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Jane Wilde

Juegos como Jane Wilde se han producido a puñados en los últimos años. El género de la acción de desplazamiento lateral en 2D se ha visto repetidamente, tanto en terminales móviles como a través de los servicios indie de consolas de sobremesa. Es un tipo de título donde no hay mucho que rascar en cuanto a profundidad, pero que cumple en cuanto a proporcionar diversión rápida y directa a usuarios con ganas de pasar un rato ameno acabando con esqueletos y monstruos de ultratumba.

JUGABILIDAD

La mecánica de partida de Jane Wilde es muy básica y fácil de dominar. Lo único que tenemos que hacer es avanzar hacia adelante bajo un punto de vista horizontal 2D mientras vamos acabando con todos los enemigos que nos encontremos. La dificultad se encuentra en que estos oponentes no paran de salir y que cuando salen lo hacen de los dos lados, tanto por delante como por detrás nuestra. Esto significa que si nos detenemos, los oponentes que vengan por detrás nos podrán dañar si no tenemos cuidado. Para movernos usamos flechas visibles en pantalla, en el lado izquierdo del dispositivo, y disparamos pulsando el icono de ataque que se encuentra en el lado derecho. Para cambiar de arma tenemos dos opciones: pulsar un botón que va saltando de un arma a otra y un deslizador que nos permite cambiar el armamento elegido de una forma más directa. Será habitual ir cambiando de arma de forma constante debido a que cada una tiene su propia munición. Además, hay enemigos que requieren que les eliminemos de una forma u otra para ser lo más precisos posibles.

Junto a estos controles contamos con un icono al lado del arma que nos permite dar patadas. Con ellas nos quitamos de encima a los enemigos que se hayan acercado demasiado, a fin de ganar unos segundos de margen para poder reaccionar. La patada también nos permite quitarnos a los murciélagos y otros bichos que se hayan pegado a nosotros y nos viene bien a la hora de empujar lejos a los perros que vienen con cartuchos de dinamita en la boca. Por otro lado, hay que destacar la presencia de power-ups, que se pueden acumular hasta un máximo de tres en cada uno de ellos. Entre los objetos tenemos a nuestra disposición uno que aumenta nuestra velocidad, otro que nos da más protección, o los clásicos ataques que nos permiten deshacernos de los enemigos que estén en pantalla.

Jane Wilde tiene cinco niveles con distintas pantallas a las que plantar cara, incluyendo la aparición de algunos jefes de zona en momentos puntuales. El sistema de juego es plano, pero se trata de la máxima de este género de acción, encontrando variedad en la oportunidad de acumular el dinero que ganamos para obtener mejoras y armas nuevas que aporten aire fresco al desarrollo. La aparición de oponentes va cambiando a medida que avanzamos y la dificultad aumenta mucho de forma progresiva, siendo el juego especialmente complejo cuando llegamos al tercer nivel. En ese momento las mejoras de las armas y la adquisición de nuevo equipo resulta imprescindible. Lo haremos con el oro acumulado, aunque este también lo requeriremos para adquirir munición con la cual recargar nuestras armas. La buena noticia es que Jane Wilde no es un juego que asfixie demasiado al usuario en lo relacionado con las microtransacciones. No son imprescindibles, lo que realmente se agradece, aunque necesitaremos sudar la gota gorda en los niveles más avanzados para terminarlos.

GRÁFICOS

La representación visual de Jane Wilde, tanto del personaje como del juego en sí mismo, parte de un estilo humorístico que llama la atención. Se parte de un aspecto visual muy de cómic, que bordea los escenarios, los enemigos y el personaje principal. La heroína encuentra coincidencia en su nombre en dos mujeres reconocidas, por un lado la poeta irlandesa nacida en 1821 y por otro la ex-esposa del famoso Stephen Hawking. Pero en realidad, la Jane Wilde de este juego no tiene mucho que ver con ninguna de ellas. La protagonista es una vaquera con los pechos grandes, que cada vez que da un paso sufre cómo su pecho se tambalea de arriba a abajo, produciendo una situación cómica que realmente contrasta con la sangre y el gore que se va produciendo cada vez que disparamos. Si queremos, podemos personalizar a Jane pagando por tres trajes alternativos, uno de ellos de enfermera sexy. Los escenarios, por su lado, cambian dependiendo de cada uno de los cinco niveles para ofrecer un aspecto visual diferente.

MÚSICA & SONIDO

Jane Wilde no tiene un apartado sonoro espectacular, pero hace su trabajo en lo referente a acompañar los disparos y la escabechina que realizaremos contra los enemigos. Nos acompaña como telón de fondo una banda sonora típica del oeste que no queda nada mal, siendo un elemento secundario en la línea de lo que podríamos esperar del juego.

CONCLUSIÓN

Como descarga gratuita, Jane Wilde tiene mucho que ofrecer. No es más profundo ni original de lo que hemos visto en otros muchos juegos similares, y dentro de la bizarrez que intenta adoptar resulta demasiado tradicional, con pocas armas que resulten realmente llamativas. No obstante, el sistema de juego es sólido y entretiene, la progresión de la obtención de monedas, que también recibimos por compartir logros en Facebook, es positiva y se puede pasar un buen rato sin tener que gastar dinero real.