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Monster Hunter World

Monster Hunter World es uno de los juegos que más horas requiere invertir para poder transmitir una opinión adecuada en un análisis. No es un juego online, pero sigue su estela en cuanto a profundidad, contenido y posibilidades. Es un juego endiabladamente divertido que te absorbe hasta el punto de después quererte ir al Kentucky Fried Chicken a ver si unos gatos cocineros te preparan esos pedazos de pollo que se comen en el juego. Y también representa la vuelta de una franquicia que lo ha intentado varias veces en Occidente, pero cuya fama en nuestro continente nunca ha llegado a ser equiparable a la que tiene en Japón. Pero esta vez puede ser la definitiva, el momento en el que triunfe de verdad.

Un Monster Hunter en su punto

Que no os engañen, Monster Hunter World no es un juego difícil al punto de lanzar el mando contra la pared y quedarte de brazos cruzados porque hasta el mosquito más cutre te mata de un golpe. ¿Pero a quién se le ha ocurrido que esto va de eso? Veamos, que Monster Hunter lleva ya 14 años en el mercado y esta es la entrega más fácil de toda la saga. Nada que reprocharle a Capcom por la dificultad del juego. Porque Monster Hunter World no es un juego de acción, es un simulador de cazador con toda su parafernalia. Y un cazador no sale en busca de una presa sin prepararse, ¿verdad? Y mucho menos va directo a por la más grande. Todo tiene un proceso, eso está claro. También es cierto que cuando avancéis, cuando os metáis de lleno en el mundo abierto del juego de Capcom os encontraréis con criaturas violentas de tamaños obscenos que os podrán matar de un golpe si no tenéis cuidado. Eso pasa, sí, pero el contexto, la forma de jugar, el porqué ocurre y la solución, todo es distinto a lo que ocurre en otros juegos. Esto es Monster Hunter World, cuya comparación más adecuada es con otro Monster Hunter y con nada más. Sentencia determinada señoría, sigamos con el juego.

Mi nueva vida como cazador

Monster Hunter World comienza con un tutorial para que diseñemos a nuestro personaje y con una historia que no es que sea la panacea (hombre, que tampoco le pedimos eso a Capcom), pero que ayuda a introducirnos en el mundo, a explicárnoslo todo y a lanzarnos al terreno de combate. A un juego de esta profundidad no le puedes dejar sin un hilo que ayude a introducir todos los sistemas, porque sino para aprender a jugar se necesitarían clases con profesor particular. Dicho esto, el desarrollo está muy bien hilado, vamos cazando poco a poco criaturas de mayor tamaño y dificultad, nos reunimos con otros jugadores lanzando esas bengalas que tanto ayudan y crecemos mejorando el equipamiento y las armas.

Ser cazador es algo más que cazar y capturar. Hay mucha gestión. Antes hemos usado la palabra “simulador” y aunque es algo que tira un poco para atrás, es lo más realista que se puede decir. Se simula tanto la vida de un cazador de monstruos en este particular mundo prehistórico de Capcom que tenemos la impresión de ser uno de ellos. Si a la empresa se le hubiera ido la cabeza y nos obligara a comer y dormir como elementos obligatorios (¡no, por dios!) ya sería el máximo exponente de la simulación de caza. Aún sin esto el concepto de simulación es tan fuerte que vamos a pasarnos horas en la ciudad, en el taller, recolectando materias primas, buscando los elementos necesarios para construir equipamiento y objetos. Es decir, haciendo de todo. En lo que pensamos en todo momento es en que nos encontramos ante un MMORPG que no necesita la presencia de mil jugadores a nuestro alrededor para que la experiencia sea entretenida. A esta sensación ayudan aún más los bonus diarios, las misiones temporales, el saber que hay otros jugadores a los que se puede llamar para pedir ayuda… ese tipo de cosas te hacen sentir que estás dentro de un mundo vivo en el cual tenemos un papel fundamental.

Más fácil y accesible

Desde el principio, cuando Capcom dijo que en cierta manera Monster Hunter World era la opción definitiva para comprobar si la saga podía vender en Occidente, ya afirmó estar dispuesta a ofrecer una jugabilidad más accesible. No se trata del concepto de hacerlo todo más fácil al nivel de que el juego no suponga un reto, sino que lo importante era conseguir que los usuarios se pudieran enganchar sin que fuera necesario consumir esas enormes guías tamaño Páginas Amarillas que acompañan a cada entrega en su lanzamiento japonés. Así que aunque el concepto podía resultar un poco atípico en comparación a la exigencia de otros juegos de la saga, también resultaba interesante por lo que podía llegar a dar de sí.

Y después de haber jugado a fondo sí que podemos reconocer que el planteamiento del juego es acertado a un nivel en el cual finalmente hemos visto cómo Monster Hunter ha llegado a las masas en Occidente. Todo ello sin entorpecer la experiencia, sin hacer que sea menos divertida o provocar que los antiguos jugadores crean que están ante una entrega descafeinada de la franquicia que tanto aman. Lo podemos ver en la forma en la que realizamos las cacerías, en el comportamiento de los monstruos y en la dinámica de progresión del juego, que está más estipulada y escrita que en otras entregas, pero de forma que nos enganchemos para ir mejorando. Conseguir nuevos equipamientos es un proceso rodado: eliminamos a los monstruos que forman parte de la construcción, conseguimos sus materiales y nos creamos el equipo si tenemos suerte de conseguir los componentes de forma inmediata. Cuando conseguimos este equipo nos potenciamos y nos acercamos a tener más posibilidad de derrotar a enemigos más potentes, lo que desbloquea nuevo equipamiento y nos va permitiendo mejorar también las armas. Hay un proceso muy claro para el cual no hay que tener un máster y entre mejora y mejora vamos cumpliendo misiones, ganando recompensas, mejorando el equipo de nuestro compañero felino y realizando otras tareas en el territorio de los cazadores.

El mundo está muy vivo, podemos realizar todo tipo de actividades, desde pescar hasta cocinar y también contamos con el centro botánico para cultivar todo lo que necesitemos. Si hemos llegado a un punto en el cual estamos satisfechos con lo que tenemos y queremos hacer una pausa en cuanto a ir a por bestias más grandes siempre podemos ayudar a los jugadores que lancen bengalas de ayuda. Por supuesto, también hay salas en las que compartir la acción con otros usuarios. Los grupos se forman hasta de cuatro personas y si jugamos en condiciones vamos a disfrutar de experiencias de cacería estupendas. Como suele ocurrir, lo mejor es que tengamos amigos a los que conozcamos, pero si acabamos compartiendo la partida con japoneses, coreanos o usuarios de cualquier país, las posibilidades de pasar un buen rato también son elevadas. A medida que avancemos rangos de cazador iremos viendo que la gente está más metida y que sobre todo sabe cómo comportarse en las cacerías más allá de su propia clase de personaje. Porque al fin y al cabo, mientras estás realizando tus costumbres de caza también es importante que nos fijemos en los aliados con la intención de darles apoyo y que entre todos hagamos el mejor trabajo. Es decir, si tenemos a un aliado disparando curas con su arma, no está de más que sepamos dónde están y cuándo van a curarnos para que no estemos moviéndonos continuamente mientras ellos nos persiguen (porque la situación es un tanto surrealista y se pierde mucha efectividad con los monstruos).

En la experiencia de partida también hay que destacar otros elementos. Los lafarillos son unas criaturas luminosas que nos guían hacia nuestro objetivo y que vienen realmente bien. Cuando jugamos hace meses a una versión demo (antes de las betas, casi en otra vida) nos dio la sensación de que su uso era realmente excesivo y que simplificaban mucho el juego. Pero en la versión final su presencia se ha ajustado y es fácil ver que utilizarlos acaba siendo algo muy útil e importante, dado que tampoco hay que olvidar que tenemos tiempo límite para las misiones y que hay momentos en los que no queremos ponernos a buscar el camino correcto hacia un objetivo. Los lafarillos nos vendrán bien, por ejemplo, cuando los monstruos estén huyendo hacia su madriguera cuando hayan quedado debilitados. Será muy positivo saber por dónde ir para darles caza y mientras lo hacéis es posible que tengáis esa sensación de “qué penita me da ese monstruo”, a nosotros nos pasa).

La dinámica de las cacerías está diseñada para todos los jugadores sin que tengan que ser maestros de los juegos de acción. Es interesante que analicemos las distintas armas entre las que podemos elegir y que al inicio de la partida ya decidamos cuál nos viene mejor. Algunas son más fáciles de usar y versátiles, mientras que otras requieren más experiencia. En algunos casos veréis armas que en solitario serán un desastre y que cuando juguéis en equipo os vendrán perfectas. Hay mucho que probar en este aspecto. También tenemos lanzamiento de piedras, el uso del glaive y los objetos. Recomendamos llevar una buena provisión de objetos de cura y de apoyo, porque cuando estéis en medio de una cacería vais a necesitar curaros. Vuestro aliado felino os ayudará y por el escenario os podéis comer hierbas que curan, pero con las pócimas de vida siempre podréis salir de apuros. Recordemos, por otro lado, que la acción es dinámica, así que si os desmayáis en una cacería no tenéis que empezar de nuevo, podréis ir en busca del monstruo para seguir dándole golpes sin que se haya recuperado por completo.

En algunos momentos no cazaréis, sino que pondréis trampas. Necesitaréis equipamiento especial y mucha paciencia. Lo primero será debilitar al monstruo en cuestión atizándole todo lo que podáis. Cuando ya se encuentre debilitado podréis empezar con el proceso de trampas y uso de objetos que lo inutilicen para que se lleve a cabo la captura con éxito. No siempre es recomendable cazar, dado que capturar también tiene sus ventajas en el mundo prehistórico en el que os encontráis. Para conseguir fabricar las trampas y demás objetos tendréis que recolectar y para ello el viaje rápido y movernos entre mapas será imprescindible. Eso sí, la buena noticia es que a medida que descubráis puntos de recolección estos irán quedando marcados en el mapa, así que no habrá que sufrir dolores de cabeza la próxima vez que necesitéis esos materiales. Filosofía de recolector y pensar que siempre hay algo útil que hacer en los mapas del juego, son buenas formas de meterse más en la acción.

Como si fuera un documental

El poderío gráfico de Monster Hunter World es enorme y aunque los tiempos de carga pueden ser un poco excesivos, también hay que reconocer que los escenarios son de un tamaño enorme. El diseño de los mismos apuesta por llamar la atención del jugador con distintas zonas, con montañas, cascadas, zonas heladas, efectos visuales llenos de luz y reflejos, cuevas, bosques profundos y todo tipo de elementos similares. Hay mucho que descubrir y ante lo que maravillarse. También tiene sus bugs visuales, atravesamiento de objetos y estructuras y esas cosas que siempre se suelen ver, pero en un juego de esta envergadura hay que pensar en el conjunto global. Y eso es algo que Monster Hunter World borda con un mundo en el que nos gusta explorar y movernos por él.

Los monstruos cortan la respiración y su comportamiento en el mundo también merece una nota especial. El diseño de las criaturas está detallado hasta el último aspecto, la forma de las criaturas, la veracidad de esas escamas, de los colmillos y de las zarpas, todo consigue dejar unas impresiones muy positivas. El comportamiento es realista, dinámico e impredecible. Esto significa que si estamos enzarzados con una criatura y otra aparece en el mismo escenario, es muy probable que ambas acaben dándose mordiscos olvidándose de que nosotros estamos ahí intentando sobrevivir (con el camuflaje saldremos de más de un apuro). Hay algunos momentos en los que el frame rate sufre y en otras ocasiones echamos de menos una mayor potencia de hardware para que el encontronazo con monstruos sea superior (nos encantaría que hubiera más cantidad de monstruos inofensivos campando a sus anchas). Pero como decíamos antes, en términos generales el resultado visual es abrumador.

En lo referente al apartado técnico hay que añadir la posibilidad de elegir entre distintas pistas de sonido, estando presente el clásico idioma Monster Hunter que aporta esa veracidad al juego que tanto nos gusta (también podéis jugar con las voces en español). La banda sonora es de Akihiko Narita y Zhenlan Kang, pero nos da la sensación de que le falta un poco más de intensidad, quedando muy por debajo de los estupendos efectos de sonido, con los que la ferocidad de las bestias gana una mayor dimensión.

¿Es Monster Hunter World para mi?

Esa es una pregunta que seguro que hay muchos jugadores que se están haciendo. Capcom da forma en esta entrega a un episodio que tiene la capacidad de complacer a todos los niveles. Los fans de la saga van a echar de menos algunos aspectos, como un sistema de juego más enrevesado e impredecible, pero al mismo tiempo deben reconocer que este título es espectacular en términos visuales y generales. Las sensaciones que proporciona Monster Hunter World son de satisfacción, de ganas de pasar horas y horas dentro sin dejar de jugar. Eso lo apreciarán todos los usuarios por igual. A los nuevos jugadores, a quienes no tengan experiencia previa en Monster Hunter, el juego les enganchará por lo accesible que resulta.

Hay que esperar un título profundo, uno de esos que nos puede tener cientos de horas delante de la consola y en el cual, eso sí, jugar online acaba jugando un papel fundamental. Creemos que Capcom ha conseguido un excelente resultado y no sabremos si el experimento que han hecho con esta entrega tendrá continuidad con nuevas entregas futuras, pero a nosotros nos parece una muy buena idea. Además, habrá contenido que seguirá expandiendo el juego durante mucho tiempo, así que las cacerías están aseguradas.

Resumen
Monster Hunter World es una excelente oportunidad para que tanto fans de la franquicia como nuevos jugadores se introduzcan en una experiencia que les proporcionará horas y horas de diversión.
Lo mejor
  • Su enorme abanico de posibilidades para profundizar en la jugabilidad.
  • Tiene muchos tipos de arma y personalizaciones para hacer que nuestra experiencia sea única.
  • Jugar online y compartir la partida con otros jugadores con los que congeniemos.
  • Gráficamente nos introduce en unos escenarios fantásticos.
Lo peor
  • Si no jugamos online vamos a quedarnos sin juego demasiado pronto.
  • La banda sonora no está al nivel de otras entregas.
  • Una mayor cantidad de criaturas por los escenarios haría que estuvieran aún más vivos.
9.5
Jugabilidad - 9
Gráficos - 9.3
Sonido - 8
Duración - 9.5
Historia - 6

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