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Wolfenstein II The New Colossus

“Quizás la más grande y mejor lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

Hitler afirmó, con esta paradójica frase de fuente desconocida, que no habíamos aprendido sobre las lecciones que nos había dado la historia. Qué pasaría si, además, tampoco hubiésemos aprendido la verdadera historia. ¿Y si los nazis no hubieran sido derrotados por los soviéticos y hubiesen seguido gobernando?

Uno de los tantos archivos que se están desclasificando de la CIA pone en tela de juicio el suicidio de Hitler en el 45 y abre la posibilidad de que siguiese vivo en 1955. Dicha información viene adjuntada con una fotografía de dos hombres tomada en ese mismo año, siendo uno de ellos realmente parecido a Hitler, que se habría refugiado en Colombia. ¿Os imagináis que, además de seguir viviendo, hubiese seguido gobernando? ¿Os imagináis que tuviese el control mundial un decrépito y demente anciano obsesionado con la pureza de la raza? Bienvenidos al mundo de Wolfenstein.

Pegando tiros desde tiempos inmemoriales

Wolfenstein 3D fue el heredero de dos juegos anteriores llamados Castle Wolfenstein y Beyond Castle Wolfenstein, dos juegos de infiltración de 1981 y 1984 muy diferentes a lo que todos conocemos hoy como Wolfenstein. El primer shooter en primera persona fue el mencionado Wolfenstein 3D, lanzado en 1992 y desarrollado por id Software y no por Muse, como los primeros. La saga volvió en 2003 a PC, PS2 y Xbox con un lavado de cara del que se encargó Gray Matter Interactive, siendo distribuido por Activision. Esta entrega, llamada Return to the Castle Wolfenstein, renovó el shooter para acercarse a la forma de hacer shooter de aquel momento, pero manteniendo los elementos principales de la saga. Wolfenstein regresó en 2009 de la mano de Raven Software con un juego para PS3, Xbox 360 y PC, llamado simplemente Wolfenstein, que no acabó de cuajar, mostrando signos de agotamiento evidentes. No fue hasta 2014 que la saga volvió por todo lo alto, reinventándose de nuevo con un reboot ambientado en 1960. Esta entrega llamada Wolfenstein: The New Order, desarrollada por MachineGames y distribuida por Bethesda, dio en el clavo, suponiendo todo un éxito.

En 2015 llegó una expansión para este Wolfenstein, titulada Wolfenstein The Old Blood. Ahora, dos años después, llega una nueva entrega, secuela directa de la de 2014, llamada Wolfenstein II The New Colossus, ambientada, esta vez, en 1961.

William J. Blazkowicz está de vuelta

Desde 1992, en todas las entregas hemos controlado al agente William B.J. Blazkowicz, que, en esta ocasión, tras los sucesos de The New Order, comenzamos controlando sobre una silla de ruedas, demostrando que en esto de matar nazis es bueno en las condiciones que sea. Wolfenstein II The New Colossus es, en esencia, lo mismo que vimos en el anterior, pero ampliando sus miras. Aquí la cosa sigue yendo de matar nazis ya sea manteniendo el sigilo o arremetiendo de frente a los enemigos, pero con una mayor dosis de humor, gamberrismo y bestialidad. Y es que no estamos ante un shooter al uso, pues además de ofrecer una ucronía muy interesante, tiene momentos absolutamente delirantes.

La historia empieza seria, hasta algo dramática, y mantiene el interés con esa fabulosa villana nazi que ya conocimos en la primera entrega. Durante no pocos momentos, ya sea durante las fabulosas cinemáticas o in-game, tenemos escenas verdaderamente crudas, no sólo en lo visceral, también en lo psicológico. Desde ver cómo decapitan a una persona frente a nosotros, hasta ser testigos de cómo vejan y humillan a otra. Pero, según avanza la historia, el humor va haciendo cada vez más presencia. Nunca se abandona la crudeza, pero el gamberrismo, que tanto evoca a Malditos Bastardos, se abre paso poco a poco para imponerse.

Son muchos los personajes que pasan por pantalla, cada uno de su padre y de su madre. Tenemos judíos, negros, nazis, norteamericanos… la mayoría tratados muy acertadamente y perfectamente integrados en la historia, aunque también, en muchos momentos, cercanos a la caricatura. Blazcowicz, por ejemplo, es un hombre con traumas y preocupaciones sobre el futuro, pero también el típico “machote” que se mete un buen whisky entre pecho y espalda mientras suelta una retahíla de tacos cagándose en los nazis antes de reventarlos con sus propias manos.

Y entre esa seriedad y dramatismo, y el humor desvergonzado del que hace gala, también hay tiempo para las discusiones políticas, las conversaciones que enmarcan a ciertos personajes en diferentes ideologías, y los comportamientos que señalan ciertas paradojas e incluso cuestiones de actualidad. Algunas de estas conversaciones las mantienen los soldados nazi durante el juego, mientras patrullan y nosotros buscamos una forma de matarles. En una ocasión nos encontramos dos nazis que hablaban sobre ser tolerante con los nazis y su punto de vista. Una conversación con un poco de humor y mucho de crítica ante la corriente de opinión actual sobre la tolerancia ante la intolerancia de grupos como los nazis. Por detalles como estos, Wolfenstein II The New Colossus es diferente, pero también por otros relacionados con los personajes principales durante nuestra estancia en el submarino.

Matar nazis hasta quedarnos sin munición

El juego se desarrolla de forma lineal mientras avanzamos por los diferentes escenarios del juego con el objetivo de matar nazis, robar algún documento, matar más nazis, poner una bomba y… ¡ah sí! Matar nazis. Pero, en varias ocasiones, tras ciertas misiones, tenemos un momento de descanso en la base de los rebeldes, esto es, un submarino nazi que robaron. Allí tenemos una galería de tiro y a los personajes principales haciendo su vida, metidos en sus conflictos diarios. Ver algunas de las cosas que suceden en el submarino es entretenido e interesante, y ayuda a conocer más y mejor a los compañeros de Blazcowicz. Podemos ver el malperder de algunos, las inquietudes de otros, o la fascinación por los baños funcionales de determinado personaje. Además, algunos personajes nos dan misiones secundarias que alargan la duración del ya de por si largo juego, pues estamos ante unas 15 horas de juego sólo completando la campaña principal.

Son muchos los sitios que visitamos a lo largo del juego, centrándose, esta vez, en Norteamérica, y lugares como Manhattan o Dallas. Los escenarios de estos lugares son bastante conservadores en cuanto a la entrega anterior, aunque, además de los complejos nazis, también tenemos ciudades arrasadas por ataques nucleares de los nazis, dejando un paisaje similar al del Yermo de Fallout. Todos los escenarios son bastante lineales, ofreciendo tan sólo la posibilidad de actuar con sigilo o a lo loco. Teniendo en cuenta la dificultad de las refriegas (incluso en las dificultades más bajas) es recomendable echar mano de nuestra hacha de mano (valga la redundancia) y destrozar con ellos a los nazis antes de que nos vean, ya sea acercándonos o si tenemos un hacha arrojadiza para hacerlo desde la distancia y en silencio.

En la parte superior de la pantalla se nos muestra la dirección y la distancia de los generales de las diferentes partes de un escenario, pudiendo eliminarlo para que no pueda dar la alarma y que vengan refuerzos en caso de que nos vean.

Solo en algunos momentos nos obligan a enfrentarnos de lleno a los enemigos, y son momentos que pueden rozar lo frustrante, pues los enemigos no dan un respiro y nos vienen por todos lados. Además, como sabréis, Wolfenstein no es de esos shooters que permite curarnos tan sólo esperando, no. Aquí hay que coger botiquines y piezas de armadura. Claro que, no son numerosos los enfrentamientos obligatorios en espacios cerrados en los que nos acorralan y también es interesante que nos pongan contra las cuerdas de vez en cuando. ¿No queremos experiencias algo más complicadas? Pues toma. Son muchas las dificultades disponibles, así que si no buscáis un reto y no queréis que se os atragante podéis elegir las más bajas. Sin duda Wolfenstein II es el Dark Soul de los shooter. ¡Es broma, es broma!

Desarrollo intenso y con jugabilidad a prueba de bombas

Ya sabemos que los nazis son unos (inserte aquí su taco preferido), y los de Wolfenstein II The New Colossus son, aunque parezca mentira, todavía peores. No sólo porque su maldad está caricaturizada, sino también porque estando más años en lo más alto (casi veinte años más, nada menos) les han dado tiempo a cometer más atrocidades. Así que podéis imaginaros el gustirrinín que da matarlos de diversas formas, ya sea mutilándoles con el hacha mencionada o destrozándoles con las pintorescas armas con las que contamos durante el juego. Sí, tenemos fusiles, escopeta, lanzagranadas y pistola, además de granadas, algo que no puede faltar, pero tampoco faltan las armas más futuristas, como el Lasergewehr, un arma láser; el Dieselgeweh, lanzador de diesel ardiendo y el Hammergeweher, una escopeta superpotente. Estas tres armas pesadas sólo se pueden coger de torretas o del suelo tras derrotar a los enemigos pesados que las portan.

En los escenarios, además, recogemos documentos, coleccionables como juguetes, CDs de música o cromos y piezas para mejorar las armas con miras o disparos alternativos. ¿Y para mejorar a Blazcowicz? No tenemos puntos de habilidad ni nada, Terror Billy, como le conocen los nazis, consigue mejoras al cumplir ciertos requisitos, como realizar un número determinado de disparos a la cabeza. Las mejoras, por tanto, van acorde a nuestra forma de jugar, dividiéndose entre mejoras de sigilo, destrucción y tácticas.

Si se nos queda algo en algún escenario podemos revisitarlos gracias a los códigos enigma que sueltan los generales al morir. Al conseguir uno del cadáver de un general asesinado por nosotros se nos activa una misión, a la que accedemos desde el submarino, en la que tenemos que dar matarile a algún general en el escenario en el que hemos obtenido el código. De esta forma, y entre la duradera campaña, las secundarias y esto, el juego da para más de lo que podría parecer en un principio

Y, si no tenemos bastante con esto, tenemos Wolfstone 3D una versión del mítico Wolfenstein 3D con varios niveles jugables.

Su duración tampoco lo hace pesado o repetitivo (como podría pasar con un shooter más convencional) gracias a su variedad. Argumental y jugablemente siempre nos está sorprendiendo y tiene ideas poco convencionales que nos dejarán a cuadros. En un momento determinado puede que para algunos se pase de tuerca, pero sin duda os dejará con la boca abierta algo que desemboca en la introducción de una novedad jugable. Concretamente una novedad a elegir entre tres que tomamos pasada la mitad del juego, pero no queremos decir más por no destripar la experiencia y la sorpresa.

Conclusiones

Wolfenstein The New Order era un juego intergeneracional, pero Wolfenstein II The New Colossus ha salido en plena octava generación exclusivamente para PS4 y Xbox One, además de PC, por lo que gráficamente luce mejor, tanto in-game como en las cinemáticas. Los personajes tienen buenas animaciones faciales y, en general, el juego rinde de maravilla.

Sonoramente no destaca tanto, pues la banda sonora pasa muy desapercibida, aunque la inclusión de temas del pop clásicos con modificaciones nazis que podemos encontrar repartidos por los escenarios ha sido todo un acierto. El doblaje a castellano sigue siendo perfecto, con Carlos Salamanca (Medivh en Warcraft III) repitiendo en el papel de Blazcowicz y otros actores de doblaje de renombre como Cecilia Santiago (Kidman en The Evil Within o Robin en Cómo conocí a vuestra madre) doblando a Anya Oliwa o Ángel Amorós (Rahm Kota en El poder de la Fuerza o Barry Burton en Resident Evil Revelations 2) doblando a Set Roth. Por supuesto, se han respetado las voces alemanas que escuchamos durante el juego.

Esta secuela directa mantiene los aciertos de la primera y mejora muchos elementos para hacerlo más largo, variado y atractivo, sabiendo cuándo se tiene que tomar en serio y cuándo no. Momentos impactantes, giros inesperados y momentos surrealistas aderezan un shooter que derrocha personalidad.

Resumen
Matar nazis puede ser divertido, hacerlo en el universo de Wolfenstein lo es más. Brutalidad y despiporre se dan de la mano para parir uno de los mejores shooters de los últimos años que mejora en todo respecto a la primera parte.
Lo mejor
  • La variedad entre sigilo y acción.
  • La ucronía que presenta y la forma de representarla. Crudeza y humor se combinan de forma más que acertada.
  • MATAR NAZ... Vale, se nos ha pegado el espíritu de Terror Billy.
Lo peor
  • Está genial que sea un shooter más complicado, pero en alguna ocasión contada pueden llegar a pasarse.
  • La música no destaca casi nada.
9.0
Jugabilidad - 9.1
Gráficos - 9
Sonido - 7.8
Duración - 9
Historia - 9.2

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