Tras más de una década y cinco juegos a sus espaldas (sin contar su larga lista de spin-off) podemos decir que hemos visto como crecía y evolucionaba Kazuma Kiryu a lo largo de los años. Hemos conocido al Kiryu reo y al que tenía el rol de tutor legal de varios niños en el orfanato que regentaba. También le vimos siendo taxista e incluso enamorarse a lo largo de la saga. Disfrutamos viendo cómo se vio envuelto en diferentes conflictos y peleado en batallas que en ocasiones parecían que no tenían nada que ver con él… ¿pero y su pasado?

Uno de los rasgos que más caracteriza a uno de los personajes más queridos en Japón de la empresa Sega es precisamente su sentido del honor y su ley del silencio sobre lo que su pasado se refiere. Hasta ahora en Yakuza 0, donde conoceremos a ese Kiryu con una recién estrenada mayoría de edad y toda esa inexperiencia que es normal que un joven de su edad tenga. Ahora veremos a un chico más impulsivo y menos reflexivo, un joven que a lo largo de esta aventura nos dará claves para entender la evolución de este personaje a través de su historia, dándonos así luz para comprender rasgos de su carácter que son tan importantes en las tramas de las entregas que, cronológicamente hablando, van después.

Un Japón que no conocías

Una de las peculiaridades de esta saga es que nos intentan transportar a las calles del país del sol naciente y, sobre todo, enseñarnos una cara de Japón que existe aunque no se enseñe ni explique abiertamente en libros, documentales o incluso blogs. Uno de los rasgos que mejor definen a los nipones es su carácter tranquilo y educado, pero rara vez nos quieren enseñar ese oscuro mundo de los Yakuza, las batallas entre familias y crímenes que ocurren por lo general en barrios conflictivos como los que nos presentan en este juego. Esta entrega nos lleva a finales de los años 80, donde las calles a diferencia de la actualidad estaban llenas de basura y suciedad, haciendo que pueda resultar impactante para los occidentales que estamos acostumbrados a escuchar cómo alaban al país por esa gran limpieza y pulcritud a la hora de mantener los espacios públicos.

En esta ocasión nos ponemos en la piel de un Kiryu puberto que, como siempre, sin quererlo ni beberlo se ve envuelto en una extraña trama donde buscará respuestas a base de golpes. Tal y como ocurre en anteriores entregas, Yakuza 0 presenta trepidantes combates cuerpo a cuerpo que no dejan indiferentes a nadie debido a la gran carga de violencia que presenta alguna de las imágenes, sobre todo cuando logramos hacer movimientos especiales. Sin embargo, en esta ocasión, podemos cambiar el nivel de gore en las opciones, activando así que haya presencia de sangre en los combates o que esta desaparezca casi en su totalidad para que los jugadores más sensibles puedan disfrutar de una gran historia que sabe mantenerte en vilo sin sentir cómo se les revuelve el estómago al ver chorros de sangre.

Cada vez que hablamos de Yakuza resulta inevitable tener que nombrar esos aspectos nuevos que les hace marcar la diferencia a sus predecesores y creernos que en esta entrega han sabido sorprender de grata manera. El cambio más relevante es su distribución de puntos. En entregas anteriores hemos dependido siempre de la experiencia que ganábamos combatiendo, algo que en esta ocasión desaparece en su totalidad. Si queremos subir las habilidades de los protagonistas tenemos que pelear para ganar dinero y así poder pagar esas mejoras, permitiendo así que no nos quedemos sin subir todos las skills de los personajes como pasaba por ejemplo en Yakuza 5. Esto hace que ahora cada golpe que damos en la batalla nos reporte una cantidad de dinero, variando esta dependiendo de si hacemos algún combo o un golpe en concreto.

Otro aspecto más que destacable son sus peleas. Estábamos acostumbrados que cada personaje tuviera un estilo de combate distinto entre ellos, donde podíamos ver cómo unos primaban la fuerza bruta y otros la velocidad. En esta ocasión podremos disfrutar de hasta cuatro estilos de lucha distintos, los cuales podemos cambiar sin problemas durante la batalla. Estos varían desde los movimientos estándar del personaje en cuestión a estilos donde por ejemplo es más importante la velocidad y en los que la fuerza se ve menguada considerablemente. Esto provoca que las batallas sean más trepidantes y entretenidas a la par que nos obliga a buscar jarana si nuestro deseo es desbloquear todas las habilidades y movimientos de cada estilo de pelea.

Cambios destacables

El salto a PlayStation 4 no le sienta nada mal a Kiryu y compañía. Todo es debido al gran realismo que han querido dotar al diseño de los personajes, pero siempre manteniendo ese estilo propio tan peculiar de la saga. En esta ocasión podremos disfrutar de rostros llenos de detalles, sombras y ¡hasta podemos ver los poros en la piel de los protagonistas! Esto hace que resulte sorprendente ver el trabajo que hay tras todos esos pequeños detalles que podemos disfrutar. Eso sí, esto sería un gran logro si este nivel de trabajo se llevara a todos los niveles. Pero por desgracia como bien estamos acostumbrados en el mundo Yakuza, los personajes secundarios no corren esa suerte, haciendo que incluso parezcan una copia de una copia y provocando que llegue a resultar estéticamente feo al darnos esa sensación de que es un “cortar-pegar” de personajes al azar para que rellenen la historia.

Una vez más, en esta entrega han contado con la colaboración de diversas modelos Gravure y actrices de cine de adultos nipones, viendo cómo estas chicas tienen vida en el mundo Yakuza y las han plasmado en el juego con gran mimo y respeto. Como veis, nos dan una de cal y una de arena, un aspecto negativo lo contrarrestan con uno positivo… y lo mismo ocurre con el mapa, el cual es un refrito de entregas anteriores donde todas las tiendas y lugares están en el mismo sitio y regentado por las mismas personas… algo poco creíble teniendo en cuenta que ocurre 20 años antes de la trama principal. Este reciclaje de elementos podemos verlo también en su banda sonora, la cual mantiene en su totalidad esas melodías que son viejas conocidas para los más fanáticos de la entrega.

1 2

Sobre El Autor

Redactora

Amante de la cultura kawaii y los RPG de la antigua escuela. De pequeña, como a cualquier crío, me encantaba jugar con mi SNES, pero no fue hasta que llegó a mis manos Terranigma que no me declaré apasionada de los videojuegos. Desde entonces mi gran predilección son los juegos RPG, cuanto más antiguos mejor, y también esos juegos nipones tan difíciles de encontrar en nuestras tierras.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

*