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Call of Duty Infinite Warfare – Impresiones Beta

El deber nos llama, y un año más Activision no deja descansar a su gallina de los huevos de oro: Call of Duty. Este año siguen por tercera vez consecutiva con un COD ambientando en el futuro, pero los encargados de traernos este Call of Duty futurista no son ni Sledgehammer (que ya nos ofreció Advance Warfare) ni Treyarch (cuyo último juego ha sido Black Ops III). Ahora es Infinity Ward, que tras los muy mejorables Modern Warfare 3 y Ghost nos traen Infinite Warfare, la primera entrega desarrollada enteramente en el espacio exterior, con sus naves, colonias, planetas y satélites que lo componen (y decimos enteramente porque Ghost ya tuvo algún escenario en el espacio, pero nada relevante más allá de un nivel en la campaña).

Así ha sido nuestra experiencia en la beta

La acogida del primer tráiler de Inifnite Warfare no fue muy buena, por eso una beta era tan importante y necesaria para convencer a los usuarios más escépticos con la enésima entrega de la saga, ambientada en un futuro ya no tan demandado en los shooters por los usuarios como antaño. En esta beta hemos podido probar algunas de las clases, mapas y modos de juegos para hacernos una idea más cercana y acertada de lo que nos espera en Infinite Warfare.

Nada más comenzar a jugar seleccionamos la clase que preferimos, que podemos cambiar cuando queramos, y podemos crear nuestro equipo eligiendo qué armas llevar (no todas son estrictamente futuristas, de hecho la mayoría son armas de munición normal, y solo alguna desintegran o lanzan lásers), granadas o mejoras, sin grandes novedades respecto a otros Call of Duty.

De hecho, pocas novedades encontramos en la beta, sobre todo porque han querido mantener la esencia de siempre cara a los eSports, evitando liar a los jugadores profesionales con demasiados cambios. Algunos elementos los hereda de Black Ops III como las clases (conocidas en BOIII como especialistas y en IW como Battle Rigs), otros los hereda de Advance Warfare (y que también fueron usados en BOIII) como los dobles saltos o la posibilidad de correr por las paredes. En este sentido han sido poco arriesgados.

Las clases y los mapas

En el caso de las seis clases, cada una tiene sus especialidades (diferentes armas exclusivas y tres perks permanentes), al igual que sucedía en Black Ops III, que podremos usar al llenarse una barra a medida que vamos jugando. Para activarlas solo tenemos que pulsar dos gatillos del mando simultáneamente y usarlas hasta que se nos agote o nos maten. En la beta pudimos probar tres de las seis clases disponibles: Merc, cuya arma es un poderoso “vulcan” que lanza un poderoso rayo láser; Warfighter, perfecto para la distancia media y con una peculiar arma bastante rápida que se abría en dos antes de disparar; y Synaptic, el robot del grupo con dos brazos armados con los que es capaz de acribillar a sus enemigos. Según ibas jugando podías desbloquear alguna otra ventaja para cada uno de ellos.

Los mapas nos han parecido mejores que los vistos en los modos multijugador de Modern Warfare 3 y Ghost, que resultaban demasiado grandes para un Call of Duty. Salvando las distancias, los que hemos probado tienen un mayor parecido con los de Black Ops, con algunos escenarios cerrados llenos de pasillos perfectos para los encuentros directos entre los dos equipos. Concretamente el que más nos gustó fue el ambientado en el interior de una nave espacial en la que nuestro cadáver y el de los enemigos quedaba flotando en gravedad cero antes de desaparecer. Algunos de los otros que probamos fueron un satélite congelado de Júpiter o una colonia, con aspecto de ciudad más similar a las del presente, que nos agradaron más que los mapas de los dos anteriores COD de Infinity Ward, aunque estos eran de tamaño mediano y más abiertos que el de la nave.

Y nos vamos con ganas de más

En cuanto a los modos de juego, pudimos probar los habituales de la saga (y casi de cualquier shooter online) como son Duelo a muerte por equipos, Punto Caliente y Baja confirmada, a los que hay que añadir un nuevo modo de juego que pudimos probar también en la beta, Defensor, en el que, de forma similar al modo Enlace, debemos capturar un dron, pero en vez de meterlo en una portería como en Enlace, debemos aguantar el máximo tiempo con él, pudiendo también soltarlo o pasarlo en cualquier momento.

Otra novedad nimia de Infinite Warfare, pero curiosa, es la inclusión de gestos. Sí, en Black Ops III teníamos gestos que nuestro soldado podía hacer al ganar una partida, pero en IW los tenemos para hacerlos cuando queramos pulsando tan solo una dirección de la cruceta, al más puro estilo Destiny.

Lo peor de la beta fueron, sin duda, los problemas con los servidores que nos obligaban a esperar varios minutos para encontrar una partida y a salir y entrar en muchísimas salas hasta dar con una sin problemas. Como suele ocurrir, esto es algo habitual en las betas y resultaría raro que también ocurriese en el juego completo.

Puede parecer más de lo mismo (una vez más), pero algunas novedades que ofrece la ambientación espacial (es el futuro más lejano que hemos visto en la saga) pueden otorgarle mayor interés. Y, como decimos, los elementos heredados de los COD futuristas anteriores lo agradecerán los jugadores de eSports, para quien está cada vez más dirigida esta franquicia, aunque sin olvidar a los jugadores de siempre con la campaña y el modo zombis, con los que podremos disfrutar el día 4 de noviembre, cuando el juego se ponga a la venta.

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