Si hay un género que destaque por su cantidad de títulos en la portátil de Nintendo es el de los RPG. Por ello no nos extrañó que hace unos días Koch Media y Nintendo nos invitasen a probar dos nuevos títulos que llegarán a inicios del mes de diciembre: 7th Dragon-III code:VFD y Shin Megami Tensei IV Apocalypse. Hoy os hablaremos del primero, que se trata de la última entrega de una franquicia rolera muy apreciada en Japón que tuvo entregas en Nintendo DS y PSP.

Edición en el comienzo del juego

La mecánica se revela clásica desde el principio. Antes de poder hacer nada seleccionaremos a nuestro avatar entre algunos predefinidos diseñados al estilo más japonés. Podremos personalizarlos ligeramente en algunos parámetros, como escala de colores o la voz. Una vez hecho esto deberemos elegir una clase que nos defina entre cuatro para elegir: Samurai, Agente, God hand y Duelista, siendo los equivalentes de Paladín, Ladrón y atacante a larga distancia, Monje sanador, e Invocador. Concluido esto bastará con darle nombre al personaje para comenzar la aventura.

Nos encontramos en Tokyo, año 2100, una ciudad totalmente futurista, y nosotros, perfectamente renderizados en 3D dentro de un cuerpo un poco cabezón. Nuestra primera visita sera una estación de juego, algo así como unos recreativos, a la que entraremos gracias a una joven llamada Mio Nagumo que decide cedernos una de sus entradas con la condición de que nos unamos a su equipo para jugar.

Una vez dentro veremos que las cápsulas de juego no son otra cosa que cápsulas de realidad virtual, similares a las de criogenia, pero al parecer siendo solo dos no podremos acceder al juego, así que debemos acceder a un terminal a crear dos nuevos personajes. Esto está bien, pues podremos hacerlo siempre que queramos y experimentar con diversas formaciones y clases sin tener que jugárnoslo todo a la elección que hicimos al inicio. Siendo ya cuatro héroes nos situaremos en nuestros puestos y comenzará la partida.

Un planteamiento intrigante

El juego, dentro del juego, está ambientado también en Tokyo, pero cien años atrás. Nos encontramos situados en el interior de la Torre de Tokyo, la cual al parecer se encuentra plagada de monstruos que debemos derrotar. La jugabilidad en este punto es clara y sencilla: han construido un pequeño recorrido en el escenario y los rivales nos irán apareciendo de manera aleatoria, siendo más poderosos cuanto más subamos en la torre; lo normal. El sistema de combate es por turnos mezclados, es decir, en cada turno tanto nuestros personajes como el enemigo ejecutarán unas acciones decididas al comienzo. Estas se realizarán en un orden elegido por la CPU, aunque tiene toda la pinta de que la prioridad es la velocidad, como mandan los cánones del género.

Estos enfrentamientos resultan muy ágiles, lo cual es de agradecer, aunque esto no implica por supuesto que sean la versión rolera de un machaca botones. Cada uno de nuestros personajes tendrá diferentes atributos así como puntos fuertes. Podemos atacar cuerpo a cuerpo con el Duelista, pero haremos mucho más invocando a un monstruo, lo cual nos consumirá puntos mágicos de los cuales tendremos un numero limitado. Para ayudarnos con esto nos encontraremos por el camino con diversos puntos de guardado que pueden ser de dos tipos, azules y verdes, siendo la diferencia principal que aunque podamos guardar en los dos, solo los verdes nos restaurarán la vida y los puntos mágicos.

Cuando por fin hayamos podido ascender todas las plantas nos encontraremos con el jefe de turno, un dragón. Este requerirá más esfuerzos por nuestra parte que los anteriores enemigos, pero no nos costará mucho deshacernos de él. Una vez concluido el combate nos indicarán que el juego ha terminado y volveremos al mundo real fuera de las cápsulas. Allí nos encontraremos con Nagamimi, un conejo de peluche que resulta ser el encargado de la sala. Este nos explica que están muy contentos con nuestra puntuación y que quieren hacernos una oferta en las oficinas de la compañía para la que trabaja, las cuales se encuentran casualmente en el edificio de al lado.

Y así comienza todo

Después de tan largo recorrido, como dos segundos de caminar, se nos informará del porqué de nuestra llamada. Al parecer el juego no es tal cosa, sino un método para seleccionar a los mejores combatientes para poder vencer a los dragones que atacan la ciudad y el planeta. El plan que la compañía ha elaborado para nosotros pasa por viajes en el tiempo y jugarnos la vida a menudo, lo que lleva a que Mio abandone la reunión. Para su desgracia lo hace en el peor momento posible con gran diferencia, pues en ese instante uno de los seres ya comentados se encargará de atacar la ciudad, poniendo por desgracia fin a nuestra experiencia de juego.

Apenas estuvimos una hora con la consola entre las manos, pero la verdad es que 7th Dragon-III code:VFD, que tiene puntos como que la historia es más rara que un perro verde con tres cabezas, es muy divertido. Es de agradecer la soltura de los combates, así como de la exploración, pues ambos recuerdan a los de la época de Super Nintendo, y en el buen sentido.

De forma paralela pudimos notar que el juego goza de una épica banda sonora que nos motiva a avanzar, así como unos gráficos muy coloridos y bien realizados que dotan al juego de personalidad. Por último, comentar que 7th Dragon-III code:VFD nos llegará, por desgracia, con los textos en inglés, pero con las voces un japonés. Como suele pasar, el inglés no será nada complicado, pero echará hacia atrás a algunas personas que no lo dominan. Aun así, recomendamos darle una oportunidad por lo diferente e intrigante que resulta.

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