¿Recordáis lo que os contamos hace unos días sobre Kingdom Come Deliverance? Estuvimos invitados a un evento de Koch Media donde pudimos ver tanto ese juego como Sniper Ghost Warrior 3. Y aunque Kingdom Come solo lo vimos en acción, a la nueva entrega de la saga Sniper sí tuvimos la ocasión de jugar a fondo. Con una par de horas de juego ya os podemos traer nuestras impresiones para ir haciendo boca hasta la salida del juego en 2017 (llegará a PC, Wii U, Xbox One y PlayStation 4).

Nos convertimos en snipers

El primero de los modos que pudimos probar fue Mining Town, consistente en un mundo abierto en el que se encontraban distintas misiones principales situadas en varios puntos del mapa. Nuestro periplo comienza poniéndonos en la piel de Jonathan North, un francotirador americano destinado al norte de Georgia, cerca de las fronteras rusas. Una vez situados en el terreno nos pondremos al volante de un 4×4 y nos dirigiremos a la Safe House, nuestro lugar seguro. Este consistirá en una pequeña cueva situada en una colina en la que pudimos encontrar distintas opciones como modificar nuestro equipamiento, craftear nuevos objetos (opción que por desgracia aún no estaba disponible) y los más importantes: dormir y acceder a nuestros objetivos. El número de armas que pudimos ver llegados a nuestra base resultó decente, bastante bueno si nos centramos en lo referido a los rifles de francotirador y a su tipo de munición, habiendo de distintos tipos según quisiéramos que fuera perforante o llegase estable a más distancia, punto muy importante a lo largo de nuestra partida. La cama por otra parte nos permite elegir en qué momento del día nos encontramos, permitiéndonos así adelantar el tiempo según nos conviniese.

La primera trifulca

Y finalmente un ordenador, el cual nos permitió acceder al menú de misiones donde debimos marcar la que realizásemos a continuación, ignorándose nuestras acciones para el resto. Una vez elegido nuestro objetivo salimos de la cueva dispuestos a enfrentarnos a todo, con la triste sorpresa de que el punto al que deseamos desplazarnos se encuentra bastante alejado. Ahí hace aparición la importancia del coche, y es que cuando nos encontremos sentados en él podremos hacer viajes rápidos a diversos puntos del mapa, que si bien no son exactamente a los que queremos llegar nos dejan lo suficientemente cerca. Una vez nos encontramos en nuestro destino nos situamos en frente de una pequeña iglesia derruida cuyo control ha sido tomado por un grupo de rusos. Es aquí donde se abre ante nuestros ojos un árbol de posibilidades. Podemos elegir estudiar a nuestro objetivos desde lejos, e ir acabando con ellos con las ventajas que nuestro rifle y la distancia nos proporcionan. O es posible hacer acopio de nuestras habilidades e infiltrarnos como si fuésemos un fantasma e ir acabando con ellos sin que nos vean llegar. Y no falta la opción de simplemente coger nuestro arma más potente y lanzarnos a saco contra los enemigos.

Estas tres opciones se encuentran muy bien diferenciadas dentro de la jugabilidad. En el ataque a distancia cosas tan efímeras como el viento, la luz, o la calibración del cañón pueden decidir que un disparo falle, aunque si existe un factor realmente importante es la respiración. A nivel jugable ésta se percibe como un movimiento constante de la mira, dotando al arma de mayor dificultad; sin embargo este movimiento puede ser evitado, o controlado, mediante la opción de mantenerla un rato.

Pero volvamos a la partida en Sniper Ghost Warrior 3. Una vez pasada la iglesia, ya sea atravesándola o bordeándola, nos encontraremos con un pequeño grupo enemigo que ha tomado rehenes y les está obligando a cavar una fosa común. Nuestro objetivo será, por supuesto, liberarlos acabando con todos sus captores. Podemos llegar a un final más o menos feliz si no matamos a ningún civil. Si se nos escapa alguna bala y matamos inocentes tendremos un fallo en la misión y deberemos volver a empezar.

Nuestro segundo objetivo

Una vez completado pudimos volver a la base y elegir otra misión, en este caso tendríamos que acabar con un objetivo situado en un pequeña zona de apartamentos de nuevo bastante lejos de nuestra posición, pero como nada es impedimento para nosotros decidimos viajar hasta allí, eso sí, haciendo uso del viaje rápido. Al llegar se nos notifica por radio que un dron ha sido derribado en un edificio cercano y que si queremos hacer uso de él podemos ir a buscarlo. Esto desbloquea una nueva misión secundaria que se nos marcará en el mapa y tendremos presente en nuestro campo de visión señalizada de manera similar al objetivo principal. Por supuesto, decidimos lanzarnos a la aventura y buscar esta nueva herramienta, que sería nuestra tras encargarnos de todos los vigilantes de la zona y familiarizarnos tanto con el interior como el exterior del edificio en que se encuentra. Una vez en nuestro poder el dron se convierte en un amigo inseparable; con él podremos investigar el terreno desde el aire y situar a los enemigos en el mapa para hacer nuestra misión mucho más fácil.

Terminada esta misión aún tuvimos dos más disponibles situadas en lugares de nuevo bastante diferenciados, como una base, pero no entraremos en más detalles para no arruinar la experiencia de juego a los que tengan el placer de probarlo en el futuro. Lo que hicimos fue concentrarnos en el segundo modo disponible: Slaughterhouse.

Modo Slaughterhouse

La mecánica de este era similar al anterior, con la salvedad de que solo constaba de un objetivo: rescatar un rehén. Pero esto no nos desanimó, y es que al poco de empezar nos dimos cuenta de la gran diferencia entre esta partida y la anterior: la dificultad. Y es que seamos sinceros, la parte anterior resultó un poco complicada a veces, sobre todo cuando los enemigos te descubren, pero en esta parte todo se vuelve infernal, teniendo que enfrentarnos a soldados no solo bien armados, sino recubiertos de armadura, haciendo así que sus únicos puntos débiles fuesen la nuca y los ojos.

Y poco más nos queda por comentar de lo que pudimos jugar. El juego luce excelente, quizás no el mejor de la generación, pero aún así magnifico, cosas como las condiciones atmosféricas o el ciclo día noche se han plasmado perfectamente a nivel visual. Si hay un punto en el que parece destacar es la jugabilidad, encontrándose ésta muy trabajada, el viento, la luz o la lluvia pueden ser nuestros peores enemigos o los mejores aliados según la situación y es algo que parece condicionar nuestras acciones, dotando así a Sniper Ghost Warrior 3 de mayor realismo.

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