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Deadlight Director’s Cut

Los zombis invaden las calles, los supervivientes luchan a cada segundo por su vida y algunos de ellos son más peligrosos que los propios muertos vivientes. Sí, originalidad cero, podríamos estar hablando de The Walking Dead, DayZ, The Last of Us, Resident Evil o cualquier otro producto de zombis/infectados que deambulan en masas por el mercado. De hecho, estamos hablando de un juego que ha vuelto (tampoco vamos a decir que de entre los muertos) para infectar a otros usuarios que en su día no pudieron probarlo o para traer de vuelta a los usuarios que ya lo habían jugado. Estamos hablando de una nueva edición de Deadlight para PS4, Xbox One y PC llamada Deadlight Director’s Cut.

Deadlight fue lanzado en 2012 en exclusiva para Xbox 360 y PC y desarrollado por Tequila Works. Seguro que este estudio madrileño os suena por el juego que anunciaron ya hace unos años para PS4, Rime, que todavía no ha llegado al mercado y que esperamos con muchas ganas. Realmente, Tequila Works no tiene más juegos en su lista de desarrollos, pues su primer y único juego (sin contar Rime) fue precisamente este, Deadlight. Y vale que su planteamiento no es el más original, pero ya con él demostraron su buen ojo a la hora de desarrollar aventuras, y ahora, cuatro años después, nos lo quieren recordar con algunos añadidos.

Deadlight Director’s Cut, la versión del director

Esta versión de Deadlight, que en esta ocasión la distribuye Deep Silver (los mismos que nos trajeron Dead Island), nos trae la misma historia sin modificaciones. Para los que no conocisteis el juego en 2012 sabed que manejamos a un personaje llamado Randall Wayne (que, ahora, nos recuerda en su estética ligeramente a Deacon, el protagonista del recién anunciado Days Gone, también un juego de zombis) en 1987 por una desolada Seattle en busca de su esposa, su hija y los amigos de los que se acaba de separar. Tras este planteamiento simplón nos encontramos un desarrollo interesante, narrado con escenas estáticas con estilo cómic de colores apagados que le otorga un toque muy acertado y coherente con la estética general del juego. No es que conectemos especialmente con los personajes, pero tiene algún momento interesante y un buen giro final, aunque no por ello menos previsible.

Tampoco es que nos encontremos ante el tipo juego mata-mata de zombis, pues su desarrollo en 2D combinando acción, sigilo, plataformas y puzles resulta original e interesante. A lo largo de tres actos bastante breves (siendo el más largo el segundo, de más o menos una hora y media de duración, lo que deja una breve duración de 3 horas yendo con calma) nos encontraremos a zombis llamados Sombras no especialmente rápidos, pero tampoco excesivamente lentos como los zombis clásicos, a los que podemos cargarnos con un hacha que no tardamos en encontrar (pudiendo rematarlos cuando están en el suelo), con una pistola o un rifle que encontramos bien avanzada la aventura. En algún momento estaremos desarmados y contaremos tan solo con un tirachinas útil solo para avanzar en el escenario activando ciertos elementos, pero tranquilos porque el juego no os dejará vendidos, cuando necesitéis las armas para avanzar sin problemas las tendréis. De la misma forma que os sobrará la munición, teniendo siempre a mano (y en ingentes cantidades) cuando tengáis que romper candados para abrir ciertas puertas.

El juego también tiene momentos de sigilo, aunque no es lo habitual, pudiendo ir a lo bestia sin ningún problema en todo momento. Al atacar con el hacha perdemos energía (que no salud), provocando que cada vez nos movamos más lentamente y seamos un objetivo fácil para las Sombras, por eso muchas veces lo más sensato será correr evitando a los enemigos, o dar unos cuantos hachazos para quitarlos del camino y correr sin rematarlos, pues no son pocas veces en las que se juntan unos cuantos en pantalla. Algunos puzzles se resuelven con ellos por ahí danzando, pero no serán molestos en exceso, y los puzzles tampoco es que sean muy sesudos: mecanismos para abrir puertas, activar ascensores y cosas por el estilo.

Sencillo, pero con equilibrio

Llega a ser tan sencillo avanzar que ni siquiera usaréis todos los botiquines que os encontréis (que no podemos llevar con nosotros, solo usar en el mismo sitio en el que los encontramos). Si, encima, encontramos los potenciadores de salud, no tendremos ningún problema en mantenernos con vida con más de tres barras de salud. Y si morimos con algún descuido o cayendo de forma tonta por algún precipicio tampoco supondrá un drama, pues tenemos chekpoints constantemente.

Elogiamos, eso sí, cómo combina con mucho acierto y equilibrio los momentos de acción, puzzles, plataformas, sigilo (los más escasos, repetimos), al contrario que hace, por poner un ejemplo similar, Assassin’s Creed Chronicles, otro juego de scroll lateral con estas mismas mecánicas, pero peor combinadas, llegándose a hacer más pesadas. En Deadlight ese equilibrio consigue que nos enganchemos fácilmente, pasándonos el juego en un santiamén sin querer dejarlo hasta finalizarlo. Posiblemente la parte más cansina es una del segundo acto en la que imperan los puzzles y las plataformas, que, eso sí, tan solo dura unos minutos del juego.

Si queremos alargar un poco la breve experiencia podemos buscar coleccionables por los escenarios (nada difíciles de encontrar) como documentos de identidad o páginas del diario de Randall Wayne , que además de ser interesantes, ayudan a conocer la historia al 100%. En esta versión Director’s Cut tenemos, a mayores, un nuevo nivel de dificultad llamado Pesadilla que complica un poco la aventura, ya que por defecto, como hemos dicho, es muy sencilla. Lo malo es que este modo no lo dan hasta que te pasas por primera vez la historia principal, y desde el inicio ni siquiera se puede elegir entre normal y fácil. Por último, tenemos un modo llamado Supervivencia en el que debemos aguantar el máximo tiempo posible hordas de Sombras en un escenario cerrado cogiendo armas y munición del suelo.

Zombis con estética de cómic

Visualmente mantiene su atractiva estética oscura en escenarios compuestos por una paleta de colores apagados y con fondos muy bien detallados que nos sumergen en este mundo post-apocalíptico notablemente. Y a pesar de ser los enemigos los que se llaman Sombras, no son los únicos que vemos envueltos en la oscuridad de las sombras, también al protagonista y a otros personajes, a los que el negro les envuelve durante toda la aventura.

Como hemos mencionado antes, la estética cómic de las escenas mantiene la atmósfera del juego con un estilo oscuro y que da muy bien el pego. Para colmar esta versión, Tequila se ha asegurado de que se mueva a 1080p y 60fps, consiguiendo que el personaje principal se mueva con soltura (mención especial a la forma que tiene de frenar y girar cuando en plena carrera giramos el joystick en la dirección contraria), aunque no carente de fallos en las animaciones en ciertos momentos, con algún movimiento brusco. Hasta hemos sufrido un fallo tras un derrumbe que no nos mataba y que también afectaba a las animaciones (obligándonos a reintentar para poder avanzar) en el que ningún zombi nos podía matar. Sí, nos aprovechamos un poquito, je, je. Cuando avanzamos y nos encontramos al primer enemigo armado el fallo dejó de favorecernos y no volvimos a encontrar uno tan gordo. En esta versión se mantienen las voces en inglés y los subtítulos al castellano.

Deadlight Director’s Cut es una buena oportunidad de probar el juego a un precio asequible para los jugadores de esta generación que posean una Xbox One y no tuvieran una 360 en su día o incluso que hayan apostado por Sony, pudiéndolo disfrutar también los usuarios de PS4, al contrario que los usuarios de PS3 en su día. A pesar de su brevedad y sencillez es una experiencia interesante en lo jugable y estético y ágil en sus diferentes mecánicas.

Resumen
Es corto y no demasiado original en su planteamiento, pero combina a la perfección plataformas, puzzles, enfrentamientos directos, huidas... Su oscura ambientación es la guinda de este juego 2D.
Lo mejor
  • La combinación equitativa de sus elementos jugables
  • Estética oscura y escenas con estilo cómic en sus escenas muy acertado
  • Coleccionables, a destacar las páginas del diario para ahondar en la historia de Wayne
Lo peor
  • La brevedad de la historia principal
  • Lo sencilla que resulta la aventura. Y hay que pasársela para el modo Pesadilla
  • La versión Director’s Cut no aporta suficientes alicientes si ya lo jugaste en 2012. El modo Pesadilla y un modo Supervivencia soso
7.9
Jugabilidad - 8.2
Gráficos - 8
Sonido - 7.1