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Shadow of the Colossus

¿Qué serías capaz de hacer por amor? ¿Podrías superar con resignación la muerte de un ser querido? Dicen que el amor mueve montañas, ¿podrías destruirlas a cambio de recuperar ese amor que se ha llevado con frialdad la terrible Muerte? Empuña la espada, ensilla a tu yegua y despójate de tu código moral para acompañarnos en este viaje de destrucción en pos de la resurrección, de maldición a cambio de bendición, de condena y sacrificio por la liberación y el bienestar.

Shadow of the Colossus nos impuso como lo hizo el primer coloso a Wander, el protagonista de este juego, allá por finales de 2005 (febrero de 2006 en Europa), cuando el juego salió en exclusiva a PS2. Team ICO nos había ofrecido años atrás el maravilloso ICO, un juego diferente que nos contaba un bonito cuento con una jugabilidad peculiar y una historia que se insinuaba sin ahondar en detalles, pero lo que consiguió Team ICO con su segundo juego, Shadow of the Colossus, nadie lo esperaba. Nunca en PS2 habíamos visto tal cosa, tal tamaño de enemigos, un mapa tan vasto y unas mecánicas tan originales. El juego era diferente a todo lo visto anteriormente y, todavía hoy, casi 13 años después, sigue sorprendiendo.

Shadow of the Colossus se convirtió en leyenda y en 2011 llegó remasterizado por Bluepoint Games junto a ICO en PS3 en un pack conocido como ICO & Shadow of the Colossus The Collection, aprovechando que estábamos en pleno auge de las remasterizaciones HD. Ahora, casi siete años después de haberlo podido disfrutar remasterizado en PS3, llega el remake a PS4, una vez más de la mano de Blue Point Games.

Este remake, como buen remake, ha sido hecho desde cero, pero manteniendo el mismo esquema jugable, de forma que, en esencia, parece prácticamente el mismo juego. ¿Es eso malo? En absoluto. Para qué tocar lo que ya está bien. Este remake sólo se encarga de mejorar la obra en el apartado visual, pero manteniendo toda su idiosincrasia y permitiéndose sólo añadir algún coleccionable y ajustes en el control. Pero antes de meternos de lleno en lo nuevo que ofrece este remake, vamos a contaros qué nos encontramos en Shadow of the Colossus para esos incautos que nunca lo jugastéis.

La aventura comienza de nuevo

Al comenzar el juego vemos cómo nuestro protagonista, el “héroe” Wander, se introduce en una misteriosa tierra prohibida junto al cadáver de su amada Mono cabalgando su yegua Agro. Una vez se adentra en la inmensidad del lugar, se dirige a un templo situado en la parte central del lugar en el que encuentra un altar donde dejar a Mono. Una voz le habla. Se trata de Dormin, un oscuro ser que le encomienda la misión de acabar con la vida de 16 colosos que habitan el lugar a cambio de devolverle la vida a Mono. Wander acepta, momento en el que su heroicidad de resucitar a la pobre e inocente Mono se convierte en una atrocidad que nosotros vamos a ayudarle a cometer.

A partir de este momento el juego repetirá constantemente el mismo esquema, ir a por un coloso, encontrarlo y matarlo. Una vez hecho esto somos devueltos instantáneamente al templo para, una vez más, ponernos rumbo al siguiente coloso al que tenemos que aniquilar. ¿Se hace, por esto, repetitivo? En absoluto, pues cada coloso es un mundo que funciona como una fase única e irrepetible, y el camino a ellos, a pesar de la vastedad y lo vacío del mundo, es ameno gracias al bello paisaje que contemplamos.

Es impresionante comprobar cuántas cosas hace bien que fácilmente pudieron salir mal. Un mundo vacío y grande que recorrer no parece la mejor descripción para el mundo de un videojuego, sin embargo, esa inmensidad vacía y silenciosa sobrecoge, abruma e hipnotiza gracias a las montañas que contemplamos a lo lejos, a las cascadas y los frondosos bosques con algún animalillo que rompen el silencio aliviando nuestro corazón, los desiertos que parecen infinitos. Y ante ese silencio y esa enormidad sólo estamos nosotros y nuestra yegua, con la que conectamos inevitablemente creando un vínculo a lo largo de la aventura.

Y tras el silencio que nos permitió meditar sobre nuestros actos aparece el coloso, momento en el que ya no pensamos en la tristeza que supone matar a estos seres, ni en lo inmoral de los actos de Wander, sino que nos fusionamos con él para sólo pensar una cosa: cómo acabar con esa enormidad que se interpone entre nosotros y nuestro objetivo.

El encuentro con los colosos

Lo básico que debemos saber es que todos los colosos tienen uno o varios puntos débiles que sólo podemos ver si empuñamos la espada con la que debemos perforar esos puntos débiles representados por un círculo de luz. Esos círculos de luz son aparentemente inaccesibles, ya sea por que se encuentran en un punto alto del coloso o por que lo tiene protegido, así que toca estrujarse los sesos para eliminar a cada uno de los colosos, 16 bestias con elementos similares pero muy diferentes entre ellas y cada una con una forma de ser aniquiladas.

La mayoría de estos colosos tienen pelaje al que debemos agarrarnos para escalar por su cuerpo. El problema es que no dudarán en sacudirse el cuerpo para tirarte, por eso es importante no soltar el R2, el botón con el que nos agarramos, hasta que la cosa se estabilice. Si estamos en un hombro, en la cabeza o en algún coloso horizontal debemos aprovechar el momento en el que deje de moverse para soltar el R2 y descansar, pues tenemos un límite de estamina representado por una barra que se va agotando cuando estamos agarrados a cualquier superficie o buceamos. Sabiendo eso y cuidándonos de los pisotones, los proyectiles que nos lanzan o cualquier otro tipo de ataque de los colosos, preservaremos nuestra salud, que se recupera automáticamente lentamente.

Según vamos aniquilando colosos mejoramos nuestras barras de salud y estamina, lo que nos permitirá estar a la altura, y nunca mejor dicho, de los últimos colosos. Pero, tranquilos, no cometeréis el error de ir a por un coloso poderoso poco preparados porque es el juego el que te impone el orden, pues una luz que proyecta tu espada cuando es bañada por el sol nos indica dónde está el coloso que toca en cada momento.

Y eso es otra de las grandes cosas que hace el juego, a pesar de lo grande que es su mapa y la cantidad de grutas que hay en él difícilmente te perderás, pues la luz te indica el camino. Y sí te pierdes un poco en alguna zona siempre puedes consultar el mapa pulsando el panel táctil.

Y no sólo casi no os perderéis por el mapa, tampoco os atascaréis en exceso contra los colosos, pues aunque cada uno se mata de una forma que nos obliga a pensar, todo es muy intuitivo y sólo tenemos que observar el entorno y los movimientos del coloso. Sí que hay un par de colosos cuyas formas de llegar a sus puntos débiles no son tan claras como el resto, pero tanto con los colosos que presentan más reto como con los más sencillos disfrutaréis probando las diferentes formas de atravesar las defensas de estas majestuosas criaturas a la par que vibráis con la intensidad que ofrece estar agarrados a su pelaje mientras no deja de moverse y os obliga a moveros por su cuerpo cuando su punto débil cambia de ubicación.

Los hay de varios tipos, bípedos, de cuatro patas, del tamaño de un toro, voladores, acuáticos, subterráneos y todos, absolutamente todos, son gratificantes. originales y absolutamente espectaculares, obligándonos a usar nuestra espada, nuestro arco con flechas ilimitadas y nuestra mente.

Jugar para disfrutar

Podemos jugarlo en Fácil para centrarnos en disfrutar de la experiencia, de este cuento épico, sin complicaciones; en Normal si queremos un reto mayor sin dejar de disfrutar de la experiencia y en Difícil para los más experimentados que quieran sufrir contra los colosos, modo que está disponible desde el principio, al contrario que pasaba con el original. Pues, cierto es que, una vez superados el juego los colosos apenas presentan reto alguno al saber cómo han de ser abarcados para su eliminación.
Por eso, además de la dificultad más alta, existe la posibilidad de jugar al juego en Partida + y en un modo contrarreloj cuyo reto lo encontramos en pasarnos cada coloso lo más rápido posible, lo que nos permite desbloquear ítems como nuevos tipos de flechas.

También tenemos coleccionables como las colas de lagarto que obtenemos al matar a los pequeños lagartos de cola brillante, y las frutas que podemos comer, lo que también nos aumenta la salud y la estamina. Por último, tenemos los pequeños monumentos en los que rezar repartidos por todo el mapa, que antaño servían para guardar la partida. Ahora podemos guardar la partida en cualquier momento, sólo que al cargarla apareceremos en el templo o en el último monumento que hayamos rezado. Pero si no guardamos manualmente el juego lo hace automáticamente.

¿Y en cuanto a los añadidos? No sería un buen remake si no añaden algunos elementos que no pudimos disfrutar en el juego original. El más comentado es la existencia de un nuevo coleccionable, las monedas. Al estar cerca de una el altavoz del DualShock 4 emite un sonido tintineante que nos indica que hay una cerca. Si cogemos todas (y hay unas cuantas) podemos desbloquear una nueva espada que no teníamos en el juego original. Al pasarnos el juego desbloqueamos artworks del remake y un nuevo modo Espejo en el que el mundo se invierte consiguiendo crear una experiencia totalmente nueva para quien se conozca de memoria el juego. No falta el Modo Foto, tan de moda ahora en los videojuegos. Con él podemos tomar capturas pulsando la cruceta hacia abajo (si activamos la opción) pudiendo elegir entre filtros (también podemos cambiar el filtro mientras jugamos), jugar con la posición e incluso elegir la perspectiva de Wander y Agro.

Y a los que el control del original os parezca duro tenéis la posibilidad de elegir entre el control clásico y el moderno, aunque elijas el que elijas el control a veces sigue siendo durillo, especialmente el control de Agro en zonas estrechas donde no vamos tan rápido, y algunos saltos en los que el movimiento de Wander no es fluido y puede jugar alguna mala pasada que produzca que nos caigamos de un coloso. Si se hubiesen pulido esos defectillos estaríamos ante un remake perfecto.

Una preciosidad que no pasa de moda

Porque en lo que no podemos quejarnos es en el trabajo que se ha hecho a nivel visual. No estamos ante un simple lavado de cara como en las remasterizaciones, sino ante una auténtica evolución de lo visto en PS2 y PS3, con unos entornos mucho más vistosos y una distancia de dibujado mayor. Aunque hay algo de popping, no es exagerado. Ahora vemos en el horizonte paisajes que en la versión de PS2 y PS3 no podíamos ver, montañas a lo lejos que no se podían generar en las anteriores consolas a tanta distancia debido a las limitaciones técnicas. Lo mejor es que, a pesar de la evolución en los gráficos, mejorando la vegetación, el pelaje de los colosos y Agro, los movimientos de la ropa de Wander o los rostros de los personajes, se ha mantenido la esencia del juego y su paleta de colores en la que predominan los colores apagados y tristes.

La música sigue siendo maravillosa, con temas épicos para los momentos en los que nos enfrentamos a los colosos y un tema triste cuando los derrotamos, trasmitiendo mucho sin necesidad de apenas tener diálogos. Como os podréis imaginar, los pocos diálogos que hay se mantienen en el idioma ficticio que escuchamos en su día y que también pudimos escuchar en ICO y The Last Guardian.

Sin duda alguna Shadow of the Colossus es una obra maestra imperecedera de los videojuegos que has de probar sí o sí. Una propuesta diferente, original, madura cargada de emociones y divertida que, sin necesidad de remake, había envejecido relativamente bien, pero que con un remake se pone al día para entrar por los ojos manteniendo su columna vertebral, lo que le hizo único en su día y que has de descubrir por tu mismo. Una vez que agarres el Dualshock no podrás soltarlo, te convertirás en Wander sin poder soltar el pelaje del coloso para llegar al final de su aventura, una aventura breve, pero bella e intensa.

Resumen
Shadow of the Colossus te hace pensar, meditar, vibrar, sufrir, sentir. Te hace cuestionarte a ti mismo, a lo que haces. Te enfrenta a la muerte, a tus demonios, a la Naturaleza, a la moral, al amor, al paso del tiempo. Te atrapa. Siempre lo hizo, y con este remake lo hará aún más. Un juego bello, inteligente y triste que vuelve para ser redescubierto y liberado, como Dormin, de las sombras en las que fue envuelto por la inevitable sombra del tiempo.
Lo mejor
  • La mejora visual. Evoluciona gráficamente manteniendo toda su esencia.
  • Sigue emocionando como el primer día. Narrativamente es a la vez sencillo y tremendamente complejo y eficaz.
  • Los añadidos del remake, en forma de coleccionables, nuevos desafíos, controles y el Modo Foto.
Lo peor
  • Podían haberse pulido algunos aspectos como el control de Agro o de Wander al realizar saltos en ciertas zonas.
  • Es breve y pierde cierta gracia si ya te lo pasaste antaño y recuerdas las mecánicas de cada coloso.
9.2
Jugabilidad - 8.5
Gráficos - 9.5
Sonido - 9.4
Duración - 7
Historia - 9.1

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