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Crónica: Visitamos el VR Gate de PlayStation

Cada vez queda menos para que Sony saque a la venta sus PlayStation VR, que nos permitirán sumergirnos de lleno en los mundos 3D que la industria ha puesto, y pondrá, a nuestra disposición. Con una fecha cada vez más cercana, 13 de octubre de este año, no es raro que nos hayan invitado a probarlas aquí mismo en Madrid. Para nuestra desgracia la experiencia fue corta. Apenas pudimos probar un par de demos en los treinta minutos que estuvimos, pero como se suele decir, lo bueno si breve dos veces bueno. Además, nos quedamos con ganas de seguir jugando.

El sitio parecía sacado de una película de ciencia ficción. Una vez firmados unos papeles en los que entre otras cosas permitía que experimentasen conmigo, o me tomasen capturas de vídeo y foto, me acompañaron a una sala blanca donde me ayudaron a colocarme las gafas, así como unos auriculares listos para la ocasión. He de comentar ahora que no es que las gafas sean difíciles de colocar ni nada por el estilo, de hecho todo lo contrario, se ajustan bastante bien a la cabeza, y el visor tiene cierto margen de maniobra para colocarlo en su sitio. Hecho esto comenzó la sesión de demos.

Headmaster

El primer titulo que pudimos probar fue Headmaster en su versión de prueba. Este nos sitúa por la noche en un campo de fútbol donde a lo largo de diferentes pruebas, todas ellas con la misma mecánica, iremos marcando goles. ¿Cuál es esta maravillosa y revolucionaria forma de juego? Cabezazos, muchos cabezazos. No, no es ninguna broma, la jugabilidad entera se basa en los movimientos de cabeza, lo cual una vez pasada la impresión inicial un poco rara, resulta bastante divertido. Al principio tendremos que marcar simplemente a puerta vacía, para más adelante tener que acertar a distintas dianas esquivando a un portero con muy poca personalidad, de cartón vamos, terminando por redirigir balones y bombas que nos llegan desde distintos frentes. Un juego entretenido que nos permitió comprobar los tiempos de reacción de las gafas a nuestros movimientos, así como la capacidad de estabilidad de estas, hechos que nos dejaron muy contentos, resultando en este sentido muy cómodas.

Until Dawn Rush of Blood

El segundo, y tristemente último título que pudimos probar fue la demo de Until Dawn Rush of Blood. Una vez hecha la calibración del dispositivo y que pusieran en mis manos sendos PlayStation Move, un maestro de ceremonias nos dio la bienvenida al pequeño circo de los horrores que tenía preparado. La jugabilidad resulta sencilla. Cada mando corresponde a un arma que se dispara con el gatillo correspondiente, mientras que para recargar podemos elegir entre un botón o un movimiento concreto, similar a sacar las flechas del carcaj. La acción es automática, nos encontramos en todo momento en una vagoneta que se irá desplazando por distintos escenarios, véase unas habitaciones destruidas, una especie de charcutería del infierno, con sus cerdos psicópatas y todo, y una casa abandonada.

El título recuerda, salvando las distancias, a los antiguos shooter sobre raíles, ya que teníamos que ir matando a todos los enemigos que nos encontrábamos para que la vagoneta se volviese a accionar. Pero no nos olvidemos de que estamos ante un Until Dawn, y es que según empezamos comienzan los sustos, siendo el peor con diferencia el primero. Las gafas no ayudan nada a superar el pánico y tranquilizarse, pues aunque la tensión se relaje un poco sigue esperando al primer ruido para saltar.

El juego hace muy buen uso de las características de la nueva tecnología VR, consiguiendo que temamos por nuestra vida mientras estamos sentados en una silla en una habitación blanca muy iluminada, y esto es debido no solo a la calidad gráfica del juego y a los sonidos que vamos escuchando, sino que el aislamiento visual de las gafas resulta prácticamente absoluto, en mi caso total. Quizás fuera solo una demo, pero recomendamos abiertamente a todos los fans, ya sean del terror más moderno, o de los antiguos Time Crisis y House of the Dead, probar el juego, recordando que siempre hay que dejar un teléfono y una aspirina cerca por si nos da un infarto.

Una experiencia que nos deja con ganas de más

En resumen podemos decir que ha sido una buena mañana, aunque quizás demasiado breve. El primer juego estuvo bien para ver las características de las gafas, pero nos hubiera gustado jugar un poco más para poder opinar del título en sí. El segundo por el contrario nos ha dejado muy mala sensación en el cuerpo, aunque teniendo en cuenta el género al que pertenece, lo consideraremos toda un acierto.

No lo hemos comentado en ninguno de los dos puntos por considerarlo innecesario, pero lógicamente ambos juegos estaban en primera persona y nos daban libertad semi-total de movimientos. En el primero podíamos movernos dentro de unos límites en el campo, mientras que en el segundo podíamos esquivar con naturalidad los golpes y elementos del escenario dentro de los límites físicos que deja una vagoneta. Unos buenos juegos que harán las delicias de aquellos que esperan con ansias la realidad virtual, ya sea para quienes buscan una partida corta o una experiencia más larga.

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