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Deus Ex Mankind Divided

La humanidad siempre ha estado dividida. Cualquier excusa es buena para comenzar un conflicto, para generar odio, para expandirlo, para declarar guerras y comercializar con ellas. En el futuro, un futuro no muy lejano situado en la próxima década, el conflicto se situará en torno a los implantes bio-mecánicos, entre aumens y seres humanos “normales”. Todos hoy día nos emocionamos al ver un vídeo de una persona sin brazo poniéndose un brazo protésico, pensamos en las nuevas posibilidades que nos brindará la tecnología y deseamos ver hasta dónde nos llevará. En Deus Ex se nos da esa respuesta: la tecnología sobrepasará límites insospechados, el problema es que la humanidad también sobrepasará límites que no debiera en sus actos.

Lo que hubo antes de Deus Ex Mankind Divided

En Deus Ex Human Revolution, el antecesor del que nos ocupa hoy, ya vimos cómo las empresas querían monopolizar el mercado de los aumentos, cómo algunos intentaban generar desconfianza hacia los “poderes” de los aumens y su escaso control ante el poder de las máquinas implantadas en su cuerpo, y cómo muchos pro-humanos combatían el problema con más violencia, olvidando que sus enemigos no eran tales, y que eran tan humanos como ellos a pesar de sus implantes. La situación era insostenible, pero ahí estaba Adam Jensen, un aumentado con un ADN especial que le permitía tener un mayor control de sus implantes, sin posibilidad de ser manipulados por terceras personas. Este aumentado trabajó como agente de seguridad de Sarif Industries y puso la situación bajo control en los acontecimientos de Human Revolution. O casi.

Para entender el contexto histórico de Deus Ex Mankind Divided conviene conocer la historia de Human Revolution, no así de los Deus Ex más antiguos. Ya sabéis que la saga Deus Ex tuvo su primer juego en el año 2000 (llegó a PC y PS2), con el que Ion Storm, sus desarrolladores (lo distribuía Eidos) ya nos ofreció un juego futurista, ambientado en 2052, en primera persona y mezclando el género shooter con el rol, terminando, además, con múltiples finales según nuestras decisiones. En 2003 llegó una secuela llamada Deus Ex Invisible War, ambientada en el año 2072 con un nuevo protagonista, desarrollada también por Ion Storm y distribuida por Eidos Interactive.

Tras ocho años sin un nuevo Deus Ex los chicos de Eidos Interactive nos sorprendieron en 2011 con un nuevo juego de la saga para PS3, Xbox 360 y PC, esta vez desarrollado por ellos y no distribuido, siendo el que se encargase de esa labor Square Enix. Y aunque Deus Ex Human Revolution pasó más desapercibido de lo que merecía, obtuvo muy buenas críticas por la evolución que había experimentado sin sufrir grandes cambios en su esencia, pudiendo, además, disfrutarlo sin haber jugado a los anteriores, pues Human Revolution se ambientaba en el año 2027, funcionando como precuela de los dos primeros Deus Ex, y con un nuevo prota: Adam Jensen.

Cinco años después, y tras sufrir un retraso de varios meses (estaba programado para llegar a principios de 2016) llega a PS4, Xbox One y PC su secuela, Deus Ex Mankind Divided, que, a pesar de los cinco añazos que han pasado, se mantiene bastante continuista respecto al anterior, lo que significa mantener también las virtudes que le hicieron destacar.

Un punto de partida que comienza en 2029

Deus Ex Mankind Divided está ambientado dos años después de Human Revolution, en 2029, con Adam Jensen como soldado de un grupo anti-terrorista conocido como Task Force 29. Esta secuela coge como referencia uno de los finales de Human Revolution, en el que los aumens son considerados peligrosos tras las alteraciones que sufrieron (provocadas por el malo, maloso de turno) al final del anterior juego. De esta forma la humanidad, como señalábamos al inicio y el propio título del juego, está dividida entre pro-humanos y aumens, terroristas y revolucionarios, todos envueltos en conspiraciones y manipulaciones por los intereses de diferentes personas que sacan provecho del caos culpando a grupos pacíficos que luchan por sus derechos.

Lo mejor es que, a pesar de conectar con los acontecimientos de Human Revolution, no pasará nada si no tuvisteis la oportunidad de jugarlo o pasároslo en su día, pues el juego hace un resumen bastante extenso de lo acontecido en la anterior entrega, que también nos ayuda a refrescar la memoria tras estos cinco años a los que sí nos lo pasamos. Como siempre, ahí estará Adam Jensen para intentar controlar la situación y descubrir la verdad, con el que viajaremos por diferentes ciudades para enfrentarnos a varios grupos, infiltrarnos, combatir y decidir qué sucederá con el destino de la humanidad.

El juego arranca en una misión en Dubai para arrestar a un hombre que comercia con armamento en el mercado negro, pero la cosa se tuerce tras el ataque inesperado de unos aumens, que dejan gravemente herido a Adam Jensen. Nuestro agente, cómo no, se recupera, pero perdiendo las habilidades que teníamos ya al inicio del juego (visión de rayos X, invisibilidad, silenciar pasos…). Al volver en sí, Jensen ya está metido en una conspiración que tendrá que investigar ayudado por la aumentada Alex Vega, mientras trabaja para la Interpol bajo las órdenes de Jim Miller.

La cosa empeora cuando Jensen viaja a Praga y, tras contactar con Vega, una bomba estalla en la estación de tren de la capital de la República Checa, que potencia sus controles de seguridad. Desde la ciudad, donde Adam tiene un pequeño apartamento, accedemos a varias misiones principales y secundarias, pues al igual que en Human Revolution tenemos una buena cantidad de secundarias con tramas tan interesantes como las de las misiones principales. En estas misiones secundarias podemos reencontrarnos también con personajes de la anterior entrega, que nos intentarán dar luz sobre sucesos importantes en la vida de Jensen, otorgando mucho peso a estas misiones apartadas de la historia principal.

Praga se divide en varios sectores a los que podemos acceder mediante el metro, teniendo que pasar un tedioso control policial por el que, cada vez que accedamos al metro, debemos tragarnos una secuencia en la que Jensen le entrega la documentación al poli de turno mientras éste se dirige a él despectivamente por ser un aumens. Por lo menos las conversaciones entre los polis y Jensen no se repiten, pero como accedáis mucho al metro para moveros por los sectores y completar todas las misiones secundarias se puede hacer un poco cansino. Igual que el viaje en metro, en el que vemos a Jensen en el vagón siendo observado de mala manera por los humanos que viajan en él mientras llegan al próximo sector, para disimular un tiempo de carga algo lento de un sector a otro.

Libertad y exploración

Una vez en un sector podemos recorrerlo con libertad, aunque solo a pie, pudiendo saltar entre algunos tejados, acceder a zonas restringidas de diferentes maneras (por alcantarillas, zonas altas o de frente y a lo loco) y hablar con ciertos personajes para que nos den misiones. Las misiones secundarias se suelen resolver en la propia ciudad, metiéndonos en apartamentos para investigar el lugar o en zonas restringidas. Las misiones principales, por su parte, se resuelven tanto pateando la ciudad (algunas de forma bastante rápida, yendo del punto A al B para hacer alguna cosa rápida) como yendo a lugares pensados solo para la misión principal de marras, siendo la mayoría instalaciones en las que debemos infiltrarnos, situadas en lugares como, por ejemplo, una montaña nevada.

Bueno, infiltrarnos o acabar con todo lo que se mueve, porque si algo caracteriza a Deus Ex es la libertad que nos da para elegir nuestra forma de actuar contra los enemigos, pudiendo ser unos espías profesionales que se mantienen escondidos siempre y usan métodos no letales para derribar a los enemigos o unos asesinos en potencia que usan sus letales cuchillas contra los enemigos que se crucen en su camino o, directamente, vaya de frente con toda la potencia de fuego posible, algo que ya podíamos hacer en Human Revolution. La clave está en el equilibrio, aunque se suele potenciar bastante el sigilo, pues es más cómodo esconderse y esperar a tu oportunidad para derribar al enemigo escondido cuerpo a cuerpo, o aturdiéndolo en la distancia con la munición no letal de tu pistola, mientras observas sus movimientos en el radar situado en la parte superior derecha.

Sí que es verdad que no es difícil (en la dificultad Normal, la estándar del juego) salir airosos de situaciones que se complican. Nosotros hemos resuelto muchas pifias cuando nos han visto saliendo del escondite sin más y corriendo, evitando fácilmente disparos, hacia el objetivo marcado en el radar. De hecho, nos hemos pasado el juego sin matar a un solo enemigo (solo aturdiéndolos) sin demasiadas complicaciones. En este sentido nos ha parecido más sencillo que Human Revolution, que a pesar de darnos también a elegir cómo actuar, penalizaba mucho más el no ser sigilosos.

Armas para todos los gustos

Pero tranquilos, si lo vuestro no es el sigilo, huir y mucho menos dejar a enemigos simplemente aturdidos, tendréis un arsenal de armas compuesto por fusiles, ametralladoras, pistolas, escopetas y granadas de diferentes tipos como de conmoción, venenosas o PEM para inutilizar cámaras de vigilancia o torretas. Estas armas pueden ser mejoradas gastando piezas (que adquirimos en los niveles) para después personalizar con lo que hayamos comprado (municiones, tipos de disparo, silenciadores…). Nosotros tampoco es que hayamos gastado demasiadas piezas más allá de las que te obligan al principio del juego a modo de tutorial, pues, como os decimos, no hemos usado armas letales en todo el juego más que para probarlas. Y tampoco creáis que podéis llevar un porrón de armas de fuego a la vez, pues el inventario tiene un límite, y en seguida se os llenará con cartuchos de munición, granadas, células de energía, bebidas y objetos varios. Hay que saber gestionarlo, aunque podemos decidir que el juego lo gestione de la forma más óptima automáticamente.

Mucho más importantes que las armas de fuego son, una vez más, los aumentos de Adam Jensen. Como os hemos dicho unos párrafos más arriba, en la primera misión, la de Dubai, que funciona a modo de tutorial, tenemos aumentos que luego perdemos debido al ataque que sufre Jensen, teniendo que comprarlos nuevamente. La mayoría de aumentos, que adquirimos consumiendo puntos de Praxis que conseguimos al conseguir experiencia y subir niveles, son los mismos de la entrega anterior (visión de rayos X, invisibilidad, mejoras de salud y batería, mejora en los pulmones para no ser envenenado por gases tóxicos, mejoras de hackeo…), pero se han añadido algunos nuevos, que, aunque se antojan escasos, se agradecen por las nuevas posibilidades que ofrecen y por lo bien integrados que están.

No se trata simplemente de tener nuevas habilidades porque tenemos nuevo juego, y ya. Estos aumentos nuevos tienen un porqué en la narrativa del juego, y de hecho su aparición son el eje de algunas misiones secundarias. Algunos de estos aumentos (que se distinguen por ser los que se ven con interferencias en el menú de aumentos) son blindaje, hackeo a distancia, cuchillas que podemos lanzar…pero ¡ojo! Pueden ser mejoras golosas, pero tienen sus riesgos. Si adquirimos una, Jensen se desestabiliza, teniendo que deshacernos al instante de uno de los aumentos nuevos que no hayamos adquirido todavía de forma permanente, por lo que debemos ser cuidadosos al elegir qué aumento de los nuevos queremos adquirir, pues tendremos que renunciar para siempre a otro.

Depende de tu forma de jugar unos son más útiles que otros, pero nosotros hemos completado el juego adquiriendo solo uno de los aumentos nuevos, que al final casi no utilizamos. Uno de los más útiles puede ser el de blindaje, sobre todo si tu forma de abordar los niveles es más directa y en las dificultades más altas. Además, cada aumento (tanto los nuevos como los antiguos) se dividen en varias ramificaciones para mejorar diferentes apartado de cada aumento, lo que nos lleva a consumir muchísimos puntos Praxis para mejorar al personaje, y ya os adelantamos que no os sobrarán los puntos Praxis.

Ya sabéis que usar los aumentos da muchas ventajas, pero con sus problemas, pues tenéis una barra de energía (la batería) que se gasta al utilizar aumentos, pudiéndoos dejar vendidos en determinadas ocasiones. Y es que tener la batería por encima del mínimo no solo es necesario para usar ventajas que hayamos adquirido como la invisibilidad o los rayos X, también para asaltar cuerpo a cuerpo (ya sea por la espalda, de frente, aturdiendo o asesinando) a los enemigos. Sin suficiente batería no podemos recurrir a ese silencioso método de derribo, teniendo que sacar a pasear nuestra arma de fuego (vosotros ya decidís si para aturdir o matar) para derribar al enemigo que tengamos enfrente antes de que dé la alarma.

La batería se recarga sola, al igual que la salud, aunque para recuperar de forma inmediata la batería gastada podemos consumir células de energía que encontramos por los escenarios. Escenarios grandecitos (tanto las ciudades que visitamos como los escenarios más cerrados de las misiones principales) en los que encontramos diferentes formas de acceder a los objetivos (conductos de ventilación, puertas con códigos, ventanas…) y muchas taquillas que abrir, cosas que leer, objetos que coger, ordenadores que consultar e incluso gente con la que hablar.

Hackeando dispositivos al estilo Deus Ex

En esta entrega, nuevamente, también son importantes los hackeos a terminales de seguridad, ordenadores, paneles para abrir puertas…Conseguir, por lo menos, los cuatro niveles de hackeo desde el menú de aumentos es muy necesario para avanzar y abrir puertas de alta seguridad sin necesidad de encontrar los códigos (que no siempre están muy a la vista, o a veces ni siquiera parecen estar), pudiendo adquirir esta entrega una mejora de nivel 5 de hackeo para acceder a elementos de alta seguridad que no suelen ser primordiales para la historia como cajas fuertes.

El minijuego de hackeo es idéntico al que vimos en Human Revolution, teniendo que avanzar por diferentes nodos hasta llegar al nodo (o nodos) principal. La clave está en ser rápido “capturando” nodos y reforzando los capturados antes de que el sistema de seguridad avance hacia el nodo del que nosotros partimos. Una carrera en la que podemos usar ventajas (si las tenemos disponibles) como parar unos segundos el avance del sistema de seguridad o sacando a la luz el camino oculto entre los nodos en los sistemas en los que estos están ocultos, no dejándonos trazar un camino antes de comenzar a hackear.

Y aunque es importante tener un buen nivel de hackeo, de poco nos servirá si hackeamos un sistema de nivel 4 sin mejorar también los aumentos que permiten no ser detectados fácilmente por el sistema de seguridad, ya que al primer nodo que capturemos saltará la alarma dándonos, en algunas ocasiones, muy poco tiempo para llegar a la meta. Un nodo de nivel 1 no suele disparar la alarma, pero uno de nivel 4 (frecuentes en sistemas de seguridad de nivel 4) tiene un 90% de probabilidades de darla y, como no seamos rápidos, no habrá quien llegue al la meta a tiempo.

A pesar de todo no es complejo superar los sistemas de seguridad y hackear los diferentes terminales con algo de pericia y velocidad, haciendo muy entretenido hackear terminales, sin que nunca se llegue a hacer pesado. Además, si nos gustan los retos, podemos recorrer caminos más complejos capturando nodos que no nos llevan a la meta, pero sí a extras como dinero que conseguimos si, al final, también llegamos a la meta.

Como veis, todos los elementos principales de Deus Ex Human Revolution se mantienen intactos, tal vez demasiado, pues el juego apenas aporta novedades en su jugabilidad, premisa argumental (aunque veamos cómo la historia evoluciona respecto al anterior) o ambientación, manteniéndose demasiado continuista y perdiendo por completo el factor sorpresa de Human Revolution. Tampoco ayuda el menor número de misiones principales (Human Revolution tenía 20, éste 17 y algunas, sobre todo las últimas, son brevísimas, casi como submisiones), por lo que, si nos centramos en la historia, el juego es más corto que su antecesor; mayor facilidad de avanzar a pesar de que nos detecten, menos ciudades que visitar (de hecho solo visitamos dos con cierta libertad, el resto son escenarios cerrados, aunque amplios, enfocados en las misiones principales), menor impacto en la variedad de finales, Algunos estancamientos en la tasa de imágenes (aunque visualmente se nota la evolución respecto a Human Revolution), fallos graves en las voces y ausencia de jefes finales.

La ausencia de jefes finales ya la adelantó durante el desarrollo Eidos, alegando que en Human Revolution cortaban el ritmo de la aventura y obligaban a recurrir al fuego directo, fastidiando la posibilidad de hacerlo todo sigilosamente. Tampoco ayudaba que los niveles contra jefes finales los hubiese diseñado otra compañía, a los que Eidos no responsabilizó en absoluto, pues reconocen que hicieron un buen trabajo y que el fallo fue de ellos mismos por integrarlos en el juego. Además, muchos usuarios se quejaron de los jefes finales por su alta dificultad (ya el primero daba mucha guerra, damos fe), aunque a otros muchos les gustaba el reto. A nosotros la presencia de jefes finales nos gustaba, a pesar de que a veces se complicasen un poco, pero le daban variedad al conjunto del juego con mecánicas interesantes, una variedad que hemos echado en falta en Mankind Divided, pues en ningún momento tenemos un enfrentamiento de este tipo.

En cuanto a los finales del juego, no hay tanta variedad como en Human Revolution, aunque muchos criticaron también en su día que todo se basaba en una decisión que se tomaba justo al final. En Mankind Divided tenemos algún punto determinante (de hecho solo uno muy determinante) en el que debemos decidir qué camino tomar, cambiando el rumbo de alguna misión y nuestros objetivos, pero nada especialmente destacable.

Durante las conversaciones también podemos decidir qué decir a los personajes, pudiendo empatizar, ser directos, evasivos…todo depende de la conversación, pues las opciones no se repiten y antes de decidir cómo mostrarnos se nos muestra en los subtítulos qué va a decir exactamente Jensen, evitando esa incómoda situación en la que creemos que ser evasivo es lo que nos gustaría, pero lo que dice el protagonista no se ajusta a lo que esperábamos. Lo que decidamos decir con Jensen no cambia el desarrollo la aventura, pero siempre nos gusta moldear a nuestro personaje a lo largo de ésta.

A su favor diremos, eso sí, que a pesar de resultar algo más corto que su predecesor y faltarle algunos elementos como los jefes finales, incluye un curioso modo online que a nosotros nos ha gustado y aumenta las horas de juego. Se trata del modo Deus Ex Breach, en el que nos convertimos en hackers profesionales. Nosotros nos encarnamos a nosotros mismos, es decir, que en pantalla vemos nuestro nick y nuestro avatar, pero convertidos en hackers que han de introducirse en sistemas de seguridad capturando bloques de datos y acabando con la seguridad.

Los niveles de este modo se dividen en mapas de servidores con ramificaciones que se bifurcan llevando a diferentes nodos. En los nodos podemos encontrar recompensas (mejoras, armas, aumentos…) misiones básicas de capturar bloques o acabar con la seguridad, y misiones especiales en las que conseguir datos desperdigados o acabar con algún enemigo mucho más resistente de lo normal (que tampoco podemos considerar jefe final).

El sistema de juego es el mismo que el del modo principal, pudiendo elegir ser sigilosos o ir de frente, usar armas de fuego y granadas, escondernos, evitar cámaras y torretas…solo que no encarnamos a Jensen sino a una silueta virtual, pues nuestro pj está hackeando los sistemas haciendo uso de la realidad virtual, así que se supone que somos nosotros dentro de un mundo virtual. Este tipo de misiones, salvando mucho las distancias, nos recuerdan a las misiones VR de Metal Gear Solid, aunque el modo Breach de Deus Ex Mankind Divided no es tan metódico en sus mecánicas, ni potencia tanto el sigilo o una forma determinada de pasarte la misión como las VR Missions de Metal Gear. Aquí lo importante es cumplir los objetivos, el cómo es cosa tuya.

Una vez capturados todos los bloques o eliminados todos los enemigos (depende de lo que te pidan) tenemos que ir al punto de inicio corriendo antes de que el temporizador (que se activa solo al cumplir los objetivos) llegue a cero.

Puede parecer monótono, pero se hace entretenido cuando descubrimos misiones con cierta carga argumental, como descubrir la verdad de la muerte de una niña por leucemia en un hospital cuando estaba casi curada, teniendo que recopilar fragmentos de datos en un nivel para ir completando la historia. Algunos de estos niveles especiales, además, tienen cierta verticalidad y abismos en los que debemos evitar caer (aunque no morimos), o trampas en puntos del suelo que nos quitan vida…

Una vez vayamos completando estas misiones con argumento podemos hablar con otros hackers (aparte de con la hacker que nos instruye nada más comenzar el modo Breach) teniendo también opciones de conversación, decidiendo si nos preocupa más el dinero o ayudar a la gente, por ejemplo.

Conseguir dinero (existen dos tipos de “moneda” dentro del modo Breach) nos permitirá avanzar para conseguir información y documentos o simplemente para comprar lo que os hemos comentado antes: armas, mejoras…Y ojo a algunos aumentos que son exclusivos de este modo como el doble salto. Al ir avanzando conseguimos mejor equipo, mejoras, retos para superar la puntuación de la máquina y rankings para ver las puntuaciones de otros jugadores. Y aunque nos os interese el ranking de otros jugadores no podéis jugar a este modo sin conexión a internet, que por algo un modo online.

Lo que no hemos podido probar son las historias de Jensen, que no estaban activas cuando hemos completado el juego, aunque ya avisan que jugarlas spoilea la historia principal del juego. Lo que sí hemos probado es a escanear los códigos piramidales que hemos encontrado a lo largo de el juego (bueno, solo hemos encontrado uno, así que hay que buscarlos bien). Para escanearlos necesitamos la aplicación para iOS y Android Deus Ex Universe, pudiendo, a modo de código QR, escanear el código piramidal que vemos en pantalla para desbloquear contenido para el juego como pistas de música o ilustraciones. Nada del otro mundo.

¿En qué se queda el juego?

Deus Ex Human Revolution, en 2011, nos sorprendió visualmente a pesar de que algunas texturas y expresiones faciales no daban la talla. En esta ocasión, Mankind Divided ha mejorado visiblemente en su apartado gráfico, destacando sobre otras producciones de la octava generación (generación que, por otra parte, tampoco nos ha ofrecido todo lo que podría en lo gráfico), con una ambientación estupenda compuesta por entornos oscuros iluminados por luces de neón donde se unen una estética renacentista y cyberpunk. De hecho, el aspecto de sus personajes y sus entornos nos recuerdan mucho al que vemos en Final Fantasy XV. Por cierto, esta vez no hay cartel de coña sobre el hipotético Final Fantasy XXV de la próxima década, posiblemente porque todavía estaremos esperando el XV (guiño, guiño).

Volviendo al apartado gráfico, visualmente alcanza muy buen nivel, sí, y nos gustan los cambios de perspectiva entre primera persona y tercera, esta última activándose cuando nos parapetamos en coberturas o cuando atacamos cuerpo a cuerpo a los enemigos con espectaculares secuencias que no se hacen pesadas. Pero no está carente de algún fallito (con las actualizaciones instaladas) en los que hemos sufrido petardeos y visto a algunos enemigos cruzando paredes. Tampoco nos han gustado los tiempos de carga al viajar de un sector a otro en el metro de Praga o al cargar la partida, un pelín largos para lo que estamos acostumbrados actualmente.

Los fallos más bestiales los encontramos en el apartado sonoro, pues muchísimas veces lo que dicen los personajes no coincide con los subtítulos. Y, vale, a veces aunque no se usen las mismas palabras se dice lo mismo, ¡pero otras no! Sin saber muy bien de que están hablando los personajes y si tenemos que hacer caso a lo que hemos leído en los subtítulos o escuchado en las voces (ambos en español). Mientras jugábamos saltó una segunda actualización que no solucionó esto. Y claro, a la hora de decidir qué decir en medio de una conversación, despista. Más allá de eso, la banda sonora es buena y el doblaje notable, aunque algunas voces no acaban de pegar, otras van de lujo con el personaje, sin ir más lejos la del propio Jensen.

En definitiva, Deus Ex Mankind Divided tiene fallos que pulir y no sorprende tanto como Human Revolution, sobre todo debido a su continuismo (si os dicen que es una expansión más larga de lo habitual os lo creeríais), pero no por ello deja de ser un juego muy, muy bueno, con una historia muy interesante, diferentes formas de afrontar las misiones, una ambientación cyberpunk-renacentista muy atractiva, planteamientos éticos con mucha profundidad, un conflicto que nos hace pensar y decidir cómo responder ante las ideas que nos exponen los personajes, y, a pesar de la corta duración de la historia respecto al anterior, muchas horas de juego por delante, por encima de la media de muchos juegos actuales. Sobre todo si os empecináis en completar todas las misiones secundarias (tan interesantes o más que algunas principales) y aprovecháis el modo Nueva Partida + que desbloqueáis al superar el juego, lo que os ayudará a desbloquear todos los aumentos que, de otra forma, no podréis desbloquear (no hay Praxis para tanto aumento en una sola partida).

Human Revolution tuvo muy buena acogida tanto por crítica como usuarios, pero no tuvo el lugar que se merecía, así que esperamos que Deus Ex Mankind Divided tenga el reconocimiento que se merece a pesar de no superar, en ningún apartado más allá del visual (como es lógico) a Human Revolution.

Resumen
Deus Ex Mankind Divided no sorprende tanto como su antecesor, pero sigue destacando como un juego brillante que combina genial el sigilo y la acción, y el género shooter con el rol. Si os gustó Human Revolution seguro que disfrutáis mucho con Mankind Divided.
Lo mejor
  • La profundidad de algunas misiones secundarias en contraste con otras principales más simples
  • La ambientación, combinando el estilo cyberpunk y renacentista
  • Tú decides cómo juegas, al estilo Sam Fisher o Marcus Fenix (con sigilo o a lo bestia)
Lo peor
  • Muy continuista respecto a Human Revolution. No sorprende en ningún momento
  • Más corto en su historia principal y con algunas misiones principales menos profundas
  • Los fallos gráficos y en las conversaciones. Nos volvíamos locos cuando lo que oíamos no cuadraba en absoluto con los subtítulos
8.6
Jugabilidad - 8.6
Gráficos - 8.7
Sonido - 7.9