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Metal Gear Solid V The Phantom Pain

Un pequeño granito de arena puede no significar nada, pasar desapercibido, pero cuando ese grano de arena se rodea de muchos otros y es movido por un fuerte viento, es capaz de formar una tormenta de arena capaz de dificultar el avance de dos hombres con la firme intención de cambiar el mundo… aunque no necesariamente de mejorarlo. Esos dos hombres luchan contra la tormenta de arena que envuelve el mundo ocultando la verdad, ocultándoles a ellos. Pero los Patriots esta vez nada tienen que ver con la tormenta de arena que les mantiene ocultos y lentos en su viaje, cabalgando por el desierto como dos míticas figuras de las leyendas del lejano oeste.

Ocelot y Big Boss, la historia continúa

El bueno y el malo, con el feo acechándoles desde lo ocurrido en Ground Zeroes. Pero ¿quién es el bueno y quien es el malo? Tal vez ninguno de los dos, tal vez ambos. Dos figuras borrosas que hasta el final de sus días se mantendrían difuminadas. Ellos son Ocelot y Big Boss, comenzando el tráiler de la Gamescom de la misma forma que el del E3 2013. Aunque esta vez vemos partes de la escena que no vimos en su momento como a Ocelot dándole a Big Boss su iDroid (que ya vimos en Ground Zeroes) y las gafas de sol de Kazuhira “Master” Miller, a quien debe rescatar.

Se despiden y Big Boss pone rumbo a su misión montado en su caballo. Si se tomó en la pasada Gamescom la decisión de mostrar la misma fase que en el E3 de hace un año fue, además de por no desvelar mucho más sobre el juego que destripase las sorpresas, por demostrar la variedad jugable de cada nivel. Esta vez Big Boss no se oculta en un costado del caballo para pasar desapercibido, ni avanza hasta un camión en el que se esconde, no. Esta vez cabalga hasta un camino en el que Big Boss, mediante un comando que nosotros activamos, ordena a su caballo defecar. ¿De qué os extrañáis? Si Clint Eastwood no falla un tiro con los ojos achinados y John Marston (de Read Redemption) puede llamar de un silbido a su caballo para que aparezca de la nada (cosa que también puede hacer nuestro gran jefe), Big Boss puede decir cuándo y dónde hace un caballo sus necesidades. Y no creáis que Big Boss es un hombre que desaprovecha sus recursos para infiltrarse.

Si tienes un caballo y puedes ordenarle hacer lo que nos hicimos todos encima cuando vimos lo otro en lo que esta trabajando Kojima, lo haces para que el enemigo muera. Sí amigos, porque si Kojima puede hacer que “nos caguemos en los pantalones” Big Boss puede hacer que sus enemigos mueran por una cagada (literal y figurada). Solo tiene que apartarse y esperar a que los soldados pasen con su jeep por encima del regalito del “big horse” para ver cómo resbalan exageradamente y derrapan. Vaaaale, no mueren, pero porque Big Boss no ha querido. Ya que puede aprovecharlos y reclutarlos para las filas de Diamond Dogs, su organización sucesora de Militares sin Fronteras y predecesora (o eso parece) de Outer Heaven.

Solo hay que hacer uso del sistema Fulton para que un globo haga ascender el jeep con los soldados mareados dentro. Igual que hacía con las cabras, vamos; algo que volvemos a ver segundos después. Y tras enviar a nuestra cabra a Mother Base (Skull Face debe tener algún trauma con ellas y Snake querrá usarlas en su contra) nos encontramos con unos cuantos lobos que nos vigilan desde una ladera. Imponen, desde luego, y capturarlos con el Fulton sería de lo más útil y divertido, pero Snake se da la vuelta. No porque les tenga miedo, son los lobos los que, al fin y al cabo, deciden no atacar a la leyenda hecha carne y retornada tras nueve años de coma, pero Big Boss no es un entrenador Pokémon y su misión sigue siendo rescatar a Kazuhira Miller.

Una vez en la “base” (unas cuantas casas en ruinas rodeadas de soldados) debemos hacernos con los documentos que necesitamos para rescatar a Miller. Pero antes es mejor que marquemos a los guardias como lo hacíamos en Ground Zeroes, pudiéndoles ver tras las paredes (una ayuda que, suponemos, podremos volver a desactivar). Ya marcados podemos fumarnos nuestro cigarrillo electrónico o phantom cigar (como le gustan a Kojima últimamente los fantasmas). Mientras Big Boss fuma se hará de noche más deprisa, momento perfecto para infiltrarnos.

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