Inicio > Análisis > LEGO Legends of Chima: Speedorz

LEGO Legends of Chima: Speedorz

LEGO Legends of Chima: Speedorz es un nuevo juego correspondiente al mundo de los juguetes de montar más famosos del mundo. Sabemos que se trata de un título que no podemos comparar a los LEGO de consolas que tanto gustan, los que adaptan películas y cómics famosos como su temática principal. En realidad, este producto encaja en una gama de productos más dirigida a un público joven, pero en la cual también se han comercializado juegos sólidos con anterioridad. El poblema con LEGO Legends of Chima: Speedorz se encuentra en que por mucho que sea un título gratuito tiene defectos que son insalvables por parte de los más pequeños de la casa.

JUGABILIDAD

El hándicap de los juegos infantiles es que las desarrolladoras no siempre recuerdan lo que se siente al ser un niño. Dan por entendido que los jugadores jóvenes son muy poco habilidosos, que no tienen recursos y que prefieren las experiencias simplificadas al máximo. Y que se piense esto en una desarrolladora implica que el juego que crearán terminará siendo excesivamente sencillo, tirando al traste cualquier incentivo para seguir jugando una vez acabado el modo principal. En total, de momento, LEGO Legends of Chima: Speedorz cuenta con dos copas distintas, cada una con una escasa serie de carreras. Por mucho que exista un tercer nivel bloqueado para un futuro, no podemos quitarnos de la cabeza que el juego puede terminarse fácilmente en una hora de partida.

En esta hora de juego aproximada lo único que vamos a hacer es ganar las carreras en las que nos introduzcan, y esto será coser y cantar. Mediante las carreras ganamos puntos y con estos podemos ganar motos y personajes. Una vez terminamos todas las carreras no hay mucho más que hacer. Podemos repetir carreras para obtener más puntos y así poder desbloquear todas las motos y algunos extras. Pero no hay mucho interés en todo ello, principalmente por la dificultad. Contamos con un indicador en pantalla que marca la posición nuestra y la de nuestro rival, a quien no vemos en el circuito. Que el oponente no se vea es un síntoma de que algo puede ir mal. Y lo cierto es que esto termina derivando en que el gráfico hará lo que le apetezca. Quizá aunque hayamos estado a una larga distancia del rival por detrás de él, una vez termina la carrera le ganemos de cualquier manera.

El sistema de juego es tan simple que se resume con facilidad. Tenemos flechas direccionales virtuales en el lado izquierdo y el derecho. Tenemos que pulsar cada una de estas flechas con un dedo para manejar la dirección del vehículo y de vez en cuando podemos pulsar en el turbo para darle más velocidad a nuestro vehículo. El juego no se basa en simplemente ir hacia adelante, sino que debemos intentar recolectar la mayor cantidad posible de tuercas de LEGO. Como ocurre en otros de los juegos de la marca, cada color de tuerca tiene un valor, así que hay algunas, como las violetas, que llamarán mucho nuestra atención. Durante la carrera también pasaremos a través de estructuras originales e incluso nos veremos en algunas escenas donde tendremos que tener mucha habilidad para, por ejemplo, pasar por todos los aros mientras no bajamos mucho la velocidad. Tal y como apuntábamos antes, la dificultad es nula y podemos pasarnos una carrera dándonos golpes a los lados e igualmente conseguiremos ganar.

No hay ningún modo de juego más allá del principal, ni versus, ni desafíos, ni nada de nada por el estilo. Esto es muy grave teniendo en cuenta el estilo de juego que es, y sorprende que los desarrolladores no hayan incluido ni siquiera una serie de carreras con objetivos adicionales. El tiempo que tardaremos en borrar la aplicación será proporcional a lo que hemos tardado en acabar el juego.

GRÁFICOS

Los escenarios en los que corremos cuentan con distintas temáticas, como un bosque, una zona árida y otra de tipo más medieval. De todas formas, son circuitos poco inspirados. Los movimientos de los vehículos son muy ortopédicos, con animaciones a las que les falta trabajo, sobre todo cuando hay choques. Los decorados, aunque varían tal y como hemos mencionado, son demasiado típicos y se reiteran uno tras otro en los mismos elementos. Al menos se puede decir que hay elementos del decorado que se pueden destruir cuando nos los llevamos por delante. Como aspecto positivo en lo visual, podemos personalizar a nuestro piloto y cambiar de moto, incluyendo estas distintos niveles de velocidad.

MÚSICA & SONIDO

El apartado sonoro no es el más brillante de LEGO Legends of Chima: Speedorz, cumpliendo y haciendo una buena labor de acompañamiento, pero sin convertirse en una piedra angular de las carreras en las que participamos. La banda sonora no tiene temas que nos hagan vibrar y los efectos de sonido, con el característico ruido de recoger tuercas de LEGO, tampoco destacan de una manera significativa.

CONCLUSIÓN

Por mucho que un juego como LEGO Legends of Chima: Speedorz sea infantil y esté pensado para los niños, no puede descuidar la propuesta que realiza. Tampoco importa realmente que sea gratuito, aunque debemos reconocer que se ha realizado un gran trabajo en lo vinculado con evitar las microtransacciones. El problema del juego es que con un poco más de trabajo podría ganar muchísimo.

La inclusión de otro modo de partida, como carreras con fantasmas de otros usuarios o un simple contrarreloj le hubieran dado un interés añadido realmente positivo. También debería solucionarse el factor de no ver al rival mientras competimos con él, dado que el juego termina siendo un poco pesado por no tener la sensación de competir con otro piloto. Por último y no menos importante, el nivel de dificultad no es que sea bajo, es que simplemente no existe. No es raro que los niños sean más hábiles incluso que los jugadores adultos una vez le cogen el truco a la mecánica del juego en sí, por lo que imaginamos que con LEGO Legends of Chima: Speedorz se aburrirán rápidamente.