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The Elder Scrolls V Skyrim VR

Hace más de un lustro, cuando los albores de la octava edad de las consolas ni siquiera habían llegado, cuando quedaba sólo un año para que el mundo terminase según las profecías de los antiguos de más allá del océano, hizo acto de presencia el videojuego elegido, en la fecha prometida, el 11 del 11 del 11. El videojuego, de nombre completo The Elder Scrolls V Skyrim, conocido comúnmente como Skyrim, nos bendijo con la luz de su llama eterna, que, tras seis años desde que alumbrase nuestras vidas, sigue ardiendo con la fuerza del primer día en el ocaso de la octava edad de las consolas, e incluso en los sistemas de una edad futura.

El juego inmortal

Sí, amigos, Skyrim sigue estando tan fresco como el primer día. Ya sabéis que vivimos en la era de las remasterizaciones, pero lo de Skyrim es demencial, pues no para de llegar a diferentes plataformas para disfrutarlo de formas diferentes. Y, oye, nosotros encantados, porque si hay un juego al que apetece jugar cada cierto tiempo y que te sumerge con facilidad en su mundo ese es Skyrim. En 2011/2012 arrasó cual dragón enfurecido y se ganó las alabanzas de todo el mundo. No dudamos en afirmar que fue uno de los mejores juegos que tuvimos en PS3 y Xbox 360, además de PC. Y, claro, un juego de ese calibre no podía caer en el olvido fácilmente, había que exprimirlo. Eso sí, exprimirlo como Dovahkiin manda, sin destrozar el producto original.

Primero fueron las excepcionales expansiones, Dawnguard, Hearthfire y Dragonborn, que llegaron en 2012 la primera y en 2013 las dos últimas. Hearthfire, que nos permitía construir nuestra propia casa y adoptar niños, fue más discretita, pero Dawnguard y Dragonborn nos trajeron nuevas historias y mecánicas a la altura del juego principal, como convertirnos en un vampiro, en hombre lobo o montar sobre dragones. Pero la cosa no acabó ahí. Cuando ya todos estábamos pendientes del anuncio de un hipotético The Elder Scrolls VI, Bethesda nos recordaba que Skyrim tenía fuelle para rato, y en 2016 lanzó el juego en PS4, Xbox One y PC remasterizado y con posibilidad de jugar con mods en consolas. Pero es que hay no acabó la cosa. A finales de 2017 Switch ha tenido su propia versión, y no solo Switch, pues aunque ya no quedan más consolas actuales a la que llevarlo, sí tenemos una nueva tecnología, la realidad virtual, así que era el momento de que aterrizase en PlayStation VR.

Hasta ahora, el único juego que para muchos justificaba la compra del dispositivo de realidad virtual de Sony para PS4 era Resident Evil 7, pues era el único juego “grande” que podíamos disfrutar con él, siendo lo demás breves experiencias o juegos más cortos creados en exclusiva para la realidad virtual. Ahora, Bethesda también ha decidido ponerse las pilas sacando algunos de sus juegos para está tecnología, siendo uno de ellos el DOOM de 2016 y siendo otro, cómo no, Skyrim. Resident Evil 7 era una gran propuesta para VR gracias a su opresiva ambientación, lo cual facilitaba que el uso de la realidad virtual brillara más, pero Skyrim VR no se queda atrás, pues el juego de rol de Bethesda tiene grandes paisajes, momentos épicos y una sensación de inmersión de la que ya disfrutábamos en 2011 sin realidad virtual. Todo esto sólo hace que ayudar a que la experiencia sea espectacular.

Nos metemos en el mundo de Skyrim

El inicio, como recordaréis, ya es movidito, pues vivimos el primer ataque de un dragón justo cuando nos van a decapitar. Os aseguramos que vivirlo en VR no os va a dejar indiferentes, sobre todo en el momento en el que el verdugo os hace arrodillaros. Levantáis la cabeza para observar a vuestro ejecutor contemplándoos con su terrorífica capucha para, segundos después de oír un rugido, maravillaros con la visión del imponente dragón que se posa sobre un edificio y comienza a lanzar llamaradas por la boca asolando todo a su alrededor. ¡Y la aventura sólo acaba de comenzar!

Estáis huyendo mientras llueve fuego, apenas podéis pararos a deleitaros con lo que estáis viendo. Estáis metidos de lleno en la nevada región de Skyrim, subiendo las escaleras de un torreón cuya pared es destruida por el dragón, que escupe fuego por toda la estancia. En ese momento no pensáis que vuestro personaje pueda arder, pues el fuego frente a vosotros calcinando el lugar os deja petrificados.

Pasada la impresión inicial no podemos evitar ponerle algunas pegas, pegas habituales, por otra parte, en los juegos de VR. La primera de ella es la menos molesta, los fundidos en negro, como, por ejemplo, cuando os llevan ante el verdugo y os arrodilláis. En ese momento hay un fundido en negro tras el que ya aparecemos arrodillados. Estos fundidos restan inmersión, pero ayuda a evitar molestos mareos.

En cuanto a los mareos, en un principio no se experimenta tanto y tan rápido como en otros juegos, pero, al igual que al jugar durante un rato a Resident Evil 7 en VR, acabéis fácilmente con un importante malestar, aunque nosotros no hemos llegado a marearnos como con otros juegos. Afortunadamente, el movimiento es configurable para que podáis ajustar según vuestra sensibilidad y lo acostumbrados que estéis a esta tecnología. Podéis hacéis que, al mover la cámara, se mueva de forma fluida o vaya a trompincones, pudiendo también regular la velocidad de su movimiento.

Acostumbrándote a jugarlo de forma inmersiva

El mayor problema lo hemos encontrado en los primeros combates, cuando os metéis en las cavernas mientras escapáis del dragón, pues con la realidad virtual pueden ser algo más confusos y mareantes, y cuantos más enemigos peor, pues requiere que nos movamos con cierta fluidez para responder bien a los envites de los enemigos.

Lo mejor es que da la opción de jugar con PS Move en vez de con el DualShock 4, lo cual puede resultar bastante más cómodo, siendo cada Move es una mano de nuestro Dovahkiin. Con ellos tenéis una opción que no tenéis con el Dualshock, y es la posibilidad de teletransportaros a cualquier punto del escenario al que apuntéis con ellos, reduciendo así enormemente las posibilidades de marearos, algo que agradeceréis, pues aprovechamos para recordaros que los mareos con PS VR son muy molestos y pueden duraros horas. Al primer indicio de molestia recomendamos que os las quitéis y descanséis si no queréis pasar un mal rato. Y, lo dicho, si tenéis opción de jugar con Move mucho mejor.

Son pequeños inconvenientes que, en gran parte, también dependen del aguante de cada uno, pero no son inconvenientes que no deban desanimaros, sólo tenéis que encontrar vuestra configuración perfecta para aguantar más horas y no pasarse jugando muchas horas seguidas. Esto os garantiza que el juego os va a durar mucho, pues si ya es largo de por sí, imaginaos lo que os llevará no jugándolo en sesiones largas.

Como veis, adaptar un juego tan grande como Skyrim a la realidad virtual es un arma de doble filo, pues es una maravilla poder jugar a un juego enorme y con tanta libertad con esta tecnología, de hecho es el juego más grande adaptado en cualquier dispositivo VR, pero, por otra parte, puede ser algo más engorroso que un juego más breve, sencillo o directo, como DOOM VFR, sin ir más lejos.

Skyrim en su máxima esencia

En cuanto a los gráficos, Skyrim nunca fue un portento en este sentido, pues no estaba si quiera a la altura de la generación en la que salió. Cierto es que mejoró mucho en este apartado respecto a Oblivion y ofrecía un enorme y vivo mundo con el que compensaba, pero no llegaba a sorprender. Y con esta versión de VR, a pesar de ser de PS4, no os esperéis encontrar con una gran mejoría como sí ofrecía la remasterización del año pasado, pues, como sucede en otros juegos de PlayStation VR, no se ve todo lo nítido que nos gustaría, aunque eso no evitará que os impacte el nivel de inmersión, ojo.

En el apartado sonoro no hay cambios, un doblaje al español más que notable y una banda sonora de lujo siguen acompañándonos en nuestras aventuras por la fría tierra de Skyrim, ayudando a mejorar la epicidad y la inmersión que ofrece jugarlo en realidad virtual.

Desde luego, Bethesda se ha currado con The Elder Scrolls V Skyrim VR otra adaptación de la obra maestra que lanzó en 2011 evitando ofrecernos un simple port y adaptando bien el juego a esta tecnología. Como decíamos al inicio, pasan los años y sigue apeteciendo sumergirse en el mundo de Skyrim, y más si ofrece una experiencia tan inmersiva como ésta e incluye las tres expansiones de serie. Si os lo pasasteis en 2011/2012 seguro que no os importa volver, si sois de los que volvisteis a Skyrim el año pasado con la excusa de la remasterización puede que os dé bastante pereza, aunque os seguimos recomendando, al menos, probar la experiencia durante una hora, porque os deleitará. Y si sois de los que nunca habéis jugado a esta joya del rol ¿a qué diablos estáis esperando para cumplir la profecía del nacido del dragón y salvar Skyrim?

Resumen
Skyrim VR es una de las mejores y más completas experiencias para PlayStation VR. Tiene todo lo bueno del original con un nivel de inmersión mucho mayor, aunque con sus defectos gráficos y los problemas habituales al jugar muchas horas seguidas con esta tecnología.
Lo mejor
  • Han pasado seis años y el juego no ha envejecido nada mal. Que incluya las expansiones es todo un acierto.
  • Se ha adaptado muy bien a PlayStation VR con diversas opciones de configuración para jugar evitando los mareos.
  • El nivel de inmersión es impresionante. Es como si os metierais de lleno en Skyrim.
Lo peor
  • La realidad virtual, por el momento, no está pensada para jugar muchas horas, y Skyrim se presta a ello, por lo que es algo molesto tener que jugarlo en sesiones cortas.
  • Podéis jugar en sesiones más largas, pero acabaréis con mal cuerpo. Sobre todo si no tenéis los Move para teletransportaros.
  • Gráficamente no luce como la remasterización y le falta nitidez.
8.4
Jugabilidad - 8.2
Gráficos - 6.5
Sonido - 9.7
Duración - 9.8
Historia - 8.8

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