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Marvel vs. Capcom Infinite

Los crossovers entre Marvel y Capcom siempre han dado como resultado juegos de una enorme calidad. Desde que se cruzaran las caras por primera vez los personajes de ambos universos hemos disfrutado de juegos de lucha imprescindibles, cada uno de ellos dotado de sus propias características. Con esta saga Capcom siempre ha intentado ofrecerle al público lo que necesitaba en cada momento, lo que lleva a que entre ellas siempre existan unas diferencias importantes. Con el lanzamiento de Marvel vs. Capcom Infinite nos volvemos a encontrar una gran renovación, tanto en términos de personajes como en lo relacionado con la jugabilidad. Y no, no porque sea diferente este título tiene que ser peor, aunque sí es cierto que por el camino se ha dejado la preocupación de satisfacer a los más veteranos para cambiar de enfoque y buscar un tipo de público distinto.

Los personajes de una nueva generación

Hace unos años, cuando Marvel vs. Capcom encontró su clímax como crossover, eran otros tiempos. Los jugadores reconocían a los personajes de Marvel por su aparición en los cómics y por las series de animación con las que habíamos crecido. Debido a ello la mayoría de los personajes que aparecían procedían del universo mutante más allá de los rostros fundamentales procedentes de Los Vengadores. Pero con el paso de los años lo que ahora mismo está de actualidad son las películas de Marvel, y no hay duda de que las correspondientes a la factoría Disney son las más populares (las de X-Men también tienen popularidad, pero no alcanzan el mismo nivel de fama). Por otro lado, Marvel solo tiene control sobre unas determinadas y prefiere barrer para casa con el desarrollo de Marvel vs. Capcom Infinite. Así que si bien nos chocará la ausencia de los X-Men, podemos verlo como algo, en cierta manera, justificado, lo que no quita que para la calidad del repertorio de luchadores sea una pérdida enorme. Porque hay que reconocer que algunos de los personajes incluidos en el juego sobran y se echan de menos otros distintos (¿Sin Lobezno? Es imperdonable).

Eso que decimos se aplica al lado de Marvel, porque el de Capcom es el menos justificado que hemos visto en todas las entregas de la franquicia de lucha. La compañía ha llevado a cabo una elección de luchadores que nos deja totalmente rotos por la falta de originalidad y porque no es precisamente ni siquiera el más popular entre los jugadores. Además, han tenido la desfachatez de dejar a uno de los luchadores más interesantes, la cazadora de Monster Hunter, para incluirlo en el pase de temporada, lo que es bastante guarrada, dicho claramente. Los demás nuevos fichajes son Sigma, Jedah y X. Considerar a X un nuevo luchador es factible, pero sabemos que es pura semántica, mientras que Jedah encaja bien en el desarrollo de la historia, pero no es precisamente a quien esperábamos ver procedente de Darkstalkers junto a la imprescindible Morrigan. Lo que hay que decir antes de dejar este campo y pasar a otra cosa es que no entendemos qué hace Nathan Spencer de Bionic Commando en el juego. ¿En serio?

Cambios en el sistema de combate

Botón cuadrado, botón cuadrado, sigue pulsando el botón cuadrado. Así dominaréis el combo más mortífero del juego con el que podréis acabar con cualquier enemigo en el modo historia y con una gran parte de los jugadores del modo multijugador. El sistema de control se ha simplificado de una manera extrema para conseguir que Marvel vs. Capcom Infinite sea disfrutado por todo tipo de jugadores y no solo por los hardcore gamers. Ya no tenemos esas largas combinaciones aéreas que requerían combinar golpes fuertes y débiles para mantener en el aire al oponente, ni tampoco se da tanta importancia al uso de hypers en medio de los combos. Todo eso lo podemos seguir haciendo, pero más fácilmente y se han ajustado mucho los niveles de poder de las técnicas especiales, así que ahora por ejemplo un súper hadoken de Ryu no hará que la barra de vida de un personaje se vacíe a la mitad. Lo mismo ocurre cuando nos protegemos de estos movimientos especiales, dado que seguimos perdiendo vida, pero mucha menos de la habitual.

Marvel vs. Capcom Infinite se enfoca en simplificar los combates. Para el análisis hemos jugado a los anteriores episodios de la saga con la intención de comparar y lo que hemos visto claramente es que este nuevo juego es mucho más controlable y asequible. Ya no hay ese nivel de velocidad extremo que hacía que mientras pulsábamos botones no supiéramos dónde estaba nuestro personaje. Ahora todo está más calmado, el movimiento es un poco más pesado y parece que algunos luchadores tienen pereza a la hora de desplazarse por el escenario. Se ha reducido la intensidad, la complejidad de los movimientos y la variedad de los mismos. Todos los especiales de nivel 3 se realizan de la misma manera: un hadoken hacia adelante con dos puños o un hadoken hacia atrás con dos puños, o lo mismo pero cambiando los puños por patadas. No hay misterio ninguno, pero esto habilita que los jugadores casuales puedan pasárselo en grande con el juego.

Para comprobar si Capcom había hecho un buen trabajo en este apartado, hemos hecho la prueba de darle los mandos en versus a dos jugadores casuales del género de la lucha y hemos visto que han disfrutado de unas batallas intensas y muy divertidas. Daba gusto verlos jugar. Acercándonos a Marvel vs. Capcom Infinite con un punto de vista más hardcore la diversión es menor, porque vamos a frustrarnos al ver que lo que queremos hacer es distinto de lo que se ha planteado para el repertorio de movimientos y combos de los personajes. Como decíamos, el juego es distinto, pero no peor. En realidad vemos esta entrega como una muy bien desarrollada y con mucha capacidad para que jugadores ajenos a la lucha se lo pasen bien controlando a héroes de Marvel y Capcom. No es lo que nosotros queríamos, pero es lo que gustará a miles de jugadores. Capcom sabe lo que se hace.

El poder de las gemas del infinito

El gran aporte a la jugabilidad de Marvel vs. Capcom Infinite lo hacen las gemas del infinito, entre las que elegimos al iniciar partida para beneficiarnos de sus habilidades. Podemos activarlas con un simple botón y nos permiten usar un poder suave cada vez que lo necesitemos o esperar a activar su máximo poder cuando carguemos la suficiente cantidad de energía. Como jugadores hardcore lo que nos ha gustado son justamente las gemas, la estrategia de su utilización y el aprendizaje que tiene cada una de ellas. Si sois de los jugadores que buscan más complejidad encontraréis en las gemas la forma de conseguir llevar el sistema de combate a otro nivel. Hay muchos tipos de gemas y cada uno apuesta por un efecto diferente, desde algunos que nos permiten robar vida al enemigo y resucitar a un aliado caído hasta los que se enfocan en dañar al oponente. Para los jugadores más habilidosos hay gemas que hacen que el enemigo rebote contra la pared, lo que abre una buena oportunidad de combo, así como otra gema que nos da desplazamiento rápido por el escenario. Explorar las distintas gemas nos ayudará a exprimir mucho el sistema de juego de este nuevo Marvel vs. Capcom y hay que aplaudir a los desarrolladores por la forma en la que se han implementado.

Un nuevo estilo visual

Con lo que no tragamos es con el apartado gráfico del juego, al menos en lo relacionado con el diseño de los personajes. No sabemos quién tuvo la responsabilidad de dar su aprobado a un diseño artístico tan espeluznante, pero hay pocos luchadores que se salven. Es como si en Capcom se hubieran olvidado de cómo crear caras, porque los personajes que la tienen al descubierto (que no van con máscara, que no son robots o que no son criaturas) parece que hayan perdido el alma. Sus miradas están vacías, sus expresiones son absolutamente mejorables y los demás rasgos faciales son como para tirar los diseños y hacerlos de nuevo. Muchos de los editores de personajes de MMORPGs o juegos similares tienen mejores caras para sus héroes e incluso en alguno de estos juegos hemos visto a Chun-Li más parecida a ella misma que en Marvel vs. Capcom Infinite. Ver de cerca las miradas del Capitán América, las caras de Chris o la extraña anatomía de Chun-Li y Morrigan, totalmente alejada de la característica de siempre, es un suplicio.

Por otro lado, además de las caras el otro gran problema de los diseños es la musculatura. Parece que todos los personajes se hayan diseñado con el mismo patrón de una masa enorme de músculos. Hasta Spider-Man, que siempre ha sido un personaje estirado y no muy musculoso, tiene una pedazo de masa muscular que no desentona nada al lado de personajes mucho más entrenados. Lo mismo podemos decir del Doctor Extraño, que está extrañamente fortalecido por algún motivo que no llegamos a entender. Posiblemente que el juego tenga tan pocos personajes femeninos y “humanos” en general se debe a esta incapacidad para representarlos de forma adecuada. Las cinemáticas del modo historia terminan siendo carne de cañón para el botón de “pasar” debido a lo mal representados que están los personajes, como si el juego aún no hubiera llegado a su versión final y fuera una beta.

Los aspectos positivos del apartado técnico es que los escenarios son la bomba. Algunos de los niveles en los que luchamos en el modo historia son espectaculares, como los que tienen criaturas de enorme tamaño luchando por el fondo mientras nosotros estamos combatiendo contra robots y otros enemigos variados. El juego pierde ese encanto colorista y animado de los anteriores episodios, y también deja de lado referencias y curiosidades, pero a cambio gana unos decorados que dejan unas buenas impresiones. Eso sumado a una buena banda sonora que incluye temas de los que hemos escuchado en el cine (como la tonadilla imprescindible de Los Vengadores), hace que el apartado técnico gane algunos puntos.

¡Sí, hay modo historia!

Después de las “palizas” que se llevó Capcom en el lanzamiento de Street Fighter V la compañía ha optado por dotar a este juego de un profundo modo historia llenísimo de cinemáticas y enfrentamientos. La historia es de Paul Gardner y aunque no es la caña, sí que tiene un buen desarrollo y el guionista hace malabares para cruzar multitud de personajes de los dos mundos sin que el desarrollo pierda el sentido. Comienza de forma bastante típica, pero luego se introducen algunos personajes que no esperábamos y la cosa se anima, si bien esperábamos que el desenlace tuviera un poco más de intrínguilis y sorpresa. El único problema del modo historia es que las cinemáticas rompen demasiado el transcurso de los enfrentamientos debido a que hay muchos tiempos de carga. Pero es una alegría que se haya incluido una historia con su propia campaña para que podamos entretenernos y practicar antes de saltar al ruedo en el modo multijugador.

Cuando acabemos la historia y nos apetezca apalear a otros jugadores nos meteremos en el modo online, que dispone de la oportunidad de buscar distintos tipos de combate o participar en ligas de ascenso. Como en otros títulos, a medida que vayamos obteniendo victorias obtendremos puntos y ascenderemos de nivel. Los enfrentamientos son fluidos y se permiten hasta dos combates seguidos contra el mismo rival, a fin de que no hagamos trampas con la subida en las clasificaciones. Eso sí, en el rematch no hay oportunidad de cambiar de personajes.

Además, Marvel vs. Capcom Infinite dispone de una sección de galería y un buen montón de títulos que iremos desbloqueando para el modo multijugador. No es la mejor entrega de la franquicia de lucha de Capcom, pero sí que reconocemos su calidad, la facilidad que ofrece para jugadores no iniciados y la selección de luchadores que es muy consciente de los héroes de Marvel que ahora mismo son más reconocidos por los espectadores (aunque la ausencia de personajes de Netflix no es fácil de entender). Así que, Marvel vs. Capcom Infinite tiene nuestra aprobación y esperamos que lo disfrutéis. Si nunca habéis jugado antes a una entrega o siempre os han parecido complicadas, esta vez no tendréis de qué preocuparos. Este es un Marvel vs. Capcom para todo el mundo.

Resumen
Marvel vs. Capcom Infinite es un juego de lucha muy asequible para todos los tipos de jugador y que cuenta con una combinación de personajes que aporta suficiente variedad como para que encontremos a nuestros favoritos tras unas partidas. Es una entrega muy distinta a las anteriores y gustará sobre todo a quienes lo jueguen con la mente abierta.
Lo mejor
  • Para una nueva generación de jugadores el apartado jugable les resultará muy asequible.
  • Tiene modo historia y eso alarga la duración del juego
  • El uso de las gemas del infinito
Lo peor
  • El diseño de los personajes, tanto en los rostros y las miradas como en la excesiva musculatura de los cuerpos.
  • Simplificar está bien, pero limitar tanto el sistema de movimientos de tercer nivel no termina de convencer.
  • La inclusión y ausencia de algunos luchadores.
8.0
Jugabilidad - 8
Gráficos - 6
Sonido - 7.5
Duración - 8
Historia - 7

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