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White Day A Labyrinth Named School

¿Quién no ha hecho tonterías por amor alguna vez? Ya sea aparecer con un ramo de flores para la persona amada o gritar su nombre a los cuatro vientos. Podríamos citar mil situaciones y ninguna estaría al nivel de la locura que hace nuestro personaje en White Day A Labyrinth Named School solo para dejarle un detalle a la chica que le gusta. ¿Por qué lo decimos? sencillamente: nadie en su sano juicio entra en un colegio de noche con la intención de dejar bombones en la mesa de su amada, y muchos menos se queda como si nada cuando empieza a leer historias de terribles sucesos que han ocurrido allí. Mucho menos nos quedamos ahí si esas habladurías parecen materializarse en entes que van apareciendo y acosando a los diversos estudiantes que están encerrados en el colegio que, si no tuvieran suficiente con lo paranormal, deben huir del conserje, que camina con un bate de béisbol y muchas ganas de reventar cabezas mientras ríe de forma maniática.

Terror en estado puro

Una de las cosas que más destaca de White Day A Labyrinth Named School nada más empezar es que podemos disfrutarlo con textos en español, algo muy positivo porque podemos entender toda la historia sin necesidad de interpretar expresiones o frases hechas. Esto nos brinda comodidad extra para resolver los diferentes puzles que nos vamos encontrando a lo largo del colegio, cosa que necesitaremos porque es uno de esos juegos donde tendremos que estar atentos a todos los detalles por pequeños e insignificantes que parezcan hasta el punto de tenernos con una libreta o el móvil al lado para ir apuntarnos todos los códigos o frases sospechosas que pueden arrojarnos un poco de luz para poder resolver esos enigmas que, en ocasiones, son tan rebuscados que necesitaremos mucho ingenio e intentos hasta dar con la solución.

Algo que saben hacer muy bien Corea son producciones de miedo, las cuales están muy por encima de las de otros países incluido Japón, y en esta ocasión nos traen diferentes elementos de terror del folklore clásico coreano, los meten en una batidora y nos dan como resultado un juego lleno de sustos y tensión que hará que nos parezca que no hay salida de ese instituto infernal. Y entre tanto fantasma, historias de muertes escabrosas y rumores extraños, está el conserje que patrulla por el colegio haciendo ruidos de llaves o silbidos que nos alertan cuando está cerca. Una de las gracias de White Day A Labyrinth Named School es que no nos podemos defender de los ataques de este señor, lo que nos obliga a estar atento a cada sonido y ser sigilosos para evitar ser pillados y golpeados hasta morir. Pero, ¿qué hacer cuando nos atrapan? Lo primero es rezar para que haya un baño o aula cerca y escondernos entre las sombras esperando que se canse y se largue para así seguir con nuestra investigación. Para ello podremos agacharnos o correr, pero por un tiempo limitado hasta que aparece la fatiga y con ella los mareos, haciendo que prácticamente sea imposible poder huir en un estado físico tan deplorable. Por suerte contamos con diferentes niveles de dificultad con sus peculiaridades. Un ejemplo es el nivel muy fácil, donde un icono de un ojo nos chiva cuando el conserje está cerca de donde nos encontramos para poder escondernos y así no tener que huir de él.

Otro aspecto importante de White Day A Labyrinth Named School es que vamos creando nuestra propia historia con la interacción que tenemos con los otros personajes. En ocasiones nos permitirán elegir entre dos opciones y según lo que elijamos hará que aumente nuestro nivel de simpatía con dicho personaje, lo cual nos llevará a un final u otro con un total de 10 desenlaces posibles. Esto nos lleva a rejugar tantas veces como finales tiene si queremos exprimirlo al máximo, algo muy positivo porque el juego se hace muy corto a pesar de que la tensión que experimentamos mientras lo disfrutamos nos hace sentir todo lo contrario.

El colegio de los fantasmas

Admitámoslo, los colegios, junto con los psiquiátricos y hospitales, son los sitios más mal rolleros para que ocurra una historia de miedo y más si esta está narrada en primera persona. Esto es algo que han sabido aprovechar muy bien para introducirnos un montón de elementos de miedo que son capaces de hacernos saltar de nuestra silla aún sabiendo que el susto era inminente. Su apartado técnico nos deja un poco que desear con movimientos toscos y que en ocasiones pueden desesperarnos al no encontrar el punto exacto para interactuar con un objeto importante para seguir avanzando, y sus gráficos no lo mejoran mucho.

Los escenarios están bien trabajados a pesar de ser repetitivos, con ese toque tétrico que se incrementa cuando nos vemos obligados a examinarlo detenidamente con la ayuda del mechero que nos dan mientras escuchamos psicofonías o el ruido incesante de las llaves repiquetear. Pero toda esta ambientación se tuerce cuando vemos el diseño de los personajes. Son toscos y con movimientos poco naturales, haciendo que de golpe se nos pueda quitar ese miedo del cuerpo. Cada vez que vemos sus clips de video nos demuestran que no han sabido aprovechar ni un ápice la potencia de PlayStation 4.

El aspecto que merece una gran ovación es, sin duda alguna, el apartado sonoro. Es increíble cómo un pequeño ruido puede hacer que nos tensemos por completo esperando que ocurra algo. Como ya comentamos, a lo largo de White Day A Labyrinth Named School nos vamos encontrando historias de terribles catástrofes ocurridas en el colegio que se materializan en forma paranormal. Esto hace que rocemos la paranoia cada vez que escuchamos un murmullo, un golpe o llanto, los cuales dan bastante mal rollo si a eso le sumamos las advertencias sonoras del conserje tan amable que pasea por los pasillos con ganas de zurrarnos. Por otro lado, el juego cuenta con una banda sonora muy escueta porque se centra en los efectos sonoros, los cuales dan ese toque tan interesante al juego y son capaces de tenernos en vilo y, en más de una ocasión, sugestionarnos tanto que nos asustamos a pesar de que no ocurra nada en ese instante.

Terror y pánico por unos bombones

Un conserje loco, historias fantasmagóricas y decenas de puzles. Estos elementos son los que crean este universo donde han sabido recoger varias historias terroríficas y servírnoslos con el único fin de pegarnos varios sustos, y lo peor de todo es que lo logran. El nivel de tensión que se experimenta con White Day A Labyrinth Named School es algo que no logran otros títulos y todo se debe su cámara en primera persona y al apartado sonoro que es capaz de meternos de lleno en la historia a pesar de que su jugabilidad tendría que pulirse un poco, sobre todo teniendo en cuenta que es un remake en el que han invertido bastantes años para sacarlo a la luz. A pesar de todo White Day tiene como misión asustar de verdad y lo logra con una sencillez asombrosa. Y vosotros, ¿seríais capaces de meteros en un colegio maldito por amor?

Resumen
White Day A Labyrinth Named School es un juego de terror que logra asustar de verdad y aunque su apartado gráfico debería estar mucho más pulido consigue su propósito, que no es otro que entretenernos y hacernos dar algún que otro bote mientras estamos jugando.
Lo mejor
  • La traducción al español es muy de agradecer.
  • Ambientación muy lograda.
  • En muchas ocasiones logra asustar de verdad.
  • Tiene un muy buen precio de lanzamiento.
Lo peor
  • El apartado técnico deja mucho que desear para ser una remasterización/remake.
  • Algunos puzles son complejos por la barrera cultural y del idioma original.
7.5
Jugabilidad - 7
Gráficos - 6
Sonido - 9
Duración - 4
Historia - 6

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