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Kingdom Come Deliverance

Hemos recorrido múltiples mundos medievales fantásticos en los videojuegos, combatido dragones, ejércitos de monstruos y aprendido todo tipo de hechizos. Pero nada de esto ha sido tan desafiante y emocionante como cazar un conejo en Kingdom Come: Deliverance, el juego independiente de Warhorse Studios anunciado en diciembre de 2013 en Kickstarter, cuya financiación colectiva salió adelante en 2014 superando el presupuesto inicial en pocos días. Ahora, cuatro años después de que saliese adelante en Kickstarter llega a PS4, Xbox One y PC para ofrecernos un juego de rol realista, sin nada de fantasía y con muchos elementos que nos sumergen fácilmente en su mundo. Ajustaos la armadura, aseguraos de que oléis bien, de que no lleváis sueño acumulado y tenéis la barriga llena, y acompañadnos a la Bohemia del siglo XV.

Un mundo medieval nos está esperando

Estamos cansados y entumecidos por los entrenamientos con espada de la noche anterior, pero la vida del herrero es dura y ya es hora de levantarse para ayudar a nuestro padre en la fragua y prepararnos para hurgar en cofres ajenos, pelearnos con alguien que nos debe dinero, llenar de heces la casa de un cretino junto a nuestros amigos y tontear con nuestra pareja. Una mañana cualquiera en el pueblecito de Skalice. Todo parece normal y vulgar, rutinario, demasiado rutinario. Estamos hartos de esa rutina, pero nunca pensamos ni deseamos que se rompiera de esta manera, con un ejército de saqueadores destruyéndolo todo a su paso y aniquilando a cualquiera que se pone por delante.

Y así, como tantas otras aventuras, comienza una historia de venganza protagonizada por un personaje que no podemos crear, pero sí moldear a base de decisiones que tomamos y que afectarán a nuestro personaje y su reputación, pero no a la historia, que será la misma para todos y con el mismo final.

Dicha historia se sitúa en Bohemia en 1403 durante la crisis ocurrida tras la muerte del querido emperador Carlos IV, sucedido por su desastroso hermano Wenceslao IV y secuestrado por Segismundo, que quiere tomar el control para evitar el caos que se avecina, pero a su manera y haciendo uso de la espada de bandidos, mercenarios y gente de peor calaña que cobra su servicio con las recompensas de los saqueos.

A partir de aquí la historia se desarrolla con mucha lentitud centrándonos en Henry, un muchacho normal y corriente que ha de sobrevivir en un mundo hostil tras perderlo todo trabajando para la plebe y la nobleza, interactuando con algún personaje histórico y haciendo trabajos de todo tipo mientras pule su habilidad con la espada. Durante su historia debemos investigar quién está detrás de diversas bandas que han realizado saqueos, funcionando de esta forma Segismundo como un simple desencadenante más que como villano. A veces el argumento puede ser denso o no todo lo excitante que nos gustaría, pero en su mayor parte nos encandilará gracias a ciertas intrigas, revelaciones y momentos intensos. Eso sí, no inventa la rueda y no ofrece nada realmente impactante. Además, su recta final es precipitada hasta que se desinfla del todo (argumentalmente hablando).

La inmersión en tiempos convulsos

Al igual que pasa en Assassin’s Creed, nos encontramos con personajes históricos más allá de los gobernantes de turno, pero no tan frecuentes ni tan conocidos popularmente como los que vemos en la saga de Ubisoft. Tampoco Kingdom Come concentra muchos acontecimientos históricos diferentes de la época, sino que se centra en el turbio momento en el que se encuentra la región, sin que los acontecimientos históricos avancen prácticamente nada.

Y no lo necesita, pues la clave de Kingdom Come está en la inmersión del momento, en sentirnos parte de su mundo día a día como uno más y no como un gran héroe en una gran historia que es capaz de trastocar, aunque Henry tenga sus momentos típicos de cualquier héroe en el que vence a sus enemigos más peligrosos y resuelve lo que nadie parecía poder resolver. A esos pequeños convencionalismos hay que sumarle sus motivaciones, que son de lo más común y manidas en la ficción: vengarse de quien asesino a sus padres. Pero, en general, nos sentiremos indefensos en un mundo dispuesto a comernos si no tenemos cuidado.

Al principio puede abrumar por la cantidad de cosas que podemos hacer y que hay que tener, pero todo está muy bien explicado en extensos tutoriales y no resulta tan farragoso como podría parecer en un primer momento. Si, además, queremos ubicarnos bien en el contexto histórico y tener bien claro, no sólo quiénes son los personajes que pululan por el juego, sino también cuáles son las costumbres del momento o conocer todo sobre la vida en Bohemia en el siglo XV, tenemos gran cantidad de información que iremos actualizando según avancemos en el juego con una gran cantidad de texto. ¡Hasta nos hablan de apicultura!

El desarrollo del personaje es excelente, al igual que la curva de aprendizaje, así que en ningún momento os encontraréis perdidos y desubicados. Menos perdidos aún estaréis gracias al libro de misiones y el mapa que podemos desplegar que nos dan detalles de lo que tenemos que hacer y a dónde tenemos que ir con total claridad. Y ¿qué tenemos que hacer? Como en todos los juegos de rol, intercalar entre misiones principales y secundarias, pero aquí teniendo muy en cuenta que Henry es un ser humano, y que no puede descuidar en pos de los favores a otros su propia vida, su higiene, su alimentación o su descanso. Y es aquí donde se ha hecho la mejor labor y la más reseñable, pues es lo que más ayuda a la inmersión.

Tenemos un indicador de saciedad, otro de energía y otro de salud. Si nuestra energía está bajo mínimos también lo estará nuestra resistencia, y cuando no tenemos apenas resistencia nuestra salud baja con cualquier golpe que recibamos. La resistencia se recarga sola, pero si no tenemos energía suficiente no habrá mucho que recargar, así que debemos estar siempre descansados, para lo que debemos dormir en camas cuya comodidad afectará a la energía y salud que recuperamos. Además, al dormir en ellas se guarda la partida, una de las formas más habituales de guardarla, pues el juego limita nuestros guardados a una poción poco frecuente y algo cara de conseguir, sobre todo en los primeros compases. Aunque el juego también guarda automáticamente tras hacer cualquier cosa importante en las misiones principales o secundarias, así que no os vais a encontrar ningún problema serio por estas peculiares limitaciones de guardado. Si, aún así, no os gusta, no desesperéis, se planea una actualización para que el juego guarde la partida cada vez que salgamos de él.

Volviendo a las necesidades de Henry, si dormimos también se nos abre el apetito, y tener la saciedad por debajo de 50 es peligroso, así que es importante tener siempre algo que llevarse a la boca, ya sea alimentos cazados por nosotros mismos, comprados o comiendo de calderos de la gente. No nos regañan por hacerlo y no gastamos dinero ni tiempo, así que es la mejor opción y la más recurrente. Pero, ojo, que si coméis demasiado y llegáis a pasaros demasiado del 100 de saciedad estaréis llenos y apenas podréis moveros, por lo que tendréis que descansar. Y cuidadín con los alimentos estropeados. Que sí, que vuestra madre os decía que no pasa nada por comer el yogur un poco caducado, pero aquí os podéis intoxicar con facilidad si, por ejemplo, bebéis leche estropeada, llevándoos fácilmente a la muerte.

Si no tenéis una cama cerca y queréis que avance el tiempo podéis esperar, como en otros RPG, sólo que en éste esperar conlleva a cansarnos más rápidamente y pasar hambre, así que no llevéis al límite a vuestro personaje esperando muy lejos de una ciudad en la que podéis pagar una cama o del molino en el que tenéis una cama asegurada gratis. Tampoco penséis que el viaje rápido a los pueblos ya descubiertos será una solución, pues durante el viaje vemos a nuestro personaje representado por un dibujo que se desplaza por el mapa, ganando apetito y cansancio y pudiéndose encontrar a bandidos que le asalten, de quienes no siempre podremos huir.

Las preocupaciones de vivir en tiempos medievales

No sólo debemos preocuparnos de nuestra alimentación y cansancio, también de nuestra higiene, pues si no lavamos a Henry olerá mal, causando el rechazo de la gente. Podéis lavaros en baños o no gastar dinero y hacerlo en cualquier barreño lleno de agua que encontréis. También tened en cuenta la ropa que llevéis puesta, pues aquí no es conveniente llevar siempre la mejor armadura. Para empezar, podemos llevar varias piezas de ropa que se ajustan bastante a la realidad de la época. De esta forma llevamos brigantinas, sobre ellas armaduras, cofias acolchadas bajo cofias de metal, y sobre ellas un casco que, si es cerrado, nos quita visibilidad cuando sacamos la espada, pues el juego se mantiene siempre en primera persona. Si vamos siempre con la armadura no siempre seremos efectivos en ciertas conversaciones, lo cual nos obliga a llevar ropas más acordes para la ocasión si disponemos de ellas.

La ropa, las armas y todo lo demás se puede comprar, pero también robar o saquear de cadáveres, aunque debemos ser cautelosos, ya que pocos mercaderes quieren relación con mangantes, rechazando todo artículo robado (señalado con un icono de una mano roja), la sangre en la ropa también puede asustar y todo esto puede traernos problemas, y es que tener sangre nos puede aumentar la agresividad, pero bajar la diplomacia, al igual que si robamos un guardia nos puede parar en cualquier momento.

Si hemos hurtado algo, ya sea de un cuerpo inconsciente, de un cofre o un bolsillo (para lo que debemos aprender la habilidad y coger los objetos del bolsillo en un tiempo muy limitado sin que nos vean) o hecho cualquier tropelía, como pegar a un NPC, aparecerá un guardia para hacernos pagar una multa o meternos en prisión unos días, algo que podemos evitar huyendo, matándole (lo que empeorará la situación) o haciendo uso de nuestra labia. Si no resolvemos la situación honestamente la gente nos retirará la palabra, incluso gente que nos da misiones principales, teniéndoles que pagar para que nos perdonen cada vez que hablemos con ellos, algo que prácticamente nos “obliga” a no tener pleitos de ningún tipo sin resolver en los diferentes pueblos.

Como veis, el diálogo es importante, y nuestra efectividad haciendo uso del arte de la persuasión dependerá de nuestro nivel de diálogo, de nuestra reputación, de nuestra vestimenta y de nuestra agresividad. Habrá gente adinerada que no le gustará que vayamos vestidos de cualquier manera, pero si tenemos un alto índice de agresividad, que se puede aumentar también con cierta ropa, manchas de sangre en ella o heridas en la cara sin curar, podremos amedrentar a gente impresionable acostumbrada a la comodidad de los grandes salones.

Cada personaje tiene su marcador de diálogo, reputación y agresividad y sólo podremos sacar determinada información si tenemos éxito en las diferentes conversaciones superando sus puntos en alguno de estos atributos(dependiendo de cuál decidamos utilizar en cada momento, aunque en algunas conversaciones no están los tres disponibles). Eso sí, los atributos de diálogo, reputación y agresividad se suelen mostrar entre interrogantes a no ser que tengamos la habilidad que los desvela.

Como veis, el nivel de realismo e inmersión es brutal, y nunca llega a resultar monótono y pesado tener que comer, lavarnos o ir a dormir, todo lo contrario, ofrece un reto a mayores que hace que nos sintamos el propio Henry con facilidad.

Libertad a un nivel extremo

Sumad a esto muchos elementos más a tener en cuenta, como que Henry sepa o no leer (algo que podemos aprender), las hemorragias que podemos sufrir y debemos curarnos con vendas, las estadísticas de ruido y notoriedad según la ropa que llevemos (colorida, que brille, que haga ruido) que afectan a nuestra efectividad infiltrándonos (aunque la infiltración no es lo que más usaréis, a veces es importante atacar a ciertos personajes por la espalda con cuidado para noquearlos), la posibilidad de regatear con los mercaderes, la alquimia, que nos lleva a realizar brebajes siguiendo recetas que nos indican qué hierbas y cuántas unidades usar y si debemos molerlas, qué liquido verter, cuánto tiempo ha de hervir… Es impresionante ver cómo han cuidado todo. Todo menos el sistema de abrir cerraduras con ganzúas, complicado e incómodo de forma innecesaria, imposibilitando abrir una cerradura fácil sin romper antes varias ganzúas. Por fortuna lo modificarán mediante un parche.

También nos fascina la cantidad de formas que tenemos de pasarnos ciertas misiones y cómo afecta al futuro de otras misiones lo que hayamos hecho en otras mucho antes. Puedes sacar ventaja mediante el diálogo o realizando alguna tarea, o por la fuerza; puedes mostrarte piadoso o vengativo, puedes ser fiel a tu palabra o traicionero. Y si resultas ser un bastardo malnacido con todo el que se cruza contigo no creas que en el futuro no te lo puedas encontrar, aunque haber sido un bastardo malnacido te puede salvar si te lo cargaste y en el futuro podría haberte dado problemas. Pero ¿y si te lo cargaste y en el futuro te podría haber ayudado? Son muchas las opciones impredecibles los resultados.

Luchar para sobrevivir

¿Y que hay del combate? Tenemos varias posturas entre las que vamos cambiando mientras mantenemos las distancias con nuestro enemigo y observamos qué postura tiene él y por dónde va a bloquearnos. Esto recuerda a For Honor, sólo que no resulta tan técnico y gratificante como en el juego de Ubisoft, pues, al final, con los enemigos más débiles es posible hartarse a estocadas y espadazos (ataque débil y fuerte) sin demasiado problema. Con los enemigos más fuertes (hay algún jefe final) sí hay que tener más cuidado, pero al final todo se limita a no volvernos locos atacando para no perder toda la resistencia y ser vulnerables a perder vida intercalando entre estocadas, espadazos y protección, ya sea con la propia espada o el escudo si lo tenemos.

También son muy importantes los contraataques, bloqueando en el momento justo y observando cuándo el punto central del icono de direcciones se pone verde. Si bloqueamos justo a tiempo la cámara se ralentizará para que hagamos el contraataque, algo realmente útil. A veces, si no tenemos cierto nivel de fuerza o espada nos costará bajar la salud de ciertos enemigos más poderosos que bloquearán fácilmente nuestros ataques, nos agarrarán y recibirán pocos daños, por eso, algunos de estos escasos combates complicados se pueden resolver bien con arco. Si tienes buena puntería, claro, porque el juego no te ayuda con ningún tipo de punto de mira, lo cual hace complicado hasta cazar a un conejo.

Por desgracia, los combates multitudinarios no son demasiado frecuentes (un poco más en la recta final de la historia) ni tan espectaculares como esperábamos y como se mostraron en aquel primer tráiler de 2014, más bien son caóticos con un grupillo de diez soldados a lo sumo dándose lo suyo. Que si, que un campo de batalla es caótico, pero no te da la sensación de estar en un campo de batalla de verdad, más bien parece la pelea de dos bandas callejeras a lo The Warriors.

En la Edad Media no sólo combatían a golpe de espada, también a puñetazo limpio. Al igual que con las armas blancas tenemos golpe flojo y rápido, y fuerte y más lento, además de la patada. Son más fáciles que los combates con armas blancas, pero tampoco es que los combates con espadas, mazas, hachas, etc sean excesivamente complicados, al contrario de lo que puede parecer al inicio del juego.

No os agobiéis que no todo es preocuparse por la integridad y las decisiones de Henry, también tenemos tiempo para el ocio gracias a la posibilidad de jugar a los dados y apostar dinero en cada partida. Se trata de un juego sencillo y divertido que engancha con facilidad.

En cuanto a la progresión de Henry, nosotros decidimos en una conversación inicial con su padre qué potenciar, pero serán nuestras acciones a lo largo del juego lo que moldeé al muchacho. Si hablamos mucho subiremos el nivel del diálogo, si cabalgamos habitualmente (podemos comprar y robar caballos) subiremos el nivel de equitación, si solemos combatir con espada mejoramos el nivel de espada (además de la fuerza), y mientras vamos subiendo nuestro nivel general. Cada dos niveles en cada habilidad se nos da un punto de habilidad que gastar en cada una de ellas. De esta forma, podemos tener un punto para gastar en fuerza, dos en diálogo, uno en espada y cuatro en el nivel general, por ejemplo.

Las habilidades que podemos desbloquear con cada punto (una vez desbloqueadas no son mejorables) pueden permitirnos que tengamos más labia con los nobles que con los plebeyos, que no pasemos hambre al esperar, que nuestra saciedad no baje tan rápido… ¡Y cuidado! Hay habilidades que mejoran, por ejemplo, el diálogo, pero reducen la fuerza, y las hay también incompatibles: si adquirimos la mejora de tener más labia con los plebeyos no esperéis poder obtener la habilidad de presumir de piquito de oro con los nobles.

Importante también es entrenar para mejorar y subir niveles, ya no sólo el arte de la espada, la maza, el hacha o el arco, también la equitación, la alquimia o el noble arte de robar de los bolsillos. Para ello debemos hablar con la persona indicada, que nos enseña lo básico a cambio de dinero. Para entrenar en los tres niveles siguientes (el básico el avanzado y el muy avanzado), necesitamos ser de nivel 5, 10 y 15, además de pagar. Por lo que, como decimos, es necesario que mantengamos muy activo a Henry en las diferentes actividades.

Aunque nosotros hemos completado el juego sin gastar algunos puntos de habilidad y sin aprender todos los niveles avanzados de muchas materias, más allá de el uso de la espada. Por eso insistimos en que no es tan complicado y casi siempre puede haber alternativas si alguna misión se os atraganta. Sólo debéis ser ingeniosos, cuidadosos y observadores, siendo, además, muy conscientes de cuándo hay que descansar y cuando hay que huir, pues luchar con tres o más enemigos es una locura.

Inmersión propia de las grandes historias

Como veis, Kingdom Come es un juego de rol algo atípico y más cuidado para ofrecer una experiencia más realista en la que el mundo parece estar vivo. Hasta la gente te dice frases por la calle según vayas vestido (aunque no hables con ellos directamente) y oímos las tripas de Henry cuando su saciedad está por debajo de 50. No hablemos de la posibilidad de emborracharnos con frecuencia (con eructos, pedos y tambaleos incluidos) y hacernos alcohólicos, de mantenernos vírgenes y puros (lo cual nos da un trofeo/logro) o tener relaciones sexuales con más de una mujer (con misiones de romance incluidas). En fin, maravillarse con Kingdom Come es fácil sin necesidad de hacer uso de la fantasía y la épica, pero no por ello olvida lo que nos gusta.

Y sí, todo es más realista y lento que en otros juegos de rol, pero sigue teniendo momentos espectaculares gracias a las escenas cinemáticas que otros juegos de este estilo no nos ofrecen. No todo se desarrolla in-game, mejorando las escenas cinemáticas la narrativa del juego y el espectáculo que ofrece, ya sea con escenas de batallas, duelos o incluso sexo explícito. Además, en estas escenas y a lo largo de todo el juego se combinan muy bien el drama y el humor, un humor sutil, inteligente y más de una vez crítico, sobre todo hacia la religión cristiana.

No todo tiene que ser positivo

Pero, claro, hasta ahora casi todo lo que hemos hablado del juego de Warhorse son maravillas y no todo es maravilloso, nos hemos dejado lo peor para el final. No es plata de Skalice todo lo que reluce y si el juego tiene un punto débil es el apartado técnico. Ojo, gráficamente es genial, con unas texturas muy logradas, un mapa muy amplio lleno de detalles y una naturalidad en los movimientos y gestos de los personajes pasmosa.

Cuando hablan entre ellos no se limitan a estar estáticos, se mueven y hacen gestos que se relacionan muy bien con lo que están diciendo. Pero técnicamente es un auténtico desastre con bugs por todas partes. El popping es bestial a menudo, pero es que, a veces (con demasiada frecuencia), las texturas ni siquiera se generan y los edificios se ven peor que en un juego de PS1 con puertas que se convierten en un montón de píxeles negros. Lo peor es que a veces las texturas ni se generan y encontramos paredes y suelos invisibles que incomodan mucho el simple hecho caminar con normalidad y sin chocarte tontamente.

Normalmente la desaparición de paredes y suelos se han producido cuando llevábamos varias horas con el juego y se solucionaba saliendo y volviendo a entrar, pero claro, con lo que tarda en cargar el juego al iniciarlo da cierta pereza. Esa es otra, los tiempos de carga. El tiempo de carga inicial, cuando arrancamos el juego, se camufla con la escena que nos narra el contexto histórico y que no podemos saltar. Después no hay tiempos de carga tan largos, pero sí tiempos de carga más breves cada vez que abrimos el mapa o cualquier menú y cuando comenzamos alguna conversación.

También hay bugs que nos han matado, pero no son los más habituales, y ninguno nos ha fastidiado la partida o una misión inhabilitando a algún NPC que necesitáramos para completar alguna misión, que eso también es importante. Por eso no han supuesto un mal mayor, pero si una pesadez continua que ha resultado muy incómoda y que satura y harta despu´s de varias horas, a pesar de lo que engancha el juego. Por eso es una pena que un juego brillante en tantos aspectos se vea empañado por un apartado técnico sin pulir y que se está solucionando vía parches.

Una obra maestra que no debe pasar desapercibida

Más allá del desastroso apartado técnico hay que alabar el apartado sonoro, que tiene grandes temas que nos trasladan al medievo tocados por flautas, temas alegres, otros perfectos para ambientar una pelea e una taberna y algunos que nos trasladan a la epicidad de la batalla. En cuanto al doblaje, se puede jugar en inglés, francés y alemán, con subtítulos en castellano. Nosotros decidimos jugarlo en alemán (segundo idioma más hablado en Bohemia, por delante del inglés, que no se usa tanto) y el trabajo es sobresaliente, si no tenemos en cuenta que hay un defecto también en el sonido que provoca que en algunas escenas las voces se oigan bajito (un error que ocurre en los tres idiomas). Igual de sobresaliente es el trabajo de traducción al español, pues es excelente cómo han traducido y adaptado al español los diálogos, con palabras en desuso, más habituales en aquel momento, y sin ningún error a pesar de la gran cantidad de texto.

Poco más que decir sobre esta obra maestra indie. Si os gusta el género lo disfrutaréis una barbaridad por su realismo, sus detalles, su gran número de posibilidades, su duración (más de 40 horas para completar todas las principales y haciendo sólo algunas secundarias) y la propuesta de un reto mayor. No es tan fácil como otros juegos del género (como Skyrim), pero tampoco tan complejo como otro juego similar en algunos aspectos (Mount & Blade).

Resumen
Kingdom Come Deliverance destila mimo y dedicación por los cuatro costados. Solo podemos hablar mal de la enorme cantidad de bugs que afean un juego realmente bueno y plagado de detalles.
Lo mejor
  • La cantidad de detalles y posibilidades que ofrece el juego en pos de su inmersión, realismo y variedad de situaciones.
  • La narrativa, gracias a diálogos y escenas realmente buenas.
  • La duración, la música, la cantidad de cosas que hacer... tiene muchas virtudes.
Lo peor
  • Los bugs. De los peores que hemos visto recientemente en videojuegos. El gran cuidado que pusieron en el resto de detalles no lo pusieron en el apartado técnico.
  • La historia a veces parece no avanzar absolutamente nada. Todo lo que evoluciona Henry apenas lo hace el argumento.
  • Los combates multitudinarios se quedan en trifulcas de barrio.
8.6
Jugabilidad - 9
Gráficos - 6.3
Sonido - 8.8
Duración - 9.4
Historia - 8

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