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Rabi-Ribi

La vida de Erina, una conejita la mar de adorable, era tan simple como vivir su día a día con tranquilidad con su dueña hasta que todo cambia de repente cuando, al despertar, descubre que no está en su habitación… ¡y que su cuerpo es de una humana y no un conejo!. Esto hace que rápidamente Erina curiosee por el edificio donde apareció, tratando de comprender qué demonios ocurrió mientras daba una cabezada. Esto no le quedará muy claro cuando aparezca en el mundo de Ribi, un lugar lleno de personas de lo más variopintas y de una extraña secta obsesionada por los conejos, quienes la acosarán y deberá hacer frente junto a la compañía de Ribbon, un hada que encuentra por casualidad y con la que une fuerzas para así ser un equipo casi indestructible.

Rabi-Ribi se presenta como un juego dotado de un apartado gráfico de lo más curioso. Se trata de un juego de exploración y plataformas de lo más colorido con enemigos muy kawaii y altas dosis de nostalgia por su estética retro.

¿Listos para agarrar el martillo?

Antes de profundizar en sus aspectos técnicos hay algo que sorprende de forma más que gratificante, y es que por extraño que parezca Rabi-Ribi viene con textos en español, algo que no era de esperar siendo una producción nipona y más cuando prácticamente todo lo hizo su creador, GemaYue, a quién podemos descubrir su gran actividad en redes sociales donde va mostrando mejoras que va lanzando para este divertido y curioso juego.

Su trama es tan sencilla como ir dando martillazos con Erina o golpes de varita con Ribbon, pero dentro de esta sencillez está la complejidad de ir completando los mapas y revisar cada recoveco en busca de objetos de mejora para ambas protagonistas o una serie de medallas equipables. Estas tienen diferentes habilidades que pueden resultar muy beneficiosas de cara a hacer frente a los enemigos finales, como por ejemplo no tener tanto tiempo de recarga tras atacar u obtener más vida. El mapa es amplio y lleno de enemigos, los cuales nos sirven para subir de nivel las capacidades físicas de cada arma que tenemos a la vez que nos ayuda a adquirir soltura en los diferentes combos que puede ir lanzando Erina.

Es importante practicar mucho, ya que los jefes finales son un festival de luces, explosiones y más que un tirón de pelos debido a su dificultad, dado que hacerle frente puede ser un auténtico reto incluso para los jugadores más experimentados en niveles de dificultad intermedios. Un aspecto destacable es que casi toda su historia es opcional, haciendo que el juego evolucione ajustándose a las habilidades que tenemos. Un ejemplo claro es que no es necesario acabar con todos los jefes finales, siendo posible ir eliminándolos en cualquier momento con el único cambio de que si al principio era nivel 10 tal vez cuando le vayamos a hacer frente sea nivel 49. Por lo tanto, se adaptan a nuestro progreso y convierte la experiencia en un auténtico reto en cualquier momento sin importar en qué punto de la trama nos encontremos.

Derrochando estética kawaii

Algo que nos llama mucho la atención de Rabi-Ribi es el gran trabajo de GemaYue, que aparte de crear el universo del juego también está detrás del diseño de personajes y de escenarios, los cuales son íntegramente en 2D con unos píxels exagerados que evocan al jugador a recordar esos clásicos de consolas de primeras generaciones. Dotados de un entorno colorido, los gráficos nos llevan a diferentes parajes, como por ejemplo bosques, cementerios o incluso al fondo del mar, todos con su ambientación claramente diferenciada por la decoración del entorno y la música. En la banda sonora predominan los sonidos electrónicos y el techno, llevando a que sea pegadiza pero que a su vez pueda llegar a agotar que suene en bucle sin cesar, sobre todo cuando la pantalla en cuestión adquiere una estética psicodélica donde la dificultad se incrementa por la dificultad de diferenciar el fondo con los obstáculos a superar. Esto deriva que el conjunto gráfico y sonoro no estén en armonía y por ende pueda poner nervioso al jugador. En cuanto sus efectos de sonido, estos no tienen gran misterio, dado que suelen ser todos los mismos y repetitivos, provocando que el apartado sonoro no destaque en exceso y quedando incluso un tanto flojo.

Por otra parte, es interesante ver la amplia gama de enemigos y cómo estos varían dependiendo de la zona en que nos encontramos, algo que llega a sorprender, ya que a simple vista el juego parece hecho con pocos recursos. Una buena muestra de ello son sus mapas, que pueden resultar confusos y poco prácticos a la hora de estudiarlos para seguir la ruta correcta y así llegar al destino deseado.

Una propuesta diferente

Es sorprendente cómo una persona puede hacerse cargo de casi todos los aspectos técnicos de un juego y aun así crear una historia simple pero divertida con un montón de escenarios y personajes que logran ganarse nuestro corazón con facilidad. Con un marcado toque retro, el juego es capaz de ir atrapándonos poco a poco entre golpe y golpe, demostrándonos que no hace falta ser un gran estudio para crear un juego capaz de engancharnos con una jugabilidad tan simple como lo es matar bichos por doquier, dar saltos y encontrar pantallas ocultas. En Rabi-Ribi los aficionados a las plataformas encontrarán un verdadero reto que resulta muy recomendable.

Lo mejor
  • Su estética retro.
  • Jefes que te hacen sudar la gota gorda.
  • Tiene una gran cantidad de escenarios.
Lo peor
  • La música llega a ser molesta.
  • Su dinámica es repetitiva.
  • La dificultad puede ser demasiado elevada.
7.9
Jugabilidad - 8
Gráficos - 8
Sonido - 5
Duración - 7
Historia - 6

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