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Dynasty Warriors 9

Llevamos desde el año 2000 conquistando China, enfrentándonos a los turbantes amarillos y poniéndonos en la piel de los líderes de Wei, Wu y Shu en su afán por llevar a cabo sus planes para reinar en el país. Han sido casi 20 años de batallas, de conquistas, de capturas de generales y de combos interminables. Durante este tiempo se han visto ocho entregas de la saga principal (porque el primer Dynasty Warriors de Occidente fue un juego de lucha que no contó en la numeración japonesa, motivo por el cual allí van un número por detrás) y la diversión no ha decaído en ninguno de los momentos. Todas ellas han estado marcadas por un mismo estilo de juego que se ha ido actualizando con el paso de los años de una manera escalonada hasta el tipo de experiencia que se nos ofrece en Dynasty Warriors 9: un juego con mundo abierto y mucha más flexibilidad.

La historia de China marca el desarrollo del juego

Después de invertir casi 50 horas (46 para ser más exactos) hasta que hemos completado todos los episodios del modo campaña al menos una vez, podemos decir que Dynasty Warriors 9 cambia mucho el planteamiento de la propuesta jugable que siempre ha representado a la saga. En este caso el desarrollo se lleva a cabo dejando que la historia fluya de personaje en personaje y que nuestra participación en la misma sea como un mero espectador. Esto significa que no importa si queremos jugar con un héroe determinado durante toda la campaña, porque el juego no nos lo permitirá. Cada personaje tiene su emplazamiento histórico en el desarrollo de la historia de la China antigua y será el juego quien nos dirá con quién podemos y no podemos jugar.

Se apuesta, por lo tanto, por el enfoque más rigurosamente histórico que hemos visto en la saga hasta el momento (más allá de la toma de decisiones de las versiones Empires). Resulta un poco traumático en cierta manera, dado que el jugador se ve obligado a lo largo de los 13 episodios en los que se desarrolla el periodo histórico, a ir cambiando de héroe dependiendo de las circunstancias. Algunos personajes duran un capítulo, porque históricamente no tuvieron más participación en la guerra (murieron pronto, por así decirlo, se jubilaron o les pasó algo que les impidió seguir en el combate), mientras que otros tienen una extensión mucho mayor (que si sois asiduos de la saga ya sabréis de quiénes estamos hablando).

Cada vez que un personaje alcanza su final, es el final definitivo de su historia sin vuelta de hoja. Y por supuesto, no todos los personajes comienzan en el mismo punto, así que iremos desbloqueándolos a medida que veamos acontecimientos históricas en nuestro progreso por la historia del pasado de China. Hay que tenerlo todo muy en cuenta para hacernos una hoja de ruta si queremos ver las historias de nuestros personajes favoritos, presenciar el inicio y el final de los 3 Reinos o simplemente queremos jugar los distintos mapas sin repetirlos en exceso. Por eso os decíamos que nosotros habíamos invertido unas 50 horas, y eso que no hemos dado excesivas vueltas. Comenzamos jugando con Cao Cao, pasamos a Diao Chan, volvimos a Cao Cao (ejem, ya imagináis), nos pusimos a jugar con Daqiao, nos pasamos a Zhao Yun para seguir con él durante muchos episodios. En el final de Zhao Yun saltamos a Zhang Chunhua y para terminar tomamos el relevo con Wang Yuanji para alcanzar el desenlace de la historia general. Este es un ejemplo de cómo podéis jugar, pero hay otras muchas rutas válidas. Por supuesto, el incentivo adicional y lo que aporta una profundidad extrema a Dynasty Warriors 9, es que todos los personajes tienen su propia historia, tanto si es corta como larga.

La oportunidad de ser libres

Dynasty Warriors 9 quiere que la historia sea el ingrediente principal y que dejemos de lado los caprichos de jugar con determinados personajes. Esto también permite un enfoque más ambicioso que nunca, porque todos los personajes son protagonistas sea durante más o menos tiempo. Más de uno os sabréis al dedillo lo que les ocurre a Cao Cao, Liu Bei y los demás personajes principales, pero no os resultarán tan habituales las historias de personajes con menos importancia histórica que también tienen una vida que ha dejado huella. No obstante, junto al modo historia también tenemos el modo libre, en el cual se nos da libertad para repetir pantallas a nuestro gusto eligiendo los personajes que prefiramos. No es un modo al cual vayáis a dedicar mucho tiempo si queréis ver todas las historias, pero si os habéis quedado con ganas de jugar con algún personaje que tiene poca presencia podréis resarciros y quedaros a gusto.

Algo más que luchar

El modo historia no consiste en entrar a una batalla, pasar a otra y seguir sucesivamente hasta terminar el episodio. El jugador se mete de lleno en el periodo histórico que se está desarrollando, ve cómo se disputan batallas, cómo llegan avisos de lo que está ocurriendo y toma decisiones. Podemos hacer muchas cosas que aportan profundidad y diversión mientras pensamos cuál es la batalla que iniciaremos. Así, tenemos la posibilidad de irnos de caza, sacando el arco para atacar a distancia a osos, lobos, tigres y otros muchos animales. Eliminar a los animales nos proporcionará objetos y recursos que usaremos para cocinar, vender o construir armas. También hay animales mansos que en vez de enfrentarse a nosotros escavarán en el suelo y nos darán regalos (sí, hablamos de vosotros, queridísimos osos panda). Por supuesto, también podemos irnos de pesca, porque no puede haber juego japonés sin opción de pesca. Y cuando tengamos suficiente dinero (ey, esto es Dynasty Warriors, la pasta te saldrá por las orejas), puedes comprar casitas, decorarlas con mobiliario, cambiarte de ropa para ponerte guapo y recibir a tus invitados. El envío de cartas hará que todo tipo de generales de tu bando te visiten y puedas ver conversaciones especiales.

La fabricación de armas está muy simplificada y para ser un Dynasty Warriors tan inmersivo nos ha parecido un poco escasa, aunque tenemos gemas que pueden potenciar los movimientos del personaje con distintos efectos y hay que reconocer que eso aporta mucha espectacularidad a las batallas. Los efectos temporales que nos proporcionan ciertas comidas destilan jugabilidad puramente Monster Hunter y van muy bien, pero la dificultad del juego tampoco es muy elevada (incluso más asequible de lo habitual), así que los efectos añadidos casi nos hacen sentir mal por nuestros enemigos. También podemos criar caballos que adquirimos en los establos, subirlos de nivel mientras los usamos y después venderlos cuando ya sean auténticas bestias. No obstante, nos gustaría que hubiera una mayor cantidad de caballos desbloqueables a la vista de lo rápidamente que suben de nivel o que se pudieran personalizar de alguna manera.

Así es la jugabilidad del modo principal

Explicado esto queremos explicar cómo se toma parte en los distintos episodios de la historia, porque como decíamos, en Dynasty Warriors 9 se nos pone ante un mundo abierto. Este mundo cuenta con un mapeado enorme que podemos recorrer libremente de un lado a otro con nuestro caballo. El escenario se genera de forma independiente en cada episodio dependiendo de la situación histórica del momento y de lo que se nos va contando. Es decir, no estamos en un mismo mapa que se repite episodio tras episodio. El alcance del decorado es notable y vais a necesitar recorrerlo con medios de transporte como los caballos o los barcos para ir de un lado a otro. También viene muy bien el sistema de gancho que podemos usar para escalar montañas, tejados, murallas de castillos, etc, y con el cual ahorramos mucho tiempo de estar dando saltitos para llegar a estancias altas.

Una vez empieza el episodio se nos proporciona una misión principal que dará pie al progreso de la historia y finalización de la misma. Al lado de la misión se marca el nivel de la misma y debajo aparecen las misiones de historia que podemos hacer de manera opcional, cada una con un nivel distinto, un objetivo y una localización en la cual se desarrolla. Como complemento hay misiones secundarias de recolección o enfrentamientos casuales que no resultan trascendentes y que podemos hacer simplemente si queremos ganar nivel o alargar los episodios (aunque no es precisamente necesario).

Las misiones que sí son importantes son las de historia opcionales, dado que al hacerlas iremos bajando la moral del ejército rival y eso hará que la dificultad de la misión obligatoria también se reduzca. Ahí se encuentra parte de la “trampa” (si lo queréis considerar así) de tener la misión principal desbloqueada desde el inicio, dado que será muy difícil hacerla si no le bajamos el nivel hasta uno más proporcional respecto al de nuestro personaje. Misión tras misión iremos obteniendo recursos, experiencia, viendo momentos de la historia, entablando relación con los demás personajes y preparándonos para esos momentos imprescindibles que nos llevarán a saltar de episodio en episodio. Una vez terminado el capítulo se nos contará la historia pertinente, veremos si nosotros tenemos que cambiar de héroe o no (dependiendo de si su papel en la historia de los 3 Reinos termina en ese punto) y seguiremos avanzando. Uno de los problemas que se dan es, en ocasiones, tener que repetir el último episodio que ya hemos jugado si el personaje al que hemos usado ha dado por finalizada su aventura. No obstante, los episodios tienen distintos puntos de vista dependiendo de con quién estemos jugando.

¿Qué más te espera en el mundo abierto de Dynasty Warriors 9?

Los escenarios, como decíamos, son enormes, y no estarán desbloqueados en su totalidad. Para conseguirlo tenemos que ir descubriendo las zonas con distintos elementos con los que habrá que interactuar, como atalayas al puro estilo Assassin’s Creed. También hay que destacar que tenemos ciclo de día y de noche, así como presencia de efectos meteorológicos que influyen en la forma en la que lucharemos, como grandes tormentas, lluvia, el amanecer… Estas situaciones del tiempo afectarán sobre todo al comportamiento de los enemigos y a lo firmes que serán sus técnicas de seguridad y detección de nuestra presencia. Al final esto es Dynasty Warriors y da un poco igual que seamos sigilosos o no, porque lo que buscamos es meternos en los fregados a lo bestia para machacar botones. Pero el efecto visual que se da con el cambio de tiempo e iluminación es muy vistoso.

El Dynasty Warriors más bonito hasta la fecha

La saga de Koei Tecmo nunca ha sido especialmente espectacular en términos gráficos. Sí que ha destacado siempre en su diseño de personajes y en las animaciones de combate, pero los escenarios nunca han sido su punto fuerte. Con esta entrega debemos reconocer que nos hemos quedado gratamente sorprendidos de la excelente dirección artística de la que hace gala el juego. A nivel técnico, hablando de las texturas, el popping y demás efectos, hay que reconocer que petardea más que una escopeta de feria. Pero la dirección artística es soberbia y mejora a medida que avanzamos más y más a lo largo de la partida. Esa forma genial de utilizar los efectos de iluminación, los rayos de sol en el amanecer, la manera en la que se refleja la luz en las espadas de los enemigos y en sus cadáveres mientras aún les estamos dando golpes sin terminar que el combo termine.

La lluvia mojando a los personajes, provocando que nuestra ropa se llene de barro y que incluso la piel desnuda de los personajes femeninos quede llena de barro cuando luchan en zonas (esto se puede ver sobre todo con los DLC de reserva), es simplemente estupendo. El juego va sorprendiendo más y más por lo bien que está planteado todo en términos visuales y alcanza su clímax en la batalla en la que tenemos que enfrentarnos a Meng Huo en medio de una tormenta implacable que nos hace sentir que estamos a punto de ser devorados por un tsunami. Los truenos resuenan mientras cortamos con nuestras armas a los rivales y los elefantes se inquietan por ver que claramente quienes los montan están en desventaja. Ese es uno de esos momentos inolvidables. También hay otros en los que se juega con una paleta de colores propia de dibujos pintados a mano, con un uso de colores negros y blancos entremezclados que hace parecer que estamos moviéndonos a través de una obra de arte. Nadie parece que le dé suficiente importancia al apartado gráfico de Dynasty Warriors 9 y debemos remarcar que es una de las cosas que más nos han gustado de la propuesta.

El diseño de personajes ha cambiado respecto a otras entregas, hay mucho cambio en el aspecto de algunos de los héroes y como de costumbre también hay baile de armas. Dado que todos los personajes pueden usar arco y un amplio catálogo de flechas especiales (de fuego, de dispersión, de veneno, etc), quienes antes usaban arco han pasado a tener armas diferentes. Los cambios se aprecian también en otros personajes clave, aportando un toque diferente al cual ya estamos habituados en la saga.

Sobre la estabilización, el último parche mejoró el frame rate, porque en su lanzamiento original funcionaba muy mal y todo se movía a tropezones. Ahora ya está muy estable, pero si tenemos problemas siempre podemos activar o desactivar algunos recursos (como la guía que nos dice dónde tenemos que ir) para que el juego fluya mejor. Esto es algo similar a lo que hacemos en juegos de PC en los que queremos ajustar el rendimiento dependiendo de las posibilidades de nuestro equipo.

¿Cómo es el sistema de combos en Dynasty Warriors 9?

La mecánica se ha vuelto a revisar respecto a otras entregas y se ha simplificado para que todos los personajes estén equilibrados sin necesidad de que tengamos que jugar con ellos durante horas. Hay que pensar que como explicábamos antes ahora no usamos a un héroe de inicio a final, sino que a veces solo lo manejaremos durante un episodio. Por lo tanto, no existe ese margen para que vayamos desbloqueando combos a medida que subimos los niveles, porque todos los héroes no podrían tener la misma progresión. Por ello Omega Force ha optado por cambiar la mecánica y darnos unos combos definidos desde el primer momento.

A las acciones de ataque básicas tenemos que sumar cuatro ataques especiales que realizamos combinando el botón R1 con cada uno de los botones frontales. Estos movimientos se pueden personalizar con el uso de las gemas que vamos obteniendo a lo largo de la partida, lo que lleva a que sus acciones deriven en quemar, poner veneno, lanzar viento o congelar. Si tenemos el arma personalizada del héroe en cuestión dispondremos de su ataque más devastador entre ellos y todos permiten que mantengamos pulsado el botón para cargarlos, lo que permite romper las defensas de los generales para poder atacarlos de forma plena. Cuando estemos combinando estos ataques con los movimientos normales y con el resto de acciones, tendremos la oportunidad de cargar contra los oponentes pulsando triángulo. Si aparece en pantalla el icono de triángulo significará que asestaremos un golpe mortal al enemigo o que le daremos con más fuerza de la habitual aprovechando una ocasión de counter.

Junto a los movimientos normales disponemos del Musou, sencillo y sin complicaciones, con capacidad de mantenerlo pulsado hasta que se agote la barra para hacer más combos. También podemos usarlo en el aire, lo que produce que la carga de Musou se reduzca mucho menos y que podamos exprimirlo mucho en determinadas acciones. Los combates ganan vistosidad porque si queremos podemos sacar el arco, contamos con trampas explosivas que podemos colocar en los escenarios y el salto doble (o incluso triple) aporta más flexibilidad al movimiento. En general el sistema de combate y de armas está un poco por detrás de la profundidad que habríamos deseado, pero era lógico que el equipo de desarrollo se encontraría con problemas debido a la particularidad del modo historia.

Detalles que merecen una atención especial

El trabajo que se ha realizado en el apartado sonoro merece un buen aplauso. Jugar en un mundo abierto pone al director de sonido en serias dificultades, porque tiene que ajustar el ritmo de las canciones a lo que esté ocurriendo en pantalla o al momento histórico en el cual nos encontremos. Dynasty Warriors 9 no pierde las tradiciones que siempre han respetado a la saga, así que se combinan canciones muy rockeras con melodías más relajadas que nos acompañarán en momentos de relajación. Como extra nos han gustado mucho las composiciones de telenovela china que suenan cuando vemos escenas y vídeos en los que la carga dramática es superior a la habitual. Y en el ending escucharemos la canción “King of the Street” del grupo japonés B’z, un clásico del rock nipón que llevan en activo desde 1988 dando guerra con canciones estupendas.

Otro detallito que no queríamos dejar de mencionar es que aunque las voces están en japonés e inglés, también las podemos configurar en chino. Esto, que ya era algo que pedían los seguidores de Dynasty Warriors en el pasado, finalmente se ha visto como algo necesario en un juego que, al fin y al cabo, se desarrolla en uno de los periodos históricos más célebres en el pasado de China. Es la oportunidad ideal para que el modo historia sea todavía más envolvente.

Y para acabar, digámoslo bien alto: el juego tiene los textos localizados el castellano. ¿Os lo podéis creer? Solo pasa de forma muy atípica y es una de las mejores noticias que podíamos tener para apoyar al juego en nuestro país.

¿Supone Dynasty Warriors 9 una evolución definitiva?

Es arriesgado llegar a concluir qué es lo que tiene Koei Tecmo pensado para la saga en el futuro. Con este juego no hay ninguna duda de que han cambiado muchísimo el concepto general y la propuesta, tanto que en muchos aspectos nos parece que debería haber tenido un subtítulo y haber sido algo diferente, como lo fueron en su momento las entregas Strikeforce. El juego se aleja demasiado del estereotipo que ha gustado a los fans desde sus orígenes y que estos respetan año tras año. No es una mala idea para intentar captar nuevo público, pero romper totalmente con el pasado con Dynasty Warriors 10 manteniendo esta fórmula sería un error importante.

La personalidad de Dynasty Warriors 9 lo convierte en un juego único en la saga, en una ocasión ideal para revivir la historia de los 3 Reinos de la forma más completa hasta el momento y con el mayor rigor histórico. Pero al mismo tiempo tiene defectos que acarrea este propio rigor, se sufre la ausencia del modo de dos jugadores y no hay ningún elemento añadido que exprima posibilidades online. El sistema de combate podría haber sido mucho más y el mundo abierto también se acaba haciendo “pequeño”, no en dimensiones, sino en posibilidades. Así que Dynasty Warriors 9 es un juego estupendo para aportar aire fresco a la saga y hacer un break respecto a los episodios previos que seguían un método demasiado similar, pero no es la forma a implantar a partir de ahora durante los próximos 10 años.

Resumen
Dynasty Warriors 9 supone ese cambio de aires que la saga necesitaba para reclutar a nuevos seguidores, pero manteniendo toda la diversión que caracteriza al juego y el divertido sistema de combate. También se trata de la entrega más histórica y que mejor nos permite vivir el conflicto de los 3 Reinos que conmocionó China.
Lo mejor
  • El Dynasty Warriors más riguroso en términos históricos.
  • La flexibilidad que aporta el mundo abierto y la libertad de acciones.
  • La dirección artística y el uso de los efectos de iluminación.
  • Los textos están en español y las voces no solo vienen en japonés e inglés, sino también en chino (lo que hace que sea más inmersivo).
Lo peor
  • El desbloqueo de episodios en el modo principal obliga a repetir capítulos a menudo.
  • El catálogo de combos y movimientos está limitado por las imposiciones del modo historia.
  • Gráficamente falla y petardea como cualquier Dynasty Warriors
  • Se echa de menos el modo multijugador.
8.5
Jugabilidad - 8
Gráficos - 8.5
Sonido - 8
Duración - 9.6
Historia - 9.6

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