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The Legend of Zelda Breath of the Wild – Impresiones

Gracias a Nintendo hemos tenido la oportunidad de probar una pequeña demo de The Legend of Zelda Breath of the Wild, el último título de la saga The Legend of Zelda para Wii U (que también llegará a NX como se ha mencionado con anterioridad). Durante la prueba hemos disfrutado de un primer acercamiento a su extenso mundo, de modo que aquí os dejamos nuestras primeras andaduras.

¿Nos acompañáis en esta memorable aventura?

El juego comienza con una cinemática que no me esperaba en absoluto. Lo primero que vemos es a Link sumergido en una bañera, siendo despertado por una voz femenina cuya procedencia desconocemos. Tras esto, la bañera se vacía de agua y Link se incorpora, permitiéndonos ver una sala con una estética entre futurista, alienígena y un tanto oscura a excepción de las luces en forma de constelación, recordándome muchísimo a las salas de guardado de Metroid Prime. Obviamente, al estar en una bañera, Link no necesitaba más ropa que un bañador, por lo que tras incorporarse y finalizar la cinemática, deberemos abrir un par de cofres con nuestra ropa y equiparnos con ella, para lo que hay que abrir el inventario (pulsando +). En este momento nuestro inventario no tendrá nada más, pero será cuestión de tiempo.

Sin embargo, antes de conseguir la ropa hay que pasar por un pequeño altar donde recibiremos la Pizarra Sheikah (Sheikah Slate), y que será nuestro mapa de aquí en adelante, un mapa con una apariencia muy tecnológica, similar a un tablet o un GPS.

Al salir del templo veremos por primera vez la inmensidad de este nuevo mapa: un risco a nuestros pies, un gran bosque ante nosotros, un volcán entre montañas muy lejanas… y una iglesia abandonada en cuya dirección nos moveremos, aunque sin llegar de momento hasta allí. En este risco donde nos encontramos hay un palo, que será nuestra primera arma.

Por el camino encontraremos múltiples objetos por todos lados, que brillarán para indicarnos su presencia: palos, antorchas, champiñones, hierbas, carne, manzanas… Algunos, como los palos o las antorchas, podremos emplearlos como armas, mientras que los alimentos nos servirán para recuperar corazones, bien al comerlos crudos o bien cocinándolos. Para esto último encontraremos en determinadas ocasiones algunas sartenes (principalmente en campamentos enemigos) que deberemos encender usando la antorcha para luego seleccionar en nuestro inventario los alimentos que deseamos cocinar, muy al estilo Monster Hunter.

Si seguimos caminando nos encontramos con un hombre mayor junto a una hoguera, que nos hará una introducción del lugar donde nos encontramos. En este punto, se nos sugerirá abrir por primera vez nuestro mapa, pulsando el botón -. Por el momento todas las regiones del mapa aparecerán sin información de ningún tipo, a excepción del Altar de la Resurrección, que fue el lugar donde despertamos, y nuestro objetivo. Es aquí donde cobran importancia una serie de balizas de diferentes colores que podemos colocar en el mapa, para que al cerrarlo, la localización de estas aparezca en nuestro minimapa de la esquina inferior derecha.

Luchando con un amiibo

Así pues, marqué la localización con una baliza y me dirigí allí, no sin antes pasar por el campamento de unos Bokoblin rojos. Como no tenía espada, les planté cara usando como arma la rama de árbol que recogí junto al risco. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque tanto la rama, como las antorchas o los palos que blandían ellos tienen una determinada resistencia, y se romperán tras unos pocos golpes. Afortunadamente para mí, no estaba todo perdido, pues en este punto probé la ayuda de uno de los amiibos disponibles para este juego: el de Link lobo que ya pudimos usar en The Legend of Zelda Twilight Princess HD e Hyrule Warriors. En esta ocasión, al usarlo, invocamos a un Link lobo que nos ayudará a derrotar a los enemigos mientras tenga corazones. Además de este, se podrán usar también tres amiibo nuevos que por el momento no han visto la luz: Link arquero, Link jinete y el guardián, uno de los enemigos de este juego y que será el primer amiibo con partes flexibles.

Con los enemigos derrotados, continué en dirección a mi objetivo, pero me topé con el que ha sido mi mayor enemigo en lo poco que pude probar de este juego: los riscos. Mi objetivo se encontraba en lo alto de una meseta, yo en la parte baja, y este juego permite por primera vez trepar por cualquier roca, de manera que todo el mapa es accesible. Sin embargo, al trepar se nos consume la resistencia, y cuando ésta se acabe caeremos. La solución a esto pasa por investigar con la cámara la pared que queremos trepar, en busca de salientes donde hacer un descanso. Pero esto no era tan sencillo, y en muchos de los salientes Link no podía estabilizarse y descansar. Así, me despeñé y fallecí en el intento unas cuantas veces, hasta que finalmente, tras descansar en dos o tres salientes intermedios, conseguí trepar hasta lo alto. Lamentablemente, la demo no daba tiempo para mucho más, pero al menos pude despedirme como el rey de la montaña.

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