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Die Hard

La última película del famoso John McClane se adapta a los dispositivos móviles con un juego de disparo en el que encarnamos al hijo del policía, Jack McClane.

Die Hard Portada

Die Hard
Nota: 25
Plataforma: Android e iOS (analizado)
Artículos
Género: Shooter
Imágenes
Lanzamiento: 14/02/13 | 14/02/13
Vídeos
Desarrollador: Goroid
Trucos
Editor/Distribuidor: Fox Digital/Fox Digital
Saves
CÓMPRALO:

Con el estreno de La Jungla: Un buen día para morir no es que se haya conseguido un gran éxito de crítica, pero los fans del personaje de Bruce Willis han tenido ocasión de disfrutar con más explosiones y tiroteos. La película, que en otras ocasiones se hubiera visto acompañada por un videojuego de calidad para consolas, en esta ocasión se ve complementada con un título disponible en iOS y Android que deja mucho que desear. El juego debe haber contado con tan poco presupuesto y salir tan mal que ni siquiera se ha incorporado al personaje de Willis, sino que nos limitamos a controlar a su hijo en la ficción y a varios personajes secundarios.

JUGABILIDAD

En Die Hard, tras una larga carga y publicidad de por medio con el trailer de la película, nos encontramos con un juego bastante apático. Sorprende que Fox tuviera intención de sacarle los cuartos al público cuando lo estrenó en iTunes y Google Play, dado que al principio era de pago, no gratuito como lo es en la actualidad. El juego es malo, eso no tiene vuelta de hoja y cuenta con defectos severos que afectan a la experiencia de partida. Nos lo podemos imaginar como un Temple Run combinado con Time Crisis. Es decir, que corremos automáticamente y vamos disparando a los enemigos que aparecen mientras recolectamos monedas y esquivamos obstáculos. La idea y el concepto podrían ser satisfactorios si no fuera por lo abusivo que es el juego en realidad. Te explota, te presiona, te exprime para que hagas gastos en microtransacciones con los que no terminas de llegar a ninguna parte, porque el juego causa desinterés con rapidez.

Que no podamos jugar con John McClane, como decíamos antes, es bastante vergonzoso. Pero entendemos que no se haya tenido dinero para pagar la imagen de Bruce Willis o que el propio actor no haya querido aparecer en el juego. La presencia como protagonista de su hijo en la ficción, Jack, no causa ningún motivo de ganas de jugar para ver lo que le ocurre a lo largo de su largo camino lleno de disparos y explosiones. Por suerte, podemos pagar la microtransacción de turno para desbloquear la ropa clásica de su padre, y como jugamos de espaldas al protagonista, puede dar hasta el pego. La jugabilidad es muy básica, tenemos una pistola, una pantalla táctil y unos enemigos que van saliendo por delante nuestro. Si les disparamos mueren, bien. Si les disparamos dos veces, mueren los que tienen dos toques de resistencia, vamos, que llevarán chaleco antibalas. Si no les disparamos, seguramente nos disparen a nosotros. Si nos quitan todos los corazones, algo que se puede aumentar gastando las monedas que consigamos o con el oro de las microtransacciones, morimos. ¿Si queremos resucitar? pagamos una exageradísima cantidad de oro. También, por si estamos vagos y no queremos empezar el circuito desde el principio, podemos desbloquear puntos de control pagando oro, cómo no. Lo peor es que una vez desbloqueamos el punto de control que toque, tendremos que pagar plata para poder comenzar desde el mismo. El caso es sacarnos el dinero, sea virtual o no.

La jugabilidad es aparatosa, ya sea por el ángulo de cámara, que en muchas ocasiones nos impide ver a los enemigos que tenemos delante o por el mal diseño de escenarios. Los movimientos de los personajes son artificiales y los giros producen más dolores de cabeza que diversión. La partida es un absoluto horror hasta que adquirimos algunas armas y mejoras, pero para todo ello necesitamos oro, oro y oro, y este oro sólo se consigue cruzando los dedos o haciendo micropagos. También usamos la plata acumulada, pero significa repetir, repetir y repetir la partida hasta unos niveles surrealistas. Normalmente en los juegos de distribución gratuita con microtransacciones hay cierta coherencia en lo que se proporciona al usuario. Die Hard no la tiene y sólo piensa en hacer caja lo más rápidamente posible. Si al menos el juego estuviera bien diseñado, quizá sería otro cantar.

GRÁFICOS

El mal resultado del juego en su apartado de jugabilidad también se expande al aspecto visual. Los desarrolladores indican en el texto publicitario de las plataformas de descarga que tiene “gráficos 3D impresionantes”. Permitirnos que lo dudemos. El juego tiene un motor gráfico que no está mal si lo miramos en imágenes y capturas de pantalla, como las que acompañan el análisis. Cuando lo vemos en movimiento el resultado es infame. El protagonista cambia de carril con el deslizamiento de nuestro dedo, y parece que esté flotando. No recordamos que flotar sea una de las habilidades de los McClane. Derribar un helicóptero con un coche sí, pero flotar, no. Los movimientos de los personajes no son aparatosos ni artificiales, son un bochorno, sobre todo la animación de los saltos y la apertura de puertas, que rápidamente nos dejan vendidos a merced de una cámara que no hace nada para ayudar al usuario. La interacción con los fondos se limita a unos tristes bidones explosivos, de presencia anecdótica y la variedad de enemigos, como no podía ser distinto, es escasa. Lo mismo ocurre con los escenarios, que cambian un poco de estética a medida que vamos avanzando, pero sin demasiada repercusión. Que en determinados momentos nos cambiemos de personaje es algo que resulta todavía más extraño y que tampoco ayuda al desarrollo visual de Die Hard.

MÚSICA & SONIDO

Los otros apartados del juego son decepcionantes, pero el sonido simplemente se limita a estar ahí. Ni quiere hacer nada especial, ni lo consigue, como era de imaginar. Los disparos suenan bien, y la recarga, así como el impacto en los enemigos, pero no hay nada que nos haga extendernos más allá de esto.

CONCLUSIÓN

La saga Die Hard ha tenido juegos mejores como para que Fox Digital Entertainment lance esta adaptación en dispositivos móviles. Es de agradecer que John McClane no aparezca en el mismo, porque sería una mancha en su historial. Que el juego tenga soporte para publicar récords en Facebook y Twitter, algo que sus creadores promocionan, no limpia los muchos errores del juego. El mayor de ellos es la explotación hasta la exageración de las microtransacciones.