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Dishonored 2

Cada vez cuesta más encontrar nuevas franquicias videojueguiles con capacidad no solo para sorprender con una buena idea, sino de ofrecer un todo lo suficientemente sólido como para seguir creciendo. Dishonored fue uno de los lanzamientos más destacados de la pasada generación, un título que nadie vio venir pero que se hizo un hueco en el catálogo multiplataforma. Este año vuelve a las portadas con la revisión de la primera entrega y el lanzamiento de su secuela, un episodio continuista que mantiene el enorme nivel de calidad.

Tú tienes la elección

Tanto si jugaste a la primera entrega como si eres un novato, Dishonored 2 te pone en situación argumental con escasos minutos de juego. Todo transcurre quince años después del fin del Lord Regente y los tiempos de la peste. Emily es la actual emperatriz y ve cómo una misteriosa mujer llamada Delilah le arrebata el poder en un meticuloso golpe de estado que termina con una persecución hacia ella y su padre Corvo. A partir de aquí, en la piel de alguno de los dos, tendremos que revertir la situación.

Si hay algo que define bien el desarrollo de Dishonored 2 es la elección del jugador. Constantemente estamos eligiendo, y aunque su efecto no está tanto en el desarrollo de la historia, sí lo está en la forma en la que nos integra en ella. La primera de estas elecciones está en el personaje. El golpe de estado nos lleva a elegir entre Corvo y Emily, padre e hija. Esta elección no tiene una influencia destacable en el desarrollo del juego pero es más que una buena excusa para arrancar una nueva partida una vez completada la historia.

La elección de Corvo como personaje implica la continuidad total respecto a la primera entrega. Son habilidades conocidas del primer Dishonored y una apuesta asegurada si acabas de disfrutar de su reciente revisión. Sin embargo, y así lo hicimos en nuestro caso, Dishonored 2 tiene en Emily una de sus mejores bazas. No sólo es así porque recibe los nuevos poderes sino por el carisma que derrocha el personaje, por su forma de llenar cada escena y por la capacidad de identificarnos con ella. Es el elemento diferencial respecto a su antecesor. La Emily que vimos en el alucinante tráiler de presentación del juego en el E3 es una realidad, hace acto de presencia constante y es un estímulo para seguir jugando. De nuevo Arkane sabe hacer crecer su universo y sus personajes de forma paralela. Entre los poderes diferenciales de Emily destacan la creación de dobles o vincular el daño al enemigo.

Aunque son importantes, los poderes de los protagonistas no son lo que brilla en las mecánicas de Dishonored 2. El verdadero secreto de su atractivo está en la cantidad de posibilidades que ofrece cada situación al uso de estas habilidades. Después del personaje el juego nos invita a aceptar o rechazar el uso de las habilidades mágicas y posteriormente con cada misión o escena nos da la opción de cómo avanzar. Elegir constantemente. Y la opción que resumen toda su esencia es: acción o sigilo.

No hay un camino mejor o peor, solo tu elección. Cada movimiento de ataque cuenta con una versión furtiva que permite deshacernos de enemigos de formas no mortales. Este reto es mucho más que un logro o trofeo, es una forma de querer hacer las cosas. Tenemos a nuestra disposición un método de carga/guardado de partida rápido que nos permite afrontar la situación rápidamente a través de un punto de control. Es una buena manera de ‘picarnos’ al ensayo y error, pero al menos en nuestro caso lo recomendamos para una segunda partida. ¿Por qué? Primero, porque esa segunda partida nos llega a todos aunque sea por la idea de utilizar al otro personaje; y segundo, porque es muy gratificante avanzar por la historia con momentos de todo tipo, violentos y furtivos, no porque nuestra actitud sea agresiva sino porque seamos detectados y nos veamos obligados a defendernos de forma inesperada. ¿No quieres quedarte a ver cómo vas a escapar del caos que acabas de organizar? De nuevo, con nuestra actuación, reflejamos “lo que habría hecho” el personaje. Cargar partidas rompe esa magia de nuestro comportamiento.

Distintas formas de jugar

Además de la variedad con la que podemos afrontar cada misión, Dishonored 2 triunfa en premiarnos sea cual haya sido nuestra elección. Tanto si decidimos atacar sin piedad como si decidimos ser un fantasma siempre reconoce nuestro esfuerzo. Sí, es cierto que cada nivel nos da una evaluación más orientada a los secretos descubiertos o al nivel de caos generado. Es una forma de invitarnos al reto de pasar inadvertidos, pero como juego, es igualmente válido y sólido en ambos caminos.

Un personaje u otro, con poderes o sin ellos, acción o sigilo, niveles de dificultad, con el guardado rápido a mano o sin él, eliminando el hud y los indicadores,… Hay tantas combinaciones para conocer el destino de Corvo y Emily que la rejugabilidad es una apuesta que desde Arkane Studios alimentan constantemente. Con facilidad te llevará unas 13 horas de juego completarlo descubriendo una mínima parte de sus secretos. Además ya se ha anunciado el modo Juego Plus para seguir experimentando esta variedad.

Equilibrio absoluto

Visualmente Dishonored 2 no sorprende tanto, pero no por demérito sino porque el diseño artístico con estilo steampunk de la primera entrega es más familiar y porque la revisión de Dishonored Definitive Edition ya nos adelantaba algo de lo que encontraríamos. Aún así, sigue siendo un auténtico gustazo. Cuenta con el nuevo motor Void Engine desarrollado por IdTech para crear una inteligencia artificial interesante, numerosos juegos de luces y sombras y escenarios que juegan habilidosamente con entornos cerrados para darnos la sensación del enorme mundo del que formamos parte.

Y precisamente ese sería el último as de Dishonored 2: el universo. Arkane derrocha su capacidad narrativa a la hora de crear un universo que ya conocíamos con total profundidad. Un universo vivo, creíble, que combina elementos de fantasía pero que se convierte rápidamente en algo cercano. En las conversaciones de los personajes, en los textos de los documentos que recogemos, en el excelente diseño de los niveles… Un mundo ahí para nosotros, pero también un mundo que transmite sensaciones por sí mismo. No al estilo sandbox, sino como elemento narrativo y de inmersión en la aventura.

Dishonored 2 destaca prácticamente en todos sus aspectos exhibiendo un altísimo nivel. Solidez en sus mecánicas jugables, la sensación de libertad a la hora de afrontar las situaciones, la riqueza de un entorno y universo diferentes,… Lo tiene todo para triunfar y desde luego es de los imprescindibles de 2016. Dentro del apartado negativo se le puede achacar su continuidad, pero los riesgos no están en la hoja de ruta de la franquicia a corto o medio plazo. ¿Qué harías tú si algo funciona tan bien? Pues eso, suma y sigue para Bethesda.

Resumen
La secuela de la popular licencia vuelve a cumplir con un sobresaliente en todos los aspectos que la confirma como uno de los juegos del año.
Lo mejor
  • Su variedad te asegura muchas horas de juego
  • La solidez de sus mecánicas
  • Un universo muy cuidado y lleno de detalles
Lo peor
  • Es poco arriesgado
9.0
Jugabilidad - 9
Gráficos - 9
Sonido - 9