Cada vez queda menos para que Resident Evil 7 biohazard llegue a nuestros hogares, pero nosotros hemos podido jugar un pequeño trozo en primicia gracias a la invitación a sus oficinas por parte de Koch Media. Antes de nada aclarar que por diversas características del título (es un survival horror chapado a la antigua), seremos muy poco precisos, pues la mayor parte del tiempo la pasaremos intentando completar puzles, y demasiada información por nuestra parte podría estropear tanto estos como la experiencia de juego.

El momento de la cena

La presentación comienza en la cena de los Bakers, que ya pudimos ver en uno de los trailers. En ella se sucede una gran discusión a causa de la comida en la que estamos a punto de ser apuñalados cuando nuestros anfitriones por diversos motivos dejan la mesa. Libres ya de su presencia, podremos movernos con total libertad. El movimiento del personaje es relativamente lento, como si caminara, aunque podremos correr apretando el botón L3. Aprovechamos estos momentos para explorar las cercanías cuando nos damos cuenta de la presencia de Jack, el cual armado con una pala intentará acabar con nosotros por no haber querido comernos la cena. Desarmados como estamos cualquier tipo de combate es inútil. Recurrimos a la ya clásica técnica de correr por los pasillos pegados a la pared más lejana para evitar que nos dañen. Un par de muertes después conseguimos encontrar un pasadizo que nos aleja de esa zona, gracias a dios, y llegamos a una Safe Room.

En ella pudimos encontrar una grabadora o contestador automático en el que poder salvar la partida, un baúl para ir guardando objetos (nuestro inventario es muy limitado) y una hierba para curarnos la salud. Después de registrar la habitación nos disponemos a salir cuando suena el teléfono en el cual mantenemos una conversación un poco extraña, tras la que se nos informa de la existencia del codec. Este se encuentra situado en nuestra mano izquierda y nos indica la vida de la que disponemos en forma de gráfico cardíaco, amén de mostrarnos el mapa pulsando un botón.

Ahora salimos de la habitación para ver que seguimos en el mismo pasillo, pero mientras lo recorremos desesperados nos encontramos con un policía que está vigilando la casa desde fuera, el cual nos insta a salir por el garaje para hablar con él. Como ahora esta abierto salimos, pero a quien nos encontramos es a Jack. Armados con una pistola y un cuchillo que hemos encontrado le hacemos frente hasta que conseguimos derrotarlo.

Seguimos explorando la casa. Entre las primeras cosas que nos encontramos hay una cinta de vídeo que al ser puesta en un reproductor VHS nos permitirá jugar una pequeña parte con Mia, concluida la cual volvemos a controlar a Ethan. Nuestra misión, o lo que queremos, qué narices, es salir de la casa, y después de innumerables vueltas conseguimos encontrar la puerta principal, pero… sorpresa, está cerrada, y para abrirla debemos completar un pequeño mosaico situado en esta. La búsqueda de las piezas faltantes nos llevará por distintas partes de la casa, la cual como añadido tiene muchas zonas bloqueadas para las que necesitaremos de nuevo encontrar unas llaves, en este caso marcadas de alguna manera por distintos animales.

Pero conseguiremos salir

Entre los sitios más lúgubres que encontraremos se sitúa el sótano, adornado por un lado con una cantidad ingente de miembros humanos, y por otro con una especie de moho negro que surge de las paredes. En este se camuflarán unos nuevos enemigos, unos bichos negros, bípedos, con grandes dientes, a los que la decapitación es la única manera efectiva que encontramos de frenarlos definitivamente. Una vez nos hayamos hecho con una buena colección de llaves, las piezas del puzzle, y seamos capaces de encontrar las habitaciones seguras hasta con los ojos cerrados nos dispondremos a salir por patas de la casa.

Ya en el exterior, por desgracia aún de la propiedad de los Bakers, la única opción posible más allá de llorar en una esquina pasa por entrar en una caravana. En ella a parte de los elementos típicos como el baúl y el contestador nos encontramos un teléfono, de nuevo con llamada incluida. Ahora sí, podemos por fin marcharnos de esa zona y acceder a la casa vieja.

La casa vieja es, esencialmente, la misma localización en la que ya pudimos jugar con Mia, con la diferencia de que ahora estará plaga de nidos de avispas y arañas. Unas cuantas vueltas después nos informan, mediante un mensaje sangriento en una pared, que debemos acceder al segundo piso, pero por supuesto la puerta está cerrada con llave, así que debemos encontrarla. A lo largo de la búsqueda nos encontraremos diversos objetos, como una mochila que nos dará mayor espacio en el inventario, o un nuevo arma muy efectiva contra las insectos. Con la llave por fin en nuestro poder accedemos a la segunda planta, pero Marguerite nos lo impide y nos enfrentamos con ella.

Un contacto de primera

Y con esto concluye nuestra epopeya con Resident Evil 7 biohazard. Las presentación jugable fue reveladora, en el buen sentido, y aunque es algo que se ha podido respirar a lo largo de las demos, para los que estábamos allí la sensación era clara. Quizás en lo referente a nivel de historia, al menos por lo visto, no parezca un Resident Evil, pero a nivel jugable el espíritu de la saga esta ahí claramente. La desesperación de ir contando las balas, la ambientación tan bien conseguida, las Safe Room y la felicidad al encontrarlas, la mecánica de los puzzles, muy similares a lo visto en los primeros títulos, el sentirse tan indefenso incluso cuando parece que vas armado hasta los dientes, y sobre todo el miedo y la tensión. Todo eso se podía percibir, y al menos a nosotros, nos dejó con ganas de más. Eso sí, fue una pena no poder disfrutar del titulo en Playstation VR, pero quizás fue lo mejor: no teníamos calmantes suficientes para todos.

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