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Dishonored La muerte del Forastero

Arkane Studios nos vuelve a sorprender haciendo gala de una nueva entrega de la aclamada saga Dishonored, solo que esta vez en forma de DLC standalone. Se trata de un juego con el mismo motor que Dishonored 2, con una historia diferente y en formato reducido. Desde que nos maravillamos con el tráiler que Bethesda nos mostró en el E3 de 2017, hemos estado esperándolo impacientemente ¡Y ya está aquí! El título, así como al tráiler, ya nos daba pistas sobre cuál iba a ser nuestra misión en esta nueva aventura: “Matar al cabronazo de ojos negros”, como dice Daud. Pero ¿será posible matar a un dios? Tal vez, pero si algo es seguro es que nosotros seguro que no nos vamos a quedar quietos ante semejante reto.

Una historia que pone punto y final

En esta aventura no encarnaremos al amado Corvo Attano (antaño protagonista de Dishonored 1 y 2). Esto, lejos de ser un error, es una brisa de aire fresco para esta nueva historia. En esta ocasión nos ponemos en la piel de Billie Lurk, una implacable asesina que ya apareció en entregas pasadas como “El puñal de Dunwall”, “Las brujas de Brigmore” o, más recientemente y actuando bajo el nombre de Maegan Foster como capitana del Dreadful Wale, en Dishonored 2. Ella, junto con la ayuda de su mentor, el icónico Daud (también presente en anteriores entregas), llevarán a cabo la misión más difícil a la que jamás se habían enfrentado: matar a un dios.

“El Forastero” es una figura muy presente a lo largo de toda la saga pero hasta este último título no se ha profundizado realmente en la historia de este fantástico personaje. Tenemos muy poca información acerca de él; sabemos que gracias a su marca podemos usar poderes inimaginables, que solo aparece ante aquellas personas que pueden cambiar el mundo y que produce tanto admiración como miedo. Pero aquí estamos para saber más acerca de él, ¿Quién es realmente? ¿Apareció de la nada o siempre ha existido? ¿Qué secretos oculta detrás de esos grandes ojos negros? Y si prestamos atención a los detalles, tal vez nos llevemos más de una sorpresa con este místico personaje.

Los desarrolladores han intentado que esta nueva obra se pueda jugar independientemente de los anteriores juegos y, en nuestra opinión, creemos que en parte lo han conseguido. Por una parte puede entenderse perfectamente la historia del Forastero, pero habrá muchos detalles que se le escaparán a un jugador novel. Los que realmente van a disfrutar de esta historia son los amantes de Dishonored que podrán explorar a través de los curradísimos escenarios y disfrutar con los variados textos que encontremos, hacer un poquito más grande este maravilloso mundo que Arkane Studios ha creado y a muchos de nosotros nos tiene enamorados.

Desgraciadamente no todo es tan bonito como parece, la historia impacta mucho al principio pero hemos perdido el interés poco a poco pese a tener un par de sorpresas que cambian la perspectiva de como vemos al Forastero. Acostumbrados a las grandes historias y los giros argumentales que nos ha ofrecido este estudio en el resto de la saga, esta última entrega pierde bastante debido a la brevedad del juego. Nos hubiera gustado mucho más una historia más larga y en la que se pudiese ver más en profundidad la historia del Forastero; este gran personaje que ha estado tan presente en el mundo de Dishonored moviendo los hilos. También el desarrollo de personajes es un punto que deberían haber matizado más en la figura de Billie Lurk y Daud, ya que son personajes muy importantes y con los que apenas hemos conseguido empatizar. Creemos que para una temática, como es el Forastero, este título carece de la profundidad necesaria, tanto en la historia como en los personajes.

Belleza en la podredumbre

La estética en Dishonored La muerte del Forastero es uno de los puntos más importantes, lo cual pese a que Arkane siempre se ha lucido en anteriores obras, pero nos ha vuelto a sorprender con la belleza de sus ambientes en varios de sus mapas. Caracterizada por escenarios oscuros, que más que brillar por colores llamativos y paisajes impresionantes, se hace hincapié en los colores grises y en un estilo Steampunk. Nos encontramos en un universo paralelo situado en torno a 1900 y donde la industria ballenera se encuentra en pleno auge. Pese a encontrarnos a principios del siglo XX, nos encontramos con detalles de una tecnología mucho más avanzada a su época, como son muchos de los artilugios que usamos para eliminar o incapacitar enemigos y en la diferente maquinaria que puede observarse en el escenario. Pero esto no es todo. También destaca por una estética que parece sacada en una novela gráfica fantástica. Los escenarios parecen haber sido dibujados a mano pero teniendo especial cuidado en cada detalle, por mínimo que sea.

Esto no solo se encuentra en los diferentes escenarios por los que viajamos, sino también en los enemigos y en los diferentes personajes con rasgos (como las manos, la cabeza y la cara) que han sido exagerados hasta lo grotesco, pero que le dan un toque distintivo muy característico. Por encima de todo, los mapas brillan por el patetismo de este mundo, en los cuales hay presentes una cantidad de detalles abrumadores que reflejan el cuidado que ha tenido Arkane en cada rinconcito. Una de las sensaciones que hemos visto reflejadas en varias zonas, gracias a la dedicación puesta en ellas, es por ejemplo ver el interior de una casa y pensar que realmente parece que hay gente que vive ahí. Detalles como ese hacen que el mundo parezca vivo y es algo que muy pocos juegos consiguen llevar a cabo con éxito.

El sonido es un aspecto en la que han hecho un gran hincapié. Nos ha ocurrido varias ocasiones que más que por la vista, nos hemos tenido que guiar por el sonido, y hemos de decir que es algo que se ha hecho fantásticamente. Escuchar hacia donde se dirige un guardia por sus pisadas, el sonido inconfundible de cada poder que poseemos, el pitido tan característico que muchas veces hemos escuchado al ser descubiertos y, tras el cual, comienza la locura en cuestión de segundos… Tan solo podemos aplaudir ante el apartado gráfico y sonoro del que hace gala este fantástico estudio. Sin duda se trata de un trabajo impecable.

La libertad siempre ha sido una opción

La libertad del jugador para poder hacer lo que quiera en cada misión es el sello identidario de Dishonored, y esta no es la excepción. Cada partida para nada va a ser igual que la de otro jugador, y esto es algo que le da mucha rejugabilidad a estos títulos. ¿Quieres que lo último que oigan tus enemigos sea tu silenciosa espada clavándose en su espalda? O por otro lado ¿piensas que todo el mundo merece una segunda oportunidad y la muerte no es el camino? Bueno, pues nos dan la oportunidad de construir nuestro propio destino a través de las diferentes opciones y situaciones. Para ello nos ofrecen una cantidad de artilugios muy variados y divertidos para eliminar a nuestros adversarios tanto letalmente, como para incapacitarlos; lo que nos da más posibilidades para pasarnos zonas determinadas. Pese a todo ello, en esta entrega han omitido una característica, que en nuestra humilde opinión le quita cierto encanto al juego, y es que nuestras acciones no repercuten en el mundo. Tanto en Dishonored 1 como en el 2, las elecciones que tomásemos afectaban al entorno en forma de más o menos ratas, suciedad o incluso que los guardias estuvieran más atentos.

Toda esta aventura va a ir acompañada con lo que nos resulta lo más divertido de la saga: los poderes. El primero es “Desplazar”, que nos permitirá transportarnos grandes cantidades de espacio, este poder ha estado presente en todos los títulos y difícilmente podríamos ver un Dishonored sin esta divertidísima mecánica. El segundo nos encontramos con “Presagio” que nos dará la libertad para inspeccionar zonas sin que nos detecten parando el tiempo, poner marcas para desplazarnos y marcar a los enemigos; sin duda uno de los poderes más interesantes. Y por último tenemos “Semblanza” permitiendo eliminar a una persona de forma no letal y robarle la identidad para poder pasar desapercibido en las mismas narices de tus enemigos. No obstante, los tres poderes los tenemos desde el principio del juego y carecen de evolución, al contrario que en las anteriores entregas.

A cambio han eliminado los viales de mana y este se recupera con el tiempo, lo cual nos parece una decisión de lo más acertada ya que a veces no usábamos todos los poderes por falta de mana o por miedo de que se nos gastara. La carencia de evolución de poderes lo suplen con limitado acierto al incluir los talismanes: coleccionables que debemos buscar por los mapas y que en cierta medida mejoran nuestros poderes o ciertas características del personaje. Nos alegra saber que en Dishonored La muerte del Forastero se nos premia buscando los talismanes para alterar nuestros poderes, le da un sentido a la exploración del mapeado y hace que nos deleitemos con ellos. La unión de todo esto, junto con la cantidad de posibilidades brindan los mapas para modelar la historia a nuestro antojo, le dan una sensación especial al juego. Cada partida será diferente y serás tú quien tome las decisiones. Nunca hubiéramos dicho que ser la sombra de tu enemigo pudiera ser tan divertido.

Resumen
Dishonored La Muerte del Forastero no nos decepciona al ser uno de los juegos de sigilo más divertido presentes en el mercado. No obstante, se nota que no le han puesto tanto cariño ni presupuesto como a las dos primeras entregas.
Lo mejor
  • El sigilo es muy gratificante cuando consigues eliminar a todos sin ser vista.
  • El apartado gráfico y sonoro simplemente te dejan sin palabras
  • El amplio abanico de posibilidades que tienes para abordar cada situación
Lo peor
  • La historia va paulatinamente empeorando conforme avanzamos en el juego.
  • Con lo interesante que son los personajes, deberían haber insistido más en el desarrollo de su historia.
  • Algunas mecánicas y texturas han sido recicladas.
8.0
Jugabilidad - 9
Gráficos - 8.5
Sonido - 8
Duración - 6.5
Historia - 5

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