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DiRT 4

Si queremos disfrutar de diferentes campeonatos automovilísticos en nuestra consola Codemasters nos lo pone fácil con algunas de sus licencias. Si bien es verdad que en los últimos la compañía no siempre ha estado muy fina con algunos de sus juegos, últimamente parece reconducir su buena trayectoria. El año pasado lo descubrimos con el videojuego del campeonato de Fórmula 1, F1 2016, que corrigió muchos de los problemas de sus antecesores, y lo mismo ha sucedido con su nuevo juego, DiRT 4.

Mucho ha llovido desde los magníficos Colin McRae Rally, siendo el primero en llegar de 1998, para la primera PlayStation. Y, aunque esa fue la época dorada de esta saga de rallies, no dejamos de tener juegos de la saga, conservando el nombre Colin McRae Rally, pero acompañándolo ya con el sobrenombre DiRT en la séptima generación de consolas, con la entrega de 2007. El último con ese nombre fue el DiRT 2, en 2008, pero conservaron su buen hacer en DiRT 3, de 2011, a pesar de ser el primero que no se llamó Colin McRae Rally. La cosa se torció con DiRT Showdown, pero se enderezó con DiRT Rally en 2015, derivando dos años después en un fantástico DiRT 4.

Realismo absoluto sobre el asfalto

Durante el juego competimos en muchas localizaciones diferentes, como Gales o Tarragona, con el añadido de los rallies de Cataluña y Australia, y pilotamos cientos de vehículos muy conocidos, por lo que los amantes del Rally lo disfrutarán el doble. Pero que seas amante de esta competición no quiere decir que se te dé bien competir en él, así que para evitar frustraciones a los jugadores menos avezados, Codemasters ha implementado la opción “gamer” y “simulación”, ofreciendo la primera una conducción algo más arcade y la segunda una más realista y desafiante que nos obliga a estar muy atento y saber bien lo que hacemos para no acabar fuera de pista. Si, además, eres principiante, agradecerás la Academia DiRT, en la que te explican todas las novedades del juego, pudiendo practicar sin presión antes de lanzarte a los modos que incluye el juego.

Tenemos, por supuesto, el modo Rally Clásico, el básico, el de toda la vida, en el que competimos contra el cronometro, pero no faltan los modos RallyCross y Land Rush, ninguno de ellos nuevo, pero el de Land Rush retornado después de muchos años sin dejarse ver. En RallyCross nos enfrentamos a otros pilotos simultáneamente en circuitos esfaltados. Lo mejor es que el juego cuenta con la licencia del Mundial de RallyCross, por lo que podemos jugar en circuitos como el de Montealgre y competir contra conocidos pilotos. Pero no todo son rallies, también tenemos vehículos muy diferentes que nos proporcionan carreras muy diferentes y frenéticas gracias al modo Landrush, en el que pilotamos buggies, crosskarts y camiones preparados para recorrer circuitos en los que los saltos y baches están a la orden del día. Además de estos modos, también tenemos un pequeño modo adicional llamado Joyride en el que nuestra misión es completar breves trayectos y derribar carteles, lo que supone muchas horas de diversión.

Más diversión al volante

Y a todas las horas que ofrecen estos modos añadidles el tiempo que invertiremos hasta dominar el juego, pues es realmente difícil, a pesar de poder elegir entre “gamer” y “simulación” y tener la posibilidad de modificar la dificultad de la inteligencia artificial, pues se trata de una experiencia bastante realista en el que no podemos desactivar los daños ni rebobinar para corregir pifias que hayamos cometido durante un tramo de la carrera, esto quiere decir apechugar hasta el final con nuestros fallos durante la conducción o reiniciar una carrera desde el principio. A esto sumadle que cada coche es un mundo, que la climatología puede afectarnos mucho la visibilidad y el control, y que para avanzar en la carrera de nuestro piloto debemos dominar bien todas las dificultades. Y es que, una vez que creamos a nuestro piloto, debemos demostrar nuestra versatilidad para obtener ganancias y reputación, que nos ayudarán a poder comprar o alquilar coches, adquirir piezas, conseguir mejores ingenieros…

La mayor novedad de esta cuarta entrega numérica, y que también ayudará a sumar bastantes horas de juegos, es el editor de etapas, un modo llamado Your Stage. Gracias a él podemos crear nuestro propio tramo configurando su dificultad y longitud una vez hayamos elegido el país en el que queremos competir, además del clima con el que queremos correr y la hora del día. Nunca crearemos dos circuitos iguales, pues el juego usa un algoritmo para evitar que nadie pueda aprendérselos, aunque creemos siempre un circuito con las mismas características (de la mayor longitud y dificultad, por ejemplo), ofreciendo posibilidades casi infinitas.

Gráficos al nivel de la saga DiRT

Una carrera de Rally siempre resulta espectacular, pero en un videojuego ayuda a que esa espectacularidad mejore si tenemos un apartado técnico a la altura, y DiRT 4 cumple en lo necesario para que llegue a impresionar, aunque con elementos mejorables. El juego se mueve a 60fps, aunque presenta algunos tirones en el modo Landcrush, algo comprensible, por otra parte, debido al número de vehículos que participan en la carrera de forma simultánea. Por otro lado, los paisajes siempre son espectaculares y si jugamos con lluvia o nieve mejoran sustancialmente. Pero elementos importantes como las colisiones no funcionan todo lo bien que deberían.

Sonoramente también cumple con lo más importante, el ruido de los motores, que te trasmiten estar realmente pilotando un rally, las voces del copiloto en diferentes idiomas según su nacionalidad (incluido el español) y la música que encontramos en los menús y las secuencias de repetición.

Está claro que con todos estos elementos podemos decir que Codemasters no solo ha cumplido, sino que ha mejorado la entrega anterior, que ya era buena de por sí, y nos ha ofrecido un juego de rallies lleno de posibilidades que suponen un auténtico reto, aunque no por ello los nuevos jugadores han de asustarse, pues también se ha pensado en ellos con la posibilidad de ajustar algo la dificultad. Variedad, cantidad, calidad y fidelidad es lo que podemos encontrarnos en DiRT 4.

Resumen
DiRT 4 ofrece un juego con muchos modos, algunos retornados y otros nuevos, que aseguran muchas horas de diversión con una dificultad elevada para hacernos sentir como auténticos pilotos de rally.
Lo mejor
  • La cantidad de horas que promete gracias a sus diferentes modos
  • El editor de circuitos es una novedad realmente interesante
Lo peor
  • La inteligencia artificial es mejorable
  • No sorprende tanto como anteriores entregas de la saga
8.5
Jugabilidad - 9
Gráficos - 8.2
Sonido - 8.6

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