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Destiny 2 – Impresiones de la beta

El 9 de septiembre de 2014 llegó Destiny a consolas de séptima y octava generación (PS3, Xbox 360, PS4 y Xbox One), un juego de Bungie, los creadores de Halo, que se hizo un hueco entre los shooters gracias a su planteamiento online con tintes de MMO. Muchas cosas se alabaron del juego, como su capacidad de divertir o sus opciones multijugador, pero otras tantas se criticaron, como su historia mal aprovechada o sus escasos mapas y estructura repetitiva debido, precisamente, a la escasez de contenido original. Problemas que, poco a poco, se fueron solucionando mediante sus diferentes expansiones.

Ahora, tres años después, está a punto de llegar su segunda parte, que se deja ver en una beta a poco más de un mes de su lanzamiento.

Disfrutando de la beta privada

Desde el día 18 para los usuarios de PS4 y desde el 19 para los de Xbox One, los que hayan reservado el juego pueden jugar a una beta privada, pudiendo acceder todos los jugadores a una beta abierta a partir del 21 de julio hasta el 23 (los usuarios de PC tendrán que esperar hasta agosto). En esta beta se nos da la opción de jugar una misión de la campaña, un Asalto y dos modos de El Crisol. ¿Y qué nos encontramos nada más arrancar la beta? La posibilidad de elegir entre las tres clases ya vistas en el primer Destiny, sin posibilidad de crear nuestro propio guardián ni importar el de la primera entrega, algo que sí podremos hacer en el juego completo, aunque empezando desde cero en cuanto a equipo y habilidades. Eso sí, en la beta empezamos a nivel 20 y con los 200 de luz.

La primera misión

Una vez elegida la clase comenzamos la primera misión en la Torre, pero esta vez no para disfrutar de su tranquilidad como zona social junto al resto de jugadores, sino para sobrevivir a un ataque Cabal que está arrasando con el hogar de los guardianes, algo que ya habíamos visto en los gameplays mostrados por Bungie y que dan inicio a una nueva historia en la que los guardianes se ven obligados a emigrar después de perder todo su equipo en los almacenes de la Torre.

Durante la misión nos encontramos con personajes de la anterior entrega que, en este juego, tal como vimos en las primeras cinemáticas mostradas hace meses, tendrán mayor protagonismo. Estamos hablando de Zavala, Ikora Rey y Cayde-6, siendo este último el que tiene toda la carga del humor, un humor más presente que en la primera entrega y que, a veces, puede parecer demasiado forzado y cansino, sobre todo si recae en este personaje con tanta fuerza.

Tras completar esta primera misión comprobamos que los Cabal tendrán mucha presencia, mayor que la que tuvieron en la primera parte, que se dieron a conocer en los últimos compases, cuando viajábamos a Marte; y que la historia será más cinematográfica (es pronto para decir si será mejor), con un mayor número de secuencias cinemáticas repletas de acción y tensión, como la primera aparición del villano del juego, el Cabal Ghaul.

Jugando el modo Asalto

Después de la misión de la campaña podemos jugar un Asalto con otros dos jugadores. En él recorremos una misteriosa excavación de los Cabal que recuerda mucho a la cámara de cristal del primer Destiny. Si ya en la misión de la campaña hay un pequeñísimo componente de plataformeo con unos fusibles gigantescos que tenemos que destruir mientras saltamos o nos mantenemos en el suelo intentando esquivar sus envites, en el Asalto ese componente está elevado exponencialmente gracias a su verticalidad, teniendo que saltar de estructura en estructura hacia arriba y abajo, y, en ocasiones, ayudándonos por impulsores en forma de aros que nos permiten saltar grandes distancias, junto a una trampa similar a la de la campaña situada a la mitad del nivel.

Como es habitual, tras combatir con varios enemigos llegamos al jefe final, bastante grande y complicado de derrotar si no nos cooperamos con nuestros compañeros. El combate tiene varios niveles en los que los ataques y los obstáculos del escenario irán cambiando, otorgando variedad a la batalla, que nos recompensará con un cofre tras acabar con nuestro enemigo. En conjunto, la misión de la campaña y el Asalto nos llevó una hora, aproximadamente.

Nos adentramos en El Crisol

Por último tenemos El Crisol, mítico modo PVP en el que los guardianes se verán las caras en diferentes modos y mapas. En la beta disponemos de dos modos, uno conocido: Control, en el que tenemos que conquistar los diferentes puntos del mapa, y otro nuevo: Cuenta Atrás, en el que tenemos que detonar alguna de las cargas que hay repartidas en el escenario mientras impedimos que el equipo contraría haga lo mismo. La mayor novedad de El Crisol la tenemos en el número de jugadores reduciendo el 6 VS 6 del primer Destiny por un 4 VS 4. Puede que está decisión disguste a muchos jugadores, pero lo cierto es que no por ello deja de ser divertido, y ayuda a que el campo de batalla no se convierta en una locura, más aún teniendo en cuenta que nos encontramos ante mapas de un tamaño no demasiado grande.

Otros cambios que encontramos son la redistribución de las armas, separadas esta vez en cinéticas, energéticas y de poder, teniendo ahora todas las mismas mejoras; y las nuevas sub-clases, que permiten tener diferentes habilidades para nuestra clase, según nuestra decisión. A esto hay que añadir una tercera habilidad equipada, algo que no hará el combate necesariamente más fácil, pues el uso de las habilidades, ahora, es más limitado, ya que recargan de forma más lenta que en la anterior entrega.

Primeras impresiones de Destiny 2

Desde luego, hemos encontrado cosas que no nos han convencido, como mapas casi idénticos a los del primer Destiny (a excepción de uno de los dos mapas de El Crisol, el mercado, que se aleja a lo anteriormente visto, aunque tampoco es que derroche demasiada originalidad), enemigos conocidos (aunque con nuevas características, como escudos de diferente tipo), las mismas tres clases y, en general, poca novedades respecto al primer juego. Es cierto que, para ser una beta, la rapidez para encontrar jugadores es de alabar y que nos encontramos ante un pequeño salto técnico, algo esperable al ser un juego enteramente de la octava generación, pero nada que sorprenda a estas alturas. También nos ha gustado el doblaje al castellano, que mantiene el buen hacer del primer Destiny. Pero da la sensación de que nos encontramos ante otra expansión con más novedades de lo habitual, pero no las suficientes para considerarse una secuela.

No obstante, hay que reconocer que, ya parezca más una secuela o un DLC, Destiny 2 sigue divirtiendo mucho, sobre todo si lo disfrutamos acompañados y no en solitario, por lo que los fans de la primera entrega agradecerán poder volver a su universo con nuevo contenido, una historia presumiblemente más elaborada y espectacular, y esas pequeñas novedades que hemos comentado.

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