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Final Fantasy XV

¿Recordáis aquel día, aquel mayo de 2006 en el que los primeros trazos de un maravilloso cuento nos iluminaba con su belleza? ¿Os recordáis frente a vuestro ordenador viendo ese primer tráiler de Final Fantasy Versus XIII que se iba a enmarcar en la Fabula Nova Crystallis? Mucho ha cambiado desde entonces, pasando el videojuego por tantos procesos como nosotros habremos pasado en estos diez años. Pero por mucho que el juego haya cambiado, por mucho que lo hayamos hecho nosotros, recibimos este nuevo cuento lleno de magia con tanta ilusión como lo contemplamos entonces.

El inicio de una nueva historia

Ha cambiado de nombre, de plataformas, de generación, de director y de motor gráfico. Estuvo desaparecido un tiempo, pero nunca lo hizo de nuestra memoria, y diez años después recibimos el renombrado como Final Fantasy XV en la octava generación, en nuestras PS4 y Xbox One, dispuestos a conocer la historia de Noctis, Prompto, Gladiolus, Ignis y Lunafreya, personajes que quedarán para siempre enmarcados en la historia de la saga.

Para poneros en antecedentes con la trama del juego lo primero que tenéis que hacer es veros la serie anime de cinco capítulos gratuitos subidos a YouTube por Square Enix (el sexto es un extra incluido en ediciones especiales) y la película (ésta de pago) Kingsglaive: Final Fantasy XV (Final Fantasy XV: La película en España). Esta película recoge los acontecimientos que iban a contarse en un principio en el inicio del juego y que en el propio videojuego se resumen en un par de escenas sacadas de la propia película para evitar que nadie se pierda.

La trama nos sitúa en el mundo de Eos, concretamente en el reino de Lucis, y más concretamente en la ciudad de Insonmia, la capital del reino y lugar donde arranca la aventura. El joven príncipe Noctis parte rumbo a Altissia junto a su mejor amigo Prompto, su consejero real Ignis y su guardaespaldas Gladiolus para casarse con Lunafreya Nox, el Oráculo. Es durante las primeras horas de juego cuando ocurren los acontecimientos de la película de forma paralela, pues el imperio asesina al rey Regis mientras su hijo Noctis está de viaje, y roban el último cristal, custodiado por Lucis, cuya realeza son los únicos con derecho divino a usar su poder. De esta forma, lo que empieza como un viaje desenfadado se torna en un viaje al límite que determinará el destino del mundo, en peligro de ser sumido en una oscuridad eterna.

Nuestros primeros pasos en Lucis

Una vez comenzando el viaje podemos recorrer Lucis con total libertad, pudiendo alternar entre misiones principales, secundarias o batidas (cacerías que recuerdan a Final Fantasy XII), eso sí, siempre controlando a Noctis y no a ninguno de sus compañeros de grupo (una de las cosas que cambiaron en estos 10 años). No quisieron repetir lo que muchos consideraron un error en FF XIII, ofrecer un juego totalmente pasillero con una zona más abierta (pero sin ciudades y muy monótona) al final del juego. Todo lo contrario, en Final Fantasy XV encontramos un mundo lo suficientemente amplio y abierto para contentar a los fans, con zonas boscosas, montañosas y áridas que combinan la fantasía con elementos más corrientes. No tanto con elementos futuristas (que los hay) sino más con elementos contemporáneos de nuestra época. Smartphones, coches como los que podemos ver ahora por las calles (vale, el Regalia de Noctis es más como un Batmóvil), gasolineras junto a hoteles de carretera, autopistas… Incluso encontramos ciudades totalmente inspiradas en ciudades caribeñas o europeas.

Os podréis pasar horas ayudando a gente que necesita cosas tan corrientes como atrapar ranas, comprar ingredientes, encontrar un chocobo o cerrar unas válvulas. El problema es que la mayoría de misiones secundarias son bastante simplonas y repiten los mismos esquemas sin mucho más que ofrecer. No son misiones secundarias con historias interesantes sobre la gente de Eos, aunque eso no quiere decir que se haga pesado cumplirlas, pues pasear por el mundo de Eos enfrentándonos a sus bestias siempre es una delicia y no llega a cansar. Lo mejor que podéis hacer es alternar entre historia y secundarias, ya no por que las secundarias se puedan hacer más o menos pesadas (nosotros nos llegamos a tirar más de 12 horas haciendo secundarias seguidas sin cansarnos en exceso), sino porque subiréis muy rápido de nivel. Los últimos Final Fantasy no se caracterizan por su dificultad, por lo menos en lo que a la trama principal se refiere, pero este es, sin duda, el Final Fantasy numérico más fácil al que hemos jugado. Y eso sin contar que tenemos un modo Fácil para los más principiantes.

Si hacéis muchas secundarias de golpe os aseguramos que no tendréis absolutamente ningún problema en las misiones principales, algo que no gustará a los busquen un reto mayor. Algunos jefes finales de la historia son verdaderamente espectaculares (todos estamos pensando, sobre todo, en uno, me temo), pero todo lo que tienen de espectaculares lo tienen de fáciles. Es el primer Final con el que un servidor no ha sentido un especial orgullo al pasárselo.

Aunque, si queréis retos, ahí tenéis las batidas más difíciles (que requieren un nivel alto de caza y de personaje) o las mazmorras más exigentes, con enemigos fortísimos y mecánicas enrevesadas para desesperar al jugador que busque desafíos más complicados. Pero, como decimos, por lo general el juego es bastante fácil, pues para morir os tienen que quitar dos barras de vida, si os quitan una entráis en modo Agonía y no podréis atacar, teniendo que usar una poción o esperar a que vuestros compañeros os curen. Si perdéis la otra barra de vida mientras estáis en estado Agonía morís, así que debéis usar un elixir para recuperar las dos barras simultáneamente. Si la VIT total llega a 0 tenéis unos segundos para usar una cola de fénix antes de que acabe la partida. Con este planteamiento nosotros casi no hemos gastado objetos curativos a lo largo del juego.

Espectacularidad máxima

Claro, que perdonamos esa mayor facilidad en los combates a cambio de esa espectacularidad que nos regalan. Aquí se abre el eterno debate, ¿por turnos o sin ellos? Desde luego se nota que en FF XV han trabajado desarrolladores de Kingdom Hearts y han sido directores Tetsuya Nomura (director de varios KH) y Hajime Tabata (director de FFVII: Crisis Core y FF Type-0), pues los combates tienen ese frenetismo que caracterizan a estos Action-RPG. Lástima que el sistema de cámara sea tan mejorable, molestándonos esos cambios tan rápidos y mal ejecutados sobre todo en zonas estrechas o con mucha vegetación.

Más allá de eso, y de que nosotros adoramos los turnos, el sistema de combate nos ha parecido muy apropiado, pudiéndonos teletransportar hacia el enemigo o puntos altos para recuperar VIT y PM pulsando tan solo un botón, o colaborar con la IA automáticamente en ataques conjuntos al hacer ataques al mismo tiempo (como el ardid al atacar a un enemigo por la espalda).

Podemos elegir entre cuatro armas para equiparnos, una cada para dirección de la cruceta, siendo posible equipar espadas, espadones, lanzas, dagas, pistolas, espadas especiales (encontradas en las criptas de nuestros antepasados, algunas de forma obligatoria en la historia y otras solo si buscamos) o hechizos. En este FF los hechizos se crean tras absorber de las fuentes de magia una cantidad máxima de 99 unidades por hechizo. Al crearlos, cada unidad usada determina su poder, teniendo por norma general una cantidad de tres usos cada hechizo creado (Piro, Electro y Hielo). Si usamos unidades de un hechizo y los combinamos con objetos como pociones u otros más raros para crearlo, tendrán efectos añadidos, además de más poder, ofreciendo, de esta manera, un completo sistema de creación de hechizos lleno de posibilidades.

Según avanza la aventura conseguimos también invocaciones, llamados en esta entrega Sidéreos, que podemos invocar solo cuando ellos aparezcan, señalándonoslo en la pantalla. Normalmente vienen cuando más los necesitamos, pudiendo decidir si dejamos que entren en escena o no. Aunque escasos, los Sidéreos (viejos conocidos de la saga como Lamú o Leviatán) son impresionantes en cada una de sus apariciones. Si lo que preferimos es la ayuda de nuestros tres compañeros de viaje, podemos ordenarles que realicen el ataque especial que les hayamos equipado manteniendo uno de los gatillos del mando y la dirección de la cruceta que les corresponda.

Tras cada combate conseguimos experiencia para subir de nivel, pero esa experiencia se acumula y no se nos otorga hasta que acampamos o dormimos en un hotel o caravana (previo pago en el caso de las dos últimas). Al acampar se nos dará la experiencia acumulada y nuestros protagonistas subirán de nivel, además de mejorar sus aptitudes (pesca para Noctis, exploración para Gladiolus, cocina para Ignis y fotografía para Prompto), según las practiquemos, siendo el máximo nivel de cada aptitud el 10. La cocina de Ignis, con la que sus amigos se deleitan cuando acampan, se obtienen al conseguir ingredientes y recetas que otorgan extras en VIT o resistencia. Las fotos que hace Prompto en cualquier momento del juego las podemos guardar en un álbum, la exploración de Gladio nos sirve para que encuentre mejores objetos tras la batalla y la pesca de Noctis (un minijuego bien pensado aunque algo pesado, como la pesca misma), para conseguir ingredientes únicos.

Libertad y transporte

Tras la acampada volvemos a ponernos en marcha, ya sea con un chocobo, que podemos alquilar uno o varios días, subir de nivel al usarlo para poder esprintar más, hacer que realice algún ataque al enemigo o cambiarlo de color; o en el Regalia, nuestro sofisticado coche, que podemos personalizar y mejorar (hasta hacer incluso que vuele) y al que debemos echarle gasolina de vez en cuando. Desde él podemos viajar de forma automática a un lugar al que hayamos estado, pagando 10 guiles por ello. Su control es algo tosco, pero el juego está pensado para que la conducción sea bastante guiada, pudiéndolo llevar solo por carreteras y caminos. Vamos, que no es un GTA. Consideramos que, a pesar de su tosquedad en el control, está bien implementado para movernos rápidamente por el mundo, pero no para hacer el loco, aunque podemos estrellarnos si giramos más de la cuenta y dañarnos (el sistema de daños, eso sí, nada realista). Para lo que es, el uso del coche no nos ha parecido incómodo, no es como si el control fuese tosco en un sandbox que centre su núcleo en la conducción libre.

Esta libertad de la que os estamos hablando la dejaréis de tener después de superar la mitad de la historia, convirtiéndose en un juego más pasillero, pero espectacular hasta el final. Este desarrollo pasillero hasta el final no lastra la experiencia, pues podemos volver en los puntos de guardado a recorrer el mundo libremente, interrumpiendo la historia y pudiendo seguir alternando si así lo deseamos. De hecho, la parte más lineal permite que el guión brille con más fuerza y la narrativa mejore, mostrándonos los momentos mas impactantes del juego, aunque con agujeros de guión importantes. Durante esta parte más lineal también se incluyen algunas nuevas mecánicas, aunque otras como la infiltración en bases y la posibilidad de disparar desde torretas ya las vimos en la primera mitad.

Técnicamente de primera

Visualmente es una mezcla de espectacularidad gráfica, maravilla visual y chapucilla técnica con problemas como un popping terrible en muchas ocasiones, el antialiasing en el pelo de los personajes brillando por su ausencia, dando un efecto bastante mejorable, y algunos bugs que en ocasiones han hecho, incluso, que nuestros personajes caminen de forma errática. Por no hablar de los largos tiempos de carga si nos trasladamos de forma automática a otra zona. Se nota que el juego ha pasado por dificultades y que estaba previsto para la anterior generación, aunque, repetimos, los paisajes y los efectos son la caña y las escenas cinemáticas (como es habitual en la saga) una delicia para los ojos.

Uno de los apartados más brillantes es el sonoro, con excelentes partituras de Yoko Shimomura, siendo éste el segundo Final Fantasy numérico en el que Uematsu no mete mano. Gran acierto poder escuchar en la radio del coche, o a pie con el MP15, gran número de melodías de todos los FF principales. Los doblajes inglés y japonés ambos a gran nivel y la traducción al castellano tan cuidada como es habitual desde hace tiempo en Final Fantasy. La broma de “Allévoy” ya demuestra el buen hacer de los encargados de la traducción y localización.

Final Fantasy XV ha sabido salir adelante, más que dignamente, de un tortuoso desarrollo ofreciéndonos un gran juego, aunque ni mucho menos el mejor de la saga. Combina el planteamiento de FF XII con el de FF XIII para conseguir el equilibrio perfecto entre mundo libre y desarrollo lineal. La narrativa tiene altibajos y hay cosas atadas de forma precipitada, pero el conjunto nos deja muy buen sabor de boca. Combates frenéticos, momentos espectaculares y personajes principales carismáticos con una reacción al entorno muy natural y una relación muy bien construida a lo largo del juego. No ha sido el FF redondo que todos queríamos, pero tampoco ha supuesto una decepción. Ha luchado con esfuerzo para sentarse en el trono como lo hace Noctis en el juego y, con ello, nos ofrece un gran Action-RPG con el que lo pasaréis en grande durante un gran número de horas. Noctis y los suyos ya han hecho historia.

Resumen
Tiene potencial, pero no da todo lo que puede. Con todo, altibajos gráficos y narrativos no impiden que nos enganchemos gracias a sus frenéticos combates y a la cantidad de horas de juego que nos ofrece recorriendo un mundo lleno de secretos con unos personajes muy carismáticos.
Lo mejor
  • Los personajes, sus naturales reacciones ante el entorno y la relación que forjan a lo largo del viaje
  • Algunos momentos tremendamente espectaculares aderezados con una impresionante banda sonora y un sistema de juego bien equilibrado entre mundo abierto y desarrollo más scriptado
  • Sus combates, a pesar de su frenetismo, son intuitivos y gratificantes
Lo peor
  • Es muy fácil incluso en la dificultad estándar
  • Narrativa regulera al inicio y con agujeros de guion según avanza la aventura
  • Misiones secundarias carentes de todo interés, fallos gráficos frecuentes, tiempos de carga algo largos y un sistema de cámara caótico en los combates
9.1
Jugabilidad - 9
Gráficos - 8.8
Sonido - 9.7

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