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El dictador: Los Juegos de Wadiyan

La nueva película del polémico actor Sacha Baron Cohen, titulada El dictador, protagoniza su propio videojuego para dispositivos móviles iOS y Android.

El dictador: Los Juegos de Wadiyan Portada

El dictador: Los Juegos de Wadiyan
Nota: 30
Plataforma: Android, iPad (analizado) e iPhone
Artículos
Género: Minijuegos
Imágenes
Lanzamiento: 26/04/12 | 26/04/12
Vídeos
Desarrollador: Happy Giant
Trucos
Editor/Distribuidor: Paramount/Paramount
Saves
CÓMPRALO:
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Después de buscarse más de un enemigo con los mockumentales Borat y Brüno, el famoso actor Sacha Baron Cohen vuelve a la comedia cinematográfica caracterizando a otro personaje que se las trae. En esta ocasión es el Admirante General Shabazz Aladeen, el dictador y líder de la República de Wadiya, en la que sus decisiones hacen estragos. El estreno de la película, previsto para este mismo viernes en nuestro país, se ve complementado con un juego para dispositivos móviles que parodia los Juegos Olímpicos de Londres. Todo con mucha sencillez y buscando la diversión rápida por parte de los jugadores sin plantearles ningún tipo de reto.

JUGABILIDAD

El General Aladeen participa en los Juegos Olímpicos de Londres en El dictador: Los Juegos de Wadiyan, pero lo hace con sus propios métodos y redefiniendo las reglas de cuatro pruebas deportivas distintas. Dos de ellas están disponibles de manera gratuita, mientras que las otras dos las tenemos que desbloquear. El primer reto son los 100 metros lisos, donde el general aparece como el responsable de dar el pistoletazo de salida para después sorprender y quedarse corriendo sobre una de las calles del terreno. La particularidad es que tenemos que disparar a los demás corredores para hacer todo lo posible con el objetivo de hacernos con la victoria. El control es táctil, así que sólo hay que marcar donde queramos disparar. Seguirán saliendo corredores y corredores hasta que lleguemos al final, existiendo un componente activo para hacer la mayor puntuación que podamos. En total corremos tres vueltas, en cada una teniendo un arma más poderosa con la que atacar. Para que entendáis la evolución, de la pistola inicial pasaremos, en la última ronda, a avanzar en un coche dorado lanzando misiles a diestro y siniestro.

La segunda prueba es el boxeo, donde sólo tenemos que pulsar en los iconos que aparezcan en pantalla para golpear. La dificultad es tan ridícula que incluso aburre, sobre todo porque la computadora prácticamente no hace nada, limitándose a recibir los golpes. Como en el anterior reto y en todos los demás, a cada una de las rondas que avancemos usaremos armas más poderosas y surrealistas mientras escuchamos al protagonista soltar sus frases particulares.

Tras el boxeo de El dictador: Los Juegos de Wadiyan volvemos a la mecánica del primer reto para enfrentarnos a la natación, donde se usa el mismo motor y planteamiento, e incluso la misma base que en la prueba de carrera. Y por último, el cuarto desafío nos lleva a la esgrima, en el que se repite absolutamente lo que hemos visto en el boxeo. Es decir, tres rondas donde pulsar en pantalla en las marcas que aparezcan para golpear al rival. La primera ronda comenzamos con una katana y no tardamos en pasar luego a cosas más bizarras, como una enorme espada de pinchos.

Los desafíos comparten puntuaciones, pero no tienen ningún tipo de profundidad. La dificultad es absolutamente nula, sin plantear ningún reto más allá de hacer cuantos más puntos podamos para superar las puntuaciones que hayan quedado por delante de nosotros. Es un juego que, en este aspecto, carece de contenido y rejugabilidad, siendo más una aplicación viral publicitaria que algo más interesante. No obstante, provoca algunas carcajadas, y eso bien merece la descarga.

Como extra y complemento a las pruebas El dictador: Los Juegos de Wadiyan ofrece la oportunidad de hacernos algunas fotos en compañía del General Aladeen en persona (en su representación humorística del juego). Para ello se incluyen un buen surtido de imágenes animadas donde podemos encajar nuestra cara en la cabeza de un segundo personaje que aparece en los posados. Si las imágenes que vienen de forma gratuita nos resultan insuficientes podemos pagar por un lote de cinco añadidas.

GRÁFICOS

El equipo de Happy Giant, la empresa desarrolladora de El dictador: Los Juegos de Wadiyan, ha tomado como inspiración la estética y los movimientos de animaciones tradicionales de la serie de televisión South Park. La forma en la que se usa el color y que parte de un estilo altamente humorístico ayuda a cuadrar con la personalidad de la película, y en este sentido no hay nada negativo que se pueda decir. Dado que la jugabilidad es bastante torpe y simplona, el apartado gráfico se encuentra con la tarea de producirnos al menos algunas risas, algo que consigue sin muchas dificultades. Las imágenes en las que nos podemos fotografiar con el General son delirantes.

MÚSICA & SONIDO

Las voces se han mantenido en su versión original en inglés, lo que hace más complicado entender el humor del que hacen gala los muchos comentarios que emanarán del propio general. Son frases divertidas, pero que terminan reiterándose demasiado, tal y como le ocurre al propio juego en sí mismo. Además, o la calidad de reproducción es muy baja o no se trata de voces grabadas por Sacha Baron Cohen. Por lo demás hay efectos muy sencillos y una banda sonora que sigue el estilo de lo que se puede escuchar en la película de cine en la que se basa.

CONCLUSIÓN

El dictador: Los Juegos de Wadiyan es un juego malo, bastante malo en realidad. Si tenemos en cuenta que se trata de una propuesta semigratuita, no se puede dejar de recomendar la descarga para al menos probar el contenido que se ofrece sin pago de por medio. Los otros dos niveles son más de lo mismo y no aportan absolutamente nada. Parece, dicho de otra forma, un juego hecho en dos tardes que no se molesta en ocultar lo simple que resulta y la poca ambición que tiene. Si algún jugador se despista y paga por el resto del contenido se va a encontrar con que 5 minutos después estará casi como antes de dejarse el dinero en la compra. Pero de lo malo que es, hace gracia, y también produce una sana carcajada por las bizarradas en las que se introduce el protagonista con su particular forma de ver los Juegos Olímpicos. Malo, sí, divertido para unos minutos, también, así que no está de más hacer la descarga. Además, tiene un enlace para ver el trailer de la película, aunque en inglés.