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Gravity Rush 2

A veces se echan de menos propuestas más originales en el panorama del videojuego, juegos con ideas más arriesgadas y que no se parezcan demasiado a nada que hayamos visto. Por eso nos encanta recibir juegos como Gravity Rush, que aterrizó como exclusivo de PS Vita allá por 2012 con la firme intención de hacer brillar a la portátil de Sony en su primer año de vida. Lo consiguió hasta el punto de convertirse en uno de los juegos mejor valorados de su catálogo. También tuvo remasterización en PS4 y ahora la secuela, la cual analizamos hoy. ¿Habrá estado a la altura o superado a su predecesor, o por el contrario no habrá sabido manejar tan bien la gravedad y se habrá estrellado? ¡Alzad el vuelo con nosotros para comprobarlo!

Gravity Rush 2, un nuevo comienzo para Kat

En Gravity Rush 2 volvemos a controlar a Kat, pero en un contexto muy diferente en la que la dejamos al final del primer Gravity Rush, convertida en heroína de Hekseville como Reina de la Gravedad. Ahora, Kat trabaja junto a Cyd (personaje que conocimos en la primera entrega y que ya no es agente de policía) extrayendo mena para abastecer a un asentamiento flotante e itinerante llamando Banga, en el que viven mineros. Para entender mejor lo qué ha pasado entre el primer y el segundo Gravity Rush tendréis que ver el corto de anime Gravity Rush The Animation Overture disponible en YouTube.

Si no veis el corto en el juego os explicarán cómo Kat acabó en ese asentamiento minero y por qué les está ayudando y no están con ella Dusty (el gato que le da los poderes gravitatorios) y su amiga Raven. Exceptuando a Cyd, el resto de personajes del asentamiento Banga son nuevos en esta entrega, como Lisa, líder del asentamiento, o Cecie, una chiquilla tímida que fue adoptada por Lisa. También hay otros que conocemos al atracar en la nueva ciudad de esta secuela, Jirga Para Lhao, como el mercader Vogo. Otros personajes que conocemos en el inicio como Fi o Misai no tienen tanta importancia en el transcurso del juego como podríamos esperar, pero todos tienen una personalidad muy marcada y, en algunos momentos de la aventura, algunos contrastan con los que se quedan en segundo plano.

En cuanto a la nueva ciudad, la mencionada Jirga Para Lhao, derrocha personalidad y mucho encanto, distinguiéndose en su estética totalmente de la ciudad del primer juego, Hekseville. Aunque, al igual que en Hekseville, Jirga Para Lhao se divide en distritos, los de la nueva ciudad están mucho más diferenciados en cuanto a clases sociales. Encontramos desde un “barrio” rico plagado de mansiones, preciosos jardines y gente petulante, hasta uno mucho más pobre y desamparado del que los más ricos abusan, pasando por uno de clase media con su mercado, sus locales, sus soleadas calles con gente paseando por ellas. Entrecomillamos barrios, porque más bien son islas que flotan a diferentes alturas del cielo de Jirga Para Lhao, en cuyo puerto también podemos visitar el asentamiento Banga.

Pero no creíais que la cosa se queda aquí, si Jirga Para Lhao ya es grande e interesante, no es la única ciudad que esta vez recorremos en la aventura, también en la segunda mitad del juego, volvemos a Hekseville, la única ciudad que podíamos recorrer en el primer Gravity Rush. Y, a pesar de repetir ciudad en este tramo, no tendréis sensación de Deja vu, pues la ciudad ha cambiado bastante desde lo sucedido en la primera entrega, teniendo que lidiar con los cambios que ha sufrido, que se convierten en problemas para Kat nada más llegar.

Misiones de todo tipo

Desde luego, poder recorrer dos ciudades con tanta personalidad, con distritos bien diferenciados y misiones secundarias (misiones paralelas en el juego) que completar en ellas es un lujo. Además, las misiones paralelas resultan muy interesantes y originales, alejándose de tareas del montón como recolección de objetos o caza de enemigos, y llegan a la treintena. No suelen ser excesivamente cortas y nos pueden pedir varias cosas, como atender a una tienda a la que debemos atraer a gente llamando su atención, saludándoles o haciendo cualquier otro gesto asignado a los diferentes botones; ir a la carrera a comprar una figura a una tienda antes de que llegue alguien y se lleve la única, repartir periódicos ayudándonos con nuestro poder de manipular la gravedad y hasta participar en la grabación de una película rodando escenas en las que debemos seguir las indicaciones del director, como saltar por los tejados, entre transportes aéreos o derrotar a otros actores en un combate.

Tampoco faltan los desafíos contrarreloj que nos obligan a ser rápidos cogiendo todos las gemas mientras nos deslizamos por superficies, repartiendo periódicos o derrotando a todos los enemigos.

Y sí, de nuevo los enemigos del juego son los nevi, esos entes oscuros con uno o más ojos a los que podemos atacar para destruirlos, pero esta vez no son ellos los que tienen todo el protagonismo. Por si los diferentes tipo de nevi no fuesen suficientes (voladores, con corazas de roca, diferentes ataques…), tenemos muchísimos enfrentamientos contra humanos, que luchan cuerpo a cuerpo y con armas de fuego. Hasta hay robots a los que tenemos que hacer frente. Esto otorga una gran variedad durante el desarrollo del juego que nos obliga a desplegar todo nuestro arsenal mientras flotamos con Kat manipulando la gravedad. Al igual que en el primer juego, podemos atacar desde el aire con una potente patada que podemos repetir para hacer un combo, además de luchar en tierra firme como una persona corriente. No falta la posibilidad de atraer a nuestro campo gravitatorio objetos para lanzarlos a contrincantes (útil sobre todo contra los voladores).

Muchos combates no se desarrollan en las ciudades mencionadas, pues, al igual que en anterior juego, tenemos escenarios pasilleros (y bastante psicodélicos) en los que encontramos tablas de ley que nos obligan a combatir de determinada forma o avanzar siguiendo ciertas directrices para poder proseguir. Estas tablas a veces también nos obligan a luchar o avanzar con un estilo determinado, ya que, además del estilo normal, tenemos dos estilos gravitatorios nuevos, el estilo lunar, más ligero y con el que podemos dar grandes saltos y teletransportarnos junto al enemigo más cercano, y el estilo Júpiter, más pesado y que nos permite asestar golpes más contundentes o cargar nuestra patada gravitatoria mientras apuntamos al objetivo que deseamos golpear.

Usando los poderes gravitacionales

A pesar de lo que pueda parecer, y como pasaba ya en el primer juego, volar con Kat y combatir mientras volamos es muy cómodo y sencillo, teniendo que vigilar el indicador de gravedad (que se rellena solo tras unos instantes desactivados). Solo en alguna ocasión contada nos hemos desesperado al querer golpear mientras volamos a algún enemigo, pero, por lo general, es un sistema muy gratificante tanto para avanzar como para combatir.

Algunas zonas de infiltración son algo más incómodas, pues cuesta saber por dónde no debemos pasar volando o a qué altura sin que nos vean. Aunque hay una misión de infiltración por el suelo que es más gratificante, ya que tenemos que distraer a guardias hackeando robots de vigilancia. Al ir avanzando en la aventura subimos de nivel (con su consiguiente aumento de salud y barra de poder especial, que se activa al triángulo cuando está a tope) y podemos mejorar las habilidades de Kat al coger las muchas gemas que hay en los escenarios (el esquive, los combos en gravedad, los terrestres, el ataque especial…). También podemos equipar talismanes (e incuso fusionarlos) para mejorar sus stats).

Diversión a raudales

Preparad bien a Kat, pues tras completar los 21 episodios principales (el mismo número de episodios del primero, aunque estos son más largos), y tras los primeros créditos, habrá cinco episodios extra de duración considerable que bien podrían haber sido un DLC y que nosotros agradecemos, por sus sorpresas jugables, sus revelaciones argumentales, su originalidad, sus retos mentales y de habilidad, y por alargar sustancialmente la historia principal (recordad que además el DLC de Raven, que no hemos podido probar, será gratuito como compensación por el retraso). Eso sí, la historia, que empezó siendo muy reivindicativa en contra del abuso hacia los más desfavorecidos, y muy fácil de entender, acabó siendo un batiburrillo de viajes temporales, personajes místicos y elementos difíciles de comprender sin hacernos un lío. Nos remitimos a la propia Kat cuando en un momento dado afirma “ya no tengo ni idea de lo que sucede”.

Pero, a pesar del lío argumental, el juego derrocha encanto, originalidad, un apartado artístico muy vistoso y personal, aunque gráficos mejorables (el popping se nota mucho), una banda sonora excepcional con temas muy diversos y una sencilla propuesta online para compartir fotos que hagamos con la cámara de Kat para que sean puntuadas por los jugadores o para que den pistas sobre dónde se encuentra un tesoro que hayamos encontrado. Los “mola” de la gente nos dan ficha de Dusty para conseguir recompensas especiales.

Resumen
Gravity Rush 2 mantiene la esencia de la primera entrega mejorándola sustancialmente en lo jugable y en lo argumental, ofreciendo un juego más largo y variado que derrocha personalidad y que nos recuerda a la edad de oro del videojuego japonés.
Lo mejor
  • Su originalidad y personalidad en el apartado jugable y artístico
  • Es más largo que el primero, con una historia más compleja y unas misiones secundarias interesantes
  • Manejar la gravedad es satisfactorio y no se hace complicado ni frustrante
Lo peor
  • La historia es más compleja, pero según pasamos la primera mitad y, sobre todo, cuando llegamos a los últimos compases, se hace demasiado liosa
  • Gráficamente no es lo más puntero, aunque ha mejorado algo respecto al primero y es muy vistoso
8.8
Jugabilidad - 8.9
Gráficos - 7.9
Sonido - 8.6

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