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DmC Devil May Cry Definitive Edition

El demonio más cani de la historia vuelve con su chulería, su look macarra y tan criticado y sus ganas de seguir ventilándose demonios con su espada y sus pistolas con la remasterización del último Devil May Cry, que llega ahora a PS4 y Xbox One en la forma de DmC Devil May Cry Definitive Edition.

Una entrega accidentada

¿Hace falta recordar la que se lío con aquel look nuevo de Dante? Le tocó recibir golpes mucho antes de que saliera el juego, que luego resultó todo un acierto y uno de los mejores hack and slash de los últimos años. Un reinicio de esos que tanto se llevan y que en 2013 eran todavía más habituales. Ahora llega en forma de remasterización (que es lo que nos toca en los primeros años de nueva generación).

El quinto Devil May Cry nos trajo combates frenéticos, más sencillos y un desarrollo más lineal. Teníamos una variedad de armas como la Rebellion, la espada básica de Dante, y más adelante tenemos una guadaña, un hacha o unos guantes, cada una óptima para un estilo de lucha. NO faltan nuestras dos pistolas: Ebony e Ivory, además de otras armas de fuego como una escopeta.

Por su parte, la historia se reiniciaba, recuperando la peculiar relación de Vergil y Dante, siendo este primero el que más se parece al Vergil de los clásicos de PS2. Tampoco falta menciones al padre de estos, Sparda. Mundus era el villano a derrotar, que además de controlar el “mundus” tiene algo que ver con la muerte de la madre de Dante. Por ello, el descarado y despreocupado jovenzuelo se involucra en la lucha.

Comenzamos con las novedades

Todo esto ya lo sabemos, pero ¿qué ofrece esta Definitive Edition? Pues no pocas novedades, a parte de las mejoras gráficas de rigor (que tampoco se llegan a notar demasiado), la mayoría centradas en aumentar la dificultad del juego, algo que se nota mucho y que los jugadores más duros y acérrimos a las entregas clásicas agradecerán.

Por un lado, desde cualquier dificultad podemos activar una opción que complica elementos jugables básicos. Por ejemplo, subir nivel os costará más, el daño de los enemigos incrementa o la duración y efectividad de nuestra transformación (Devil Trigger). No será un infierno completar el juego si activamos esta opción en la dificultad normal, pero añade un mayor reto, sobre todo para los jugadores que ya nos lo pasamos en su día y buscamos un aliciente para completarlo de nuevo. Aunque no es el único. Si tenéis prisa para probar las otras novedades que incluye está edición podéis activar el modo Turbo, que acelera el ritmo del juego casi como si estuviésemos rebobinando un VHS. La primera vez que lo probamos nos hizo cierta gracia jugar así, aunque nosotros preferimos no activarlos en los momentos más complicados.

¿¡Crees que esto es duro, piltrafilla!? ¡Luchamos contra demonios! ¡El modo hardcore es un paseo por el campo! ¡¿Quieres un maldito reto a la altura, recluta?! Si tienes lo que hay que tener puedes jugar en dos modos que te harán sentir en el auténtico infierno: El modo Estilo Indispensable, en el que necesitas conseguir combos de rango S para quitar vida a los enemigos y el modo Los Dioses Deben Morir en el que además de tener que enfrentarnos a un mayor de enemigos más complicados, ¡no os podéis curar! Es muy fácil hacerse el chulo con Dante cuando jugamos sin estos modos ¿verdad?

Tampoco falta el modo Palacio Sangriento con Vergil y 60 niveles que completar, cada vez más difíciles, ni el DLC protagonizado por Vergil hace dos años: La Caída de Vergil que continúa desde donde lo dejó la historia principal. Controlar a Vergil sigue siendo igual de satisfactorio, con sus peculiaridades como el teletransporte. Esta expansión del juego se quedaba excesivamente corta en su momento, pero integrada con DmC Devil May Cry Definitive Edition la percepción es diferente, pues sirve para sumar más horas de juego.

También hay cambios técnicos

Y no solo en el ámbito jugable tenéis ese sabor clásico de la saga, también en su aspecto. Antes solo veíamos el aspecto habitual de Dante (con su pelo blanco) cuando usábamos la transformación, pero ahora contamos con los skins clásicos de los dos hermanos, aunque en el que más lo agradecemos era en el de Dante. Esto hace que un detalle del final puede ser un tanto incongruente, pero no nos podemos resistir al look clásico. Para muchos, ese nuevo look era uno de los pocos defectos del juego, así que ya no hay excusa para disfrutar al máximo del juego. Por otro lado, el juego funciona a 1080p y una tasa de 60 fps.

DmC Devil May Cry Definitive Edition es una remasterización plagada de novedades y contenido extra, pensado para esos jugadores de la vieja escuela que se lamentan de que actualmente nos den todo mascado y que pueden tener horas de juego por delante si quieren pasárselo en la máxima dificultad. No deja de ser una forma de volver a pasar por caja, pero tal y como han tenido en cuenta a los usuarios a la hora de añadir contenidos y pulir la jugabilidad y el DLC que trae con él, merece la pena, sobre todo si en su momento no te atreviste a darle una oportunidad por la polémica con la que llegaba el juego.