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Persona 5 – Impresiones

Una de las sagas roleras más importantes de Japón vuelve a la carga en una entrega que supondrá, además de esto, su debut en PlayStation 4. Su responsable es Atlus y sus protagonistas estudiantes… ¿necesitáis más pistas para saber de qué juego estamos hablando? ¡Persona, por supuesto! Su nueva entrega, dirigida por el afamado Katsura Hashino, llega el 4 de abril de 2017 a las tiendas de la mano de Koch Media, que ha sido quien nos ha invitado a sus oficinas para probar el juego de forma anticipada. Aquí os traemos nuestras impresiones del que se trata, dicho de forma rápida y directa, de uno de los juegos más esperados de este año 2017, al menos para los roleros.

Nos hemos metido tanto en el juego que os vamos a contar los primeros pasos que daremos una vez comience la historia para que veáis el fantástico tono de Persona 5.

Un buen punto de partida

Una vez a los mandos de la consola controlaremos a un joven que tras salir del instituto recorre el largo camino a casa. Es ahí cuando se encuentra con Ann, una compañera de clase. Esta nos rehuirá debido a nuestra mala reputación, pero después de insistir bastante conseguiremos llevarla a un café y hablar con ella. Allí nos dará una vaga información sobre los sucesos ocurridos con el profesor de gimnasia, el señor Kamoshida, del cual se rumorea que acosa a sus alumnas, incluyéndola a ella, y que al parecer ha tenido un percance serio con una de sus amigas.

El calendario avanza, así como el reloj. Nos encontramos ahora en un aula, acompañados por nuestro amigo Ryuji y Morgana, un gato que habla. La clase transcurre normal, bastante aburrida todo sea dicho, hasta que se oye un grito y todo el mundo se acerca corriendo a las ventanas. La amiga de Ann va a lanzarse desde la azotea. Mientras el profesor lucha para que los alumnos vuelvan a sus pupitres la chica se deja caer al vacío. Controlando por fin a nuestro personaje bajamos al patio, donde podremos ver una pequeña escena en la que la joven nos cuenta que no pudo soportar más a Kamoshida y quiso acabar con todo. Llevados por nuestro espíritu de venganza vamos a hablar con el culpable, pero en su despacho lo único que conseguimos es que nos expulse. Fuera de allí hablamos con Ryuji y Morgana, y decidimos que habrá que hacérselo pagar.

Antes de avanzar, pues lo que queda poco tiene que ver a nivel jugable con lo anterior, quisiéramos comentar un punto interesante sobre las conversaciones. Siempre que nos toque hablar podremos elegir qué decir, aumentando así la sensación de inmersión y modificando lo que reste de charla.

Una venganza al estilo Persona

Ahora si, llegamos por fin a la parte más interesante, dado que como es natural la venganza de los protagonistas no será algo tan común como envenenarlo o hacer que le despidan. El motivo principal es que nuestros personajes son portadores de Persona. Juntos viajan al metaverso, en concreto al castillo de Kamoshida, una creación de su psique, situado en el mismo emplazamiento que la escuela, pero que resulta ser un palacio de aspecto europeo. Una vez allí y habiendo conseguido sin querer que Ann que poco tiene que ver sea también trasladada hasta ese mundo, debemos infiltrarnos y derrotar al subconsciente del criminal.

Los escenarios son bastante grandes, plagados de armaduras que “marcan” a nuestros enemigos. Una vez nos “choquemos” con ellas nos mostrarán al ser que llevan dentro, desde un hada a una cabra o un demonio, todo dentro del estilo clásico y surrealista de la saga. Los combates se desarrollan por turnos en los que controlaremos nuestras acciones con el típico menú de ataques, habilidades enlazadas a los Persona y objetos. Estos se ven diferenciados de los de otros juegos por varios puntos, como la recompensa de aprovecharnos de los puntos débiles de un enemigo en forma de segunda acción, la cual podrá ser ejecutada por cualquier miembro del grupo. Sin embargo, el verdadero factor diferenciador consiste en la capacidad de chantajear a las sombras, ya sea pidiéndoles dinero, objetos, o que se unan a nuestro equipo. Esto no podrá realizarse siempre, solo al final de los combates, pero nos permitirá aumentar el número de Persona que puede controlar el protagonista y así ganar nuevas habilidades.

Una vez hayamos dado las suficientes vueltas nos encontraremos con Kamoshida, que viste una bata, unos calzoncillos con corazones y una corona. Una discusión después, así como la adquisición de un nuevo miembro para el equipo, nos enfrentaremos al jefe final de esta mazmorra, un demonio sentado en el váter.

Impresiones finales

Terminada esta parte pudimos jugar un poco, como unos diez minutillos, en otra mazmorra, esta vez situada en un museo. Allí los enemigos eran guardias de seguridad en vez de armaduras y teníamos que ir escondiéndonos de ellos por todas partes mientras esquivábamos trampas láser para evitar que nos vieran y que se produjeran emboscadas.

De las sensaciones que nos dio el juego poco se puede decir con palabras, el diseño artístico resulta espectacular, dando la sensación constante de que nos encontramos dentro de un manga. Los escenarios resultan muy ricos en detalles, estando los del mundo real llenos de gente y en general plagados de elementos interesantes. En ellos tenemos una amplia libertad de movimientos, contando con límites en determinados puntos, pues no siempre podremos ir a donde queramos, ya que estaremos más o menos obligados a seguir la historia. De la misma forma el sistema de combate, heredado de otros títulos de la franquicia, resulta cómodo y elegante por su sencillez inicial y sin embargo nos promete numerosas opciones en el futuro. En general, Persona 5 es un juego que si sigue lo que hemos podido observar no dejará indiferente a los amantes de la franquicia ni a aquellos que disfruten con los RPG procedentes de Japón.

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