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Hitman – Episodio 4: Bangkok

Después de los agotadores trabajos en París, Sapienza y Marrakech nuestro letal asesino, el agente 47, necesitaba unas vacaciones más largas, por si un mes de espacio entre episodio y episodio no fuese suficiente para él. Pero el tío, que no es tonto, después de disfrutar de unas vacaciones durante julio, mes en el que no tuvimos capítulo, decidió que la mejor manera de volver al curro era yendo a un complejo hotelero de lujo situado en la capital de Tailandia. ¡Así yo también vuelvo al trabajo, majo! Por lo menos, de este modo, evitamos que nos dé la tabarra con la depresión postvacacional.

Nos metemos en el club 27

En El club 27, que es así como se llama este cuarto episodio, 47 deberá viajar a Bangkok para acabar la vida de un cantante indie “mojabragas” que se aloja en el hotel mientras prepara su próximo gran éxito junto a su banda. Sí, 47 ha dado un bajón y pasa de matar a peligrosos criminales de la peor calaña como mafiosos, señores de la guerra o banqueros (esto último es broma, no se nos vaya a enfadar algún banquero que nos lea), a matar a un jovenzuelo de 27 años que se dedica a la música. ¿Por qué? Básicamente porque alguien le ha contratado para hacerlo. ¿Algún cantante rival envidioso sin tanto éxito? ¿Tal vez alguna discográfica a la que le interese que la estrella deje de brillar para siempre? Nada de eso, de hecho los motivos harán que no sintáis pena por llevar a cabo vuestro trabajo de asesinos. Jordan Cross, que es así como se llama el cantante, asesinó a su novia, Hanna Higmoon, tirándola desde el alto balcón de su apartamento y ahora la familia de la joven, que son nuestros clientes, quieren venganza. ¿A que ya os han entrado ganas de dar matarile al bueno de Cross?

Lo peor del asunto es que la justicia no ha hecho honor a su nombre, dejando absuelto a Jordan Cross por dos motivos fundamentales: su padre es un multimillonario muy reconocido con muchos contactos y su abogado, Ken Morgan, hizo bien su trabajo. Así que nuestro segundo objetivo en el hotel de Bangkok es él, Ken Morgan, el abogado sin escrúpulos. Sí, señor Morgan, has tenido la desgracia de cruzarte con alguien que también realiza su trabajo sin escrúpulos, sin importarle si estos son o no morales.

Un cambio de filosofía

En esta ocasión no tenemos a dos objetivos de fácil acceso como en París o a dos que resultan inaccesibles si no vas vestido como es debido como en Sapienza y Marrakech, sino uno de cada, un objetivo al que no puede acceder cualquiera (Jordan Cross) y otro al que tenemos fácil acceso (Kim Morgan). En cambio el escenario es más parecido a lo que vimos en París, pues no estamos en las calles de una ciudad o un pueblo con mucha gente, sino en un complejo hotelero, por lo que es más cerrado. Aunque no os preocupéis, el hotel es grande, con muchas estancias y formas de llegar al objetivo, sin olvidar los exteriores situados junto al mar.

El objetivo más divertido de aniquilar es Jordan Cross, el cantante, pues nos obligará a hacer cosas como infiltrarnos en la fiesta de su vigésimo séptimo cumpleaños para envenenar la tarta o hacernos pasar por el nuevo batería del grupo. Sí, 47 le está cogiendo gustillo a esto del mundo del espectáculo, y después de desfilar por una pasarela en París le ha dado con demostrar sus dotes con las baquetas. Y, oye, no se le da mal. Al fin y al cabo es un clon creado con unas habilidades por encima de la media, le da lo mismo tocar la batería que infiltrarse en un complejo militar para matar a su objetivo con una cuerda de piano.

Llegar hasta Jordan Cross es algo más complicado, pues no cualquiera puede subir al estudio de grabación y hacerse con ropas como las del batería nuevo tampoco es tan fácil, pues él también está protegido. Aunque le gusta mucho airearse para tomar una copa o salir al balcón, ahí os lo dejamos.

Matar a Kim Morgan es más sosete, aunque tampoco faltarán posibilidades para matarle. Además, curiosamente a nosotros nos costó un poco más que matar a Jordan Cross a pesar de poder acercarnos a él sin problema, pues si lo quieres hacer de forma discreta el guardaespaldas que le acompaña a todos lados no os dejará fácilmente. Nos obligó a echar alguna carrera para llegar a tiempo (y bien disfrazado) a la zona en la que se encontraba sin guardaespaldas (aunque no solo). Como anécdota, y para que os deis cuenta de lo maravilloso de Hitman, es que acabamos con el de una forma muy random, clavándole en el cráneo un hacha de incendios sin haberlo planeado previamente y sin que nos vieran de chiripa. Había un hacha, una cabeza, y un segundo en el que nadie nos veía a pesar de haber gente rodeándonos, no había mucho que pensar, nuestro instinto asesino después de años jugando a la saga salió solo. Y es lo genial de este juego, que hay muchas formas programadas de eliminar a nuestros objetivos de la que nos dan pistas, y otras que se nos pueden ocurrir a nosotros más arriesgadas y vulgares, pero igual de divertidas y que surgen en los momentos más insospechados.

Le sigue faltando algo

Lo malo es que la historia sigue sin engancharnos. Cuando la cosa comenzaba a despegar en el tercer episodio mostrando un trasfondo que hilvanaba todos los contratos que habíamos completado hasta el momento, en este, manteniendo esa unión con el cuarto contrato, nos deja más indiferentes. Todavía no vislumbramos con claridad lo que está sucediendo, y el misterio tampoco es que no nos deje dormir por las noches. Al final, lo que importa es la jugabilidad y posibilidades de cada misión, manteniéndose la historia como algo muy anecdótico, como pasaba en el primer Hitman (no tanto en los posteriores).

El problema que le seguimos viendo es que, con cada episodio, tardamos en calentar para ponernos de nuevo en la piel de 47, y cuando ya le hemos cogido el gustillo el capi se acaba. Que sí, que podéis intentarlo aprovechando más oportunidades, completar los retos y todo eso que ya hemos comentado otras veces, pero la sensación de interrupción y de brevedad no os la quita nadie.

Un capítulo extra

Por suerte, durante el verano (en julio), para paliar la ausencia de capítulo que tuvimos ese mes, nos llegó un capítulo extra incluido para los que adquirieron el pack en su día, no así de forma independiente. De hecho, para disfrutar de las dos misiones extra que añade este capítulo habrá que esperar a una tercera misión extra que llegará más adelante, pues por ahora no se puede adquirir por separado. En estas dos misiones extra viajamos de nuevo a Sapienza y a Marrakech, pero esta vez de noche y con contratos diferentes que completar. Estas misiones nada tienen que ver con la historia principal, situándose anteriores en el tiempo a nuestras primeras visitas a estos lugares durante los capítulos dos y tres.

En Sapienza debemos eliminar a un director y actor que protagoniza su próxima película de superhéroes, teniendo que matarle por petición de la productora durante el rodaje de una de las escenas de la película, rodada en Sapienza. Lo más gracioso es que el cliente que pide la eliminación de este directorcillo sea la propia productora, pues está a punto de llevarles a la ruina si termina de rodar la película.

Tenéis, como siempre, varias formas de eliminar al objetivo, algunas muy divertidas como provocar que una explosión “descontrolada” de los efectos especiales le mate o que le destroce las fauces (manipuladas por nosotros para que sean letales) de uno de los monstruos. Matarle mientras atravesamos la zona de rodaje y le observamos rodando una escena en la que salta entre explosiones metido en su traje de algún superhéroe ridículo no tiene precio.

La misión extra de Marrakech no tiene solo un objetivo, sino dos (como en las misiones principales). Nosotros debemos “mediar” en un conflicto entre constructoras de una forma muy sencilla, eliminado al máximo responsable de una de ellas y el arquitecto traidor de la competencia que va a reunirse con él para vender unos documentos muy jugosos. Nuestro cliente, el dueño de la constructora de la competencia, no va a permitir que sus rivales en el negocio consigan esa información, y mucho menos va a perdonar al arquitecto traidor, y aquí es cuando 47 entra en acción.

Para ello debemos conseguir una invitación VIP, o colarnos en un tejado para conseguir la llave de una puerta trasera que tiene un guardia de seguridad, envenenar la comida de un puesto del mercado o, por qué no, disfrazarnos de adivinos para, después de trolear a nuestra víctima asegurándole que la muerte le acecha, matarle. Tampoco debemos olvidar recoger unos documentos para finalizar la misión.

Marrakech en esta misión no pierde su encanto (de hecho lo gana), con sus calles atestadas de gente (turistas, lugareños, vendedores, soldados…), sus puestos en el mercado y, esta vez, limpia de manifestantes furiosos. Eso sí, al igual que en la misión extra de Sapienza no podemos adentrarnos en la mansión, en Marrakech tampoco podemos introducirnos en el colegio abandonado o en la embajada, aunque podemos pasar junto a los edificios cerrados, pues el escenario es el mismo.

La misión extra de Marrakech es más compleja y larga, pero la de Sapienza nos ha parecido más divertida por su planteamiento y oportunidades de asesinatos. La verdad es que se agradecen capítulos así, que se incluyan por sorpresa dándonos otra perspectiva de escenarios que ya hemos visitado ( a veces parecen nuevos al cambiar la distribución de ciertos elementos) y que nos propongan eliminaciones más desinhibidas con más carga de humor, como la extra de Sapienza.

Conclusiones

En cuanto al cuarto capítulo que hemos comentado, más similar a lo que vimos en la misión de París, con un objetivo que eliminar más divertido que otro y un entorno con más posibilidades de las que en un principio puede parecer. Al final, este veranito, hemos tenido mucha más ración de Hitman de la que esperábamos.

Ya va quedando menos para llegar al último capítulo, siendo el siguiente el quinto y penúltimo, ambientado en Estados Unidos. ¿Se asentará de forma definitiva la historia cara al desenlace? ¿Ofrecerá alguna novedad o alguna oportunidad tan original como algunas de las que ya hemos visto en algunos de los capítulos anteriores? Con suerte solo tendremos que esperar a septiembre para descubrirlo, aunque no hay fecha oficial para este quinto episodio. Suponemos que, como tarde, llegue en octubre, así que tened preparadas las maletas por si acaso.

Resumen
El capítulo en Bangkok nos presenta un escenario más cerrado, pero no por ello limitado, con dos objetivos de diferente dificultad y algunas oportunidades originales y divertidas. Aunque la historia sigue flojeando bastante a estas alturas.
Lo mejor
  • Algunas divertidas oportunidades. Nos ha encantado ver al agente 47 tocando la batería like a boss
  • El escenario, a pesar de no ser una ciudad, es grandecito y muy bonito con ese aspecto tailandés
Lo peor
  • La historia no termina de arrancar y de hacernos esperar con ganas el siguiente episodio para saber más. Y ya vamos por el cuarto episodio de los seis
  • Se hace corto. Cuando ya le estás cogiendo el gustillo de nuevo se acaba
7.9
Jugabilidad - 8.9
Gráficos - 8.1
Sonido - 8