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Madrid Gaming Experience 2016 – Crónica

Hace uno días se celebró en Madrid la primera entrega de esta nueva feria conocida como Madrid Gaming Experience, que pretendía sustituir a la antigua Madrid Games Week, la cual por diversos motivos fue movida a Barcelona, y que se celebro hace ahora cerca de un mes. Este nuevo evento decidió apostar por el antiguo formato, dispusieron de dos pabellones enteros en IFEMA, el primero de ellos dedicado a los juegos más modernos así como a las compañías principales, estando relegados al segundo la zona otaku, Manga-O-rama, y la zona retro, RetroMadrid.

Pocas empresas

Por desgracias, las cosas no les fueron tan bien como pensaron, y es que a pesar de los 124,000 visitantes esta feria estuvo muy lejos de ser lo que la gente esperaba. En la zona más actual lo primero que se notaron fueron las grandes ausencias, y es que ni Sony ni Nintendo asistieron, relegando sus consolas y juegos al panorama indie, o como en el caso de las Playstation VR, al propio Game. La que si cumplió fue Microsoft y Xbox, que se encargó de traer juegos actuales como el nuevo Gears of War, Titanfall 2, actualizaciones de otros como Minecraft VR, y finalmente juegos nuevos como Halo Wars y Dead Rising 2 (además de otra versión de Cuphead). Esto por supuesto no es todo lo que trajeron, aunque las novedades que no habían salido a la venta si eran las ya nombradas. A algunos puede que les parezcan insuficientes, pero sin contar la aportación de los estudios independientes, y de un par de compañías que comentaremos a continuación, estas serian todas las que veríamos a lo largo de los cinco días. La primera de estas sería BadLand Games, que con su desparpajo habitual, en el buen sentido por supuesto, nos enseñaron algunos títulos que acababan de salir a la venta.

Más juegos presentes

Lo que si que no podía faltar era por supuesto la realidad virtual, y es que pudimos probar tanto las gafas Vive como las Playstation VR, pero al menos en esta ultimas solo demos, y ambas aderezadas con largas colas. Finalmente en este primer pabellón pudimos encontrar un par de juegos sueltos para probar como Skylanders Imaginators y LEGO Dimensions, ambos corriendo en PS4, una zona de E-sports con las únicas Wii U de la feria, listas para jugar por equipos a Mario Kart 8 y al último Super Smash Bros, y la zona dedicada a los PC, donde entre cosas podíamos ver a gente jugando al Lol. Por supuesto no pudo faltar el Stand de Game, el más grande de toda la feria con diferencia, similar a la tienda que montan todos los años, con algunas novedades y enormes baúles, cajoneras, de segunda mano, con una gran predominancia de PS4.

En el otro pabellón, al que se accedía atravesando el primero, nos encontrábamos con la zona indie, la otaku y la retro. Tristemente fue en esta primera donde más novedades nos encontramos, como Rascal Revolt, que ya pudimos probar en la U-tad y que progresa adecuadamente. Y por desgracia, esto es todo lo “moderno” que pudimos probar en la feria.

Otras secciones

Manga-O-rama fue la segunda zona que nos encontramos, donde las tiendas profesionales y las de fans se mezclaban de manera ordenada para traernos sobre todo merchandising, y es que salvo en contados puestos todo lo que pudimos encontrar se podía resumir en peluches, llaveros y figuras (la mayoría piratas, eso sí). Una grata sorpresa fue el número de puestos de comida japonesa, que en una trayectoria ascendente que ya lleva tiempo, cada vez se sirven menos cup noodles, y se apuesta por otras cosas como los onigiris, aunque siento decir que el que más cola tuvo durante la feria fue el que vendía gofres. Por supuesto, entre todas las tiendas que visitamos no podía faltar la de Selecta Vision, que aunque no trajo tanto material como al que nos tiene acostumbrados si tenía buenas ofertas.

Y la zona retro, quizás la que más éxito tuvo tristemente. Al margen de las numerosas tiendas en las que podíamos comprar cualquier videoconsola o videojuego que quisiéramos siempre que estuviésemos dispuestos a pagar lo que nos pidiesen, nos pudimos encontrar con una enorme área llena de máquinas de Pinball situada cerca de un par de tiendas de maquinas arcade. Ambos tipos de máquinas se encontraron llenas de gente jugando de manera constante, y es que al margen de las versiones más modernas se podían jugar clásicos como el juego de las Tortugas Ninja a cuatro jugadores. Y esto es a grandes rasgos todo lo que nos podíamos encontrar, aunque quedan por mencionar los dos escenarios grandes de los pabellones, el pequeño de la zona manga, realmente minúsculo, y las salas de proyección de películas y de conferencias.

El gran “pero”

Sin embargo ahora llegamos al pero, eso sí, un pero enorme. Queremos dejar claro que ninguno de estos problemas tuvo nada que ver con las tiendas y expositores que asistieron. La feria fue, como poco, una decepción. Querían repetir el éxito de la Madrid Games Week, sucedido por la Barcelona Games World, y no podían haberlo hecho peor. La zona de videojuegos era pobre, y a excepción de algunos puestos como los de Xbox o BadLand Games todo era de Game, Sony brilló por su ausencia, quedando algunos juegos diseminados por el pabellón, pero es que de Nintendo no se supo nada.

¿Y dónde estaban esas compañías? os preguntaréis: pues en el Salón del Manga de Barcelona, y es que sinceramente hay que “tenerlos cuadrados”, para montar una feria paralela a la de Barcelona en las mismas fechas, siendo esta un referente a nivel nacional, y encima más barata. Y esa es otra, la entrada costaba 15 euros si se compraba allí mientras que la catalana costaba 9 euros, 27 si íbamos los cuatro días, es decir, salia por la mitad ir a Barcelona los cuatro días que probar suerte en la madrileña. Y esto podría no haber sido un problema, pero es que las grandes compañías se habían quedado allí después de la Barcelona Games World, y las grandes tiendas otaku hicieron lo mismo: irse a Cataluña. Lo hemos dicho antes y lo repitemos ahora, ver a Selecta fue una alegría, porque nadie les esperaba, y como ellos a otras como Generación X.

Dentro de las comparaciones podemos encontrar algunas muy grandes como las proyecciones, en Madrid se mostraron las películas de Dragon Ball, entre otras, y en Barcelona el estreno mundial de la nueva de Death Note. Y así con todo, y realmente fue una pena, la zona retro estaba muy desabastecida, hacía nada que se había celebrado Retro Barcelona, tambien en la BGW, y es cierto que se podían comprar muchas cosas, pero muy poco comparado con la variedad de otros años.

Triste es por desgracia la palabra que nos viene a la mente al pensar en esta feria, demasiadas ausencias en todo, tiendas desabastecidas, expositores de videojuegos que prefieren ir a Barcelona que a Madrid aunque fuese la segunda la dedicada a videojuegos. Pero lo peor, con gran diferencia, es la facilidad con que se hubiesen podido evitar todos estos fallos, bastaba cambiar las fechas. Ponerla antes de navidad, en diciembre, y tendríamos la Manga-O-rama y RetroMadrid a tope, ponlo seis meses después de la Barcelona Games World y tendríamos a Sony, Nintendo y Xbox enseñando un montón de novedades. Pero no, la organización se cabreó como un niño pequeño, y dijeron que si la antigua se iba a Barcelona ellos tendrían otra, más y mejor, en las mismas fechas que el Salón del Manga, con dos narices… y así les fue.

Y es que no debe llevarse a error: alcanzar 124,000 asistentes no es un éxito, un éxito sería que todos decidiesen volver el año que viene, y sobre todo a esos precios.

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