Análisis: The Saboteur

Los nazis no sabían con quién se enfrentaban cuando decidieron no seguirle el juego a Sean Devlin, un irlandés de malas pulgas que apoyará a la resistencia francesa.

The Saboteur Portada

Título: The Saboteur
Nota: 80
Plataforma: PS3 y Xbox 360
Artículos
Género: Acción
Imágenes
Lanzamiento: 03/12/09 | 08/12/09
Vídeos
Desarrollador: Pandemic Studios
Trucos
Editor/Distribuidor: EA/EA
Saves
CÓMPRALO:

Nos encontramos ante el canto del cisne de Pandemic Studios, una desaparecida desarrolladora que desde 1999 llevaba ofreciéndonos hasta ahora interesantes videojuegos. Sus últimos trabajos no resultaron demasiado bien, y la cancelación de varios proyectos importantes en los que trabajaban dejó a la compañía en una mala posición. Con The Saboteur se despiden del público, y lo hacen con un título que de verdad podría haber funcionado muy bien con un poco más de tiempo en su desarrollo y mayor apoyo por parte de la compañía editora, en éste caso Electronic Arts. La propuesta, en la línea de otros títulos de Pandemic, resulta atractiva, y no se limita a ponernos dentro de otro juego de acción en tercera persona con ambientación bélica, sino que incorpora algunas ideas de lo más interesantes (por ejemplo, su estética visual).

La historia se centra en un Sean Devlin, un mecánico irlandés reconvertido en conductor de carreras, que por cosas del destino se encontrará en medio del camino nazi hacia la supremacía mundial. Trabajando codo con codo con la resistencia francesa, Devlin se encargará de hacerles pasar más de un mal rato a los alemanes, con quienes se cruzará peligrosamente a lo largo de toda la partida. Se dice que el personaje protagonista está basado en William Grover-Williams, un héroe de guerra con el que comparte muchos puntos en común en términos argumentales.

JUGABILIDAD

Mecánica de juego de tipo libre estilo caja de arena, ambientación parisina en plena ocupación nazi, mucho alcohol, la resistencia zurciendo sus planes, y vigilantes alemanes en todas las esquinas. Con tal panorama conocemos a Devlin, con quien jugaremos un par de misiones rápidas inicialmente para después volver al pasado en modo de flashback con el objetivo de conocer las razones para que el protagonista esté en esa situación. El juego se desarrolla bajo una interesante historia, la libertad habitual del género bajo una buena colección de misiones marcadas en el mapa, y la auténtica sensación de encontrarnos en una versión de París totalmente ocupada. Todos los elementos del género están presentes, así que si entre misión y misión os apetece zurrar a unos cuantos nazis y salir huyendo en un coche robado, nadie os lo impedirá (lo intentarán, eso es otra cosa).

El sistema de juego es muy intuitivo y los controles sencillos, aunque en términos de animaciones sí podemos decir que podrían estar más cuidadas. Para golpear tendremos que entrar en un estado de enfrentamiento pulsando uno de los gatillos del mando. Una vez hecho esto, cada botón del frontal de nuestro mando servirá para una cosa: puñetazo fuerte, puñetazo débil, patada y agarre. Cómo no, si lo nuestro no es liarnos a mamporros, también podremos disparar con las armas que hayamos recogido o incluso lanzar explosivos. Pero The Saboteur es un juego donde normalmente se induce mucho al cuerpo a cuerpo, algo a lo que beneficia la enorme resistencia del protagonista, que aguantará disparos y disparos enemigos antes de caer al suelo derrotado.

Como en otros juegos, y además de conducir los vehículos que vayamos encontrando, el protagonista puede trepar por edificios al puro estilo Assassin’s Creed. Por lo general no es una decisión muy útil, sobre todo porque no tiene un ritmo demasiado rápido, pero se trata de una opción a tener en cuenta cuando debamos huír y no tengamos otra solución a mano. Además, cabe destacar que durante la partida nos interesará mantenernos al margen de la vista de los alemanes. Si nos dejamos ver, damos la nota o llamamos la atención, iremos aumentando una esfera de notoriedad que podría terminar convirtiéndonos en el blanco de los nazis. Por ello, para matar a alguien o llevar a cabo una acción rebelde, siempre hay que intentar ser lo más cuidadosos posibles, o ir a por todas y después conducir a toda velocidad para dejar atrás a los alemanes y sus coches armados.

Gracias al mapa, donde constantemente se nos indican los objetivos, la dificultad no es muy elevada. Sí hay que decir que hasta que conozcáis los escenarios, os costará bastante deducir las rutas de escape posibles para salir de una situación difícil, o la manera de afrontar cada enfrentamiento con los enemigos. Pero el juego, en ese aspecto, es muy paciente, y nos permite reiniciar las misiones todas las veces que necesitemos hasta superarlas.

GRÁFICOS

Al comenzar partida por primera vez se os pedirá que, si lo tenéis, introduzcáis un código especial que viene con el juego. Además de varias curiosidades jugables, lo que más provocará éste código será que las chicas del bar donde residimos, aparezcan desnudas con sus cositas al aire. Una buena demostración de la manera en la cual Pandemic ha querido trasladar el espíritu francés de la época en el juego. Otra buena demostración es la estética, que salvo en momentos puntuales, combina de una forma extraordinaria el blanco y negro con colores llamativos destinados a resaltar algunos elementos específicos. El resultado recuerda mucho al trabajo de Frank Miller, y a películas como Sin City, remarcándose sobre todo los chorros de sangre, que se plasman de forma espectacular.

MÚSICA & SONIDO

Una banda sonora de lujo, con canciones muy relajantes y ritmos que aceleran cuando la situación lo requiere. Las voces, al igual que los textos, se encuentran en inglés, lo que limitará a quienes no conozcan el idioma, dado que la historia es una parte fundamental del producto. En lo referente al resto de sonidos, están representados con exactitud, y hay gran variedad de ellos.

CONCLUSIÓN

Con menos infiltración de la que esperábamos, The Saboteur se coloca como una muy interesante opción en el género de la acción en tercera persona con planteamiento de caja de arena. La historia es adictiva, y aunque no resulta ser muy sorprendente, está bien trenzada y se apoya en un sistema de juego muy tópico, pero también funcional hasta la médula. Si te gusta éste tipo de juegos y hacérselo pasar mal a los nazis, no te vamos a engañar, el juego te entretendrá. Otra cosa diferente es que Pandemic podría haber hecho mucho más si no se hubiera encontrado en la situación que sufrió cuando trabajaba en el juego. Pero no nos lamentemos por ello, su canto de cisne honra su larga trayectoria.

Popularidad: 1%

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One Trackback

  • 8 Febrero 2010 | Permalink | Responder

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