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Karateka Classic

En el pasado del mercado de los videojuegos hay muchas lágrimas, sucesos que mejor se deberían olvidar y otros momentos drásticos, pero también hay historias bonitas. Historias como la del intrépido Jordan Mechner, que desde un ordenador Apple II produjo, en su dormitorio de la universidad de Yale, un juego tan inspirado como Karateka. Se convirtió en uno de los grandes clásicos de los años 80 y escribió la base de la cual beberían muchos otros títulos en el futuro. Fue la piedra de toque para que Mechner, en tiempos posteriores, diera forma a Prince of Persia, el que se trata de su mayor clásico hasta la fecha. La popularidad de Karateka fue elevada, tanto que se convirtió en número uno en ventas y proporcionó a los desarrolladores de la época nuevas ideas acerca de cómo un desarrollo cinemático podía hacer más pintoresco un simple juego de lucha. Su éxito se plasmó recientemente en un remake titulado simplemente Karateka, del cual os hablamos anteriormente, y ahora se ha recuperado en dispositivos móviles la versión original, tal y como la jugamos en su versión de 1984.

JUGABILIDAD

Muchos juegos de lucha de la época nos habían permitido darnos palizas, compitiendo en competiciones oficiales o luchando bajo los focos de las farolas en plena calle. Pero lo que hizo Karateka fue darle un poco más de interés a la fórmula. Para ello un sistema muy cinemático, pero simplificado hasta la médula, algo prehistórico en la actualidad, nos cuenta que el héroe protagonista, uno de esos tipos duros de pelar, tiene que salvar a una princesa de un malvado villano que la ha secuestrado, Akuma. Como el camino hacia Akuma no va a estar lleno de rosas, los secuaces del villano irán viniendo a por nosotros a fin de intentar detenernos. Nuestro objetivo será plantar cara a cada rival y seguir avanzando hasta que nos encontremos con Akuma y le demos un buen repaso a base de puñetazos y patadas.

El sistema de combate es simple hasta decir basta, sobre todo en los primeros combates. Tenemos controles virtuales para todo lo que necesitemos. Podemos adoptar varias posiciones de movimiento, caminando en posición de combate, corriendo o simplemente nos podemos parar y hacer el saludo de un auténtico karateka. Para luchar tenemos que estar en posición de combate, dado que sino de un solo golpe nos derrotarán. Esto hace que sea importante que no nos pongamos a correr como locos y que avancemos con un poco de calma, sobre todo sabiendo que los oponentes irán viniendo hacia nosotros a rachas de distinta intensidad. Cuando estemos cara a cara con el rival que nos toque derrotar veremos que en el lado derecho de la interfaz hay un total de seis botones virtuales: tres puñetazos y tres patadas. Cada serie de tres corresponde a unas posiciones: alto, medio y bajo. Los puñetazos son prácticamente inútiles, dado que las patadas tienen un mayor alcance y resultan fundamentales para derrotar a los oponentes, pero si calculamos distancias también podremos arrear algún que otro mandoble de mano. Al inicio del juego todo se fundamentará en aporrear los botones para quitarle la vida a los rivales y avanzar hacia el siguiente oponente. Cuando nos aparezcan enemigos más poderosos nos tendremos que replantear muchas cosas, dado que ya habrá que empezar a calcular las distancias y los distintos golpes que demos.

No es que el juego dure mucho y tampoco resulta una de esas producciones especialmente rejugables a primera instancia, pero teniendo en cuenta su precio, inferior a 1 euro y su estilo retro, no termina siendo una mala opción si queremos conocer los orígenes del género. Tiene problemas graves, como que tengamos seis opciones de ataque y al final podamos reducirnos a utilizar no sólo tres, sino incluso solo una de ellas. Pero en términos generales, los 29 años que han pasado no le han sentado nada mal a la jugabilidad de Karateka. Además, se ha introducido la novedad del rebobinado, que nos permite, si morimos, volver al anterior combate ganado para continuar la partida.

GRÁFICOS

Karateka Classic sorprende por ver los gráficos que se consiguieron a inicios de los años 80. El modelado de los personajes es muy eficiente teniendo en cuenta las limitaciones de su versión original y sobre todo destacan las animaciones, representando de forma fluida los movimientos y los distintos ataques que podemos realizar. También hay un buen sentido del desarrollo cinemático, con secuencias en las que vemos cómo se acercan los oponentes o incluso cómo reciben órdenes del malvado villano de la historia. Para una mayor variedad este Karateka Classic permite elegir la configuración gráfica a la hora de jugar, entre la versión de color, la de color verde o la amarilla. Las opciones de configuración también proporcionan la opción de configurar la aparición de líneas de pantalla para que parezca que usamos un antiguo monitor.

MÚSICA & SONIDO

Los efectos de sonido son muy propios de los juegos de la época, acompañando bien cada uno de los impactos que realicemos. No es que se escuche un gran trabajo a nivel de sonido, pero es cierto que con una jugabilidad y unos gráficos tan depurados, lo que menos le pedíamos a los juegos de la época era que destacaran en cuanto a sus efectos de sonido.

CONCLUSIÓN

El lanzamiento de Karateka Classic es una digna celebración del retro para los amantes de este sector, proporcionando una elevada diversión y dejando una sensación muy agradable. Se recomienda no solo a quienes lo recuerden y quieran revivir viejos sentimientos, sino también a usuarios que tengan afición por este tipo de juegos de cosecha clásica.