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Overwatch

Overwatch es la punta de lanza de los nuevos hero shooters en las consolas. No hay sido el primero en llegar, pero el respaldo y la firma de Blizzard han sido su mejor aval para llamar la atención desde el primer momento y diferenciarse de los competidores con una promesa de calidad asociada a los creadores de míticos como Starcraft o Diablo. A pesar de no ser un género en el que se hayan prodigado tanto como la estrategia en tiempo real, Blizzard puede presumir de conocer los resortes para comunicarse con el jugador y mantenerle conectado a sus desarrollos el máximo tiempo posible. Precisamente el Diablo o HearthStone son un ejemplo perfecto de cómo lo han conseguido.

Y en el caso de Overwatch, lo han vuelto a hacer. Lejos de compararlos con sus competidores directos como Battleborn (y los que vendrán), Overwatch es un éxito desde el primer minuto y certifica la fe del usuario en Blizzard. Su principal éxito, por distintos motivos que veremos desgranando, es la facilidad con la que conecta con el jugador desde el primer momento del juego. Esto es así no sólo por las mecánicas jugables asequibles que plantea sino también por el excelente envoltorio que lo rodea.

Overwatch entra por los ojos. Basa su atractivo en un diseño artístico muy cercano al cómic, al cartoon, al colorido y a la animación. Personajes y escenarios se mueven con total fluidez a 60 fps estables y crean un universo de fantasía, pero a la vez con un desarrollo de la acción creíble. La credibilidad de los personajes gira en torno a un aspecto muy atractivo, con un giro de tuerca a los tópicos (ninja, cowboy…) a través de los detalles en sus animaciones que les llena de personalidad. Lo visual y el poder que tienen para que el usuario se identifique de un modo u otro con ellos es una nueva forma de conectar con el jugador sin apenas haber empezado el juego. Tanto, que el menú principal está siempre protagonizado por uno de los personajes, en una declaración de intenciones sobre lo que es importante aquí.

El apartado técnico y artístico se completa además con un excelente doblaje al castellano, en el que los personajes desarrollan su propia identidad durante el juego, interactuando y relacionándose. De esta forma, y teniendo en cuenta que la ausencia de modo campaña deja muchas lagunas sobre la línea argumental del juego, se crean pequeñas historias con los diálogos y expresiones que escuchamos. En definitiva, en lo técnico, luce de forma equilibrada y espectacular pese a no derrochar ni romper límites en la actual generación.

Detrás del Hero Shooter

¿Y cuál es la propuesta de este hero shooter? Básicamente en Overwatch nuestra función es asaltar o defender una zona en un mapa de generoso tamaño y lleno de caminos y opciones. La idea tradicional del modo Control de cualquier multijugador del mercado. De esta forma, divididos en equipos, tenemos la responsabilidad de crear estrategias para acometer las embestidas rivales y encontrar los puntos débiles del oponente. ¿Solo esto? Sí, porque este objetivo, con variantes mínimas como la de escoltar un convoy, es el mismo en todas las partidas. Este aspecto, junto con la ausencia de modo campaña han llevado a Overwatch a ser criticado por la escasez de formas de juego.

Estas críticas son ciertas, pero rápidamente dejan de ser importantes. Sabemos que en el futuro el juego recibirá ampliaciones y actualizaciones, y sabemos que seguro que contemplan nuevas formas de juego y mapas. Sin embargo, de lo que tenemos que ser conscientes es que la propuesta de Overwatch es la de ser un multijugador diferente, y esto también afecta a los modos de juego. Si buscamos un FPS más tradicional, el mercado está lleno de grandes opciones, pero aquí no aplican todos los estándares. Para empezar, y lo más importante: Overwatch está centrado en la diversión pura y dura.

Desde el primer momento de juego tenemos una sensación de familiaridad, de asequibilidad. Las partidas se desarrollan de forma comprensible gracias a la sencilla misión de asalto o defensa que tenemos por objetivo. Siempre sabes qué ocurre, siempre sabes qué tienes que hacer. Tanto los jugadores experimentados como los jugadores noveles tienen posibilidades diversas para destacar. El control, que no tienen la contundencia en el disparo de otros shooters como Destiny, está perfectamente ajustado y se convierte en un comodín que se adapta a la verdadera estrella del juego: los personajes.

Sí, detrás de la crítica por falta de contenido se esconde el verdadero núcleo del juego: un catálogo de protagonistas que otorga una profundidad enorme al juego y que se convierte en un aliciente continuo para seguir jugando. Están divididos en personajes de asalto (más ataque y menor salud), Defensa (protección), Apoyo (cura a compañeros) y Tanques (distancias cortas). Distribuidos en estos cuatro roles principales, cada uno de los personajes cuenta con tres características que se recargan constantemente después de utilizarse más una habilidad especial que se recarga de forma progresiva y que marca una ventaja competitiva si se utiliza sabiamente.

La primera idea sería la de escoger un personaje y hacerse fuerte en él, para ir avanzando. Error. No es lo que busca Overwatch y tampoco es un buen camino hacia la victoria. Estamos en un multijugador competitivo donde lo importante no son tanto las rachas de enemigos, ni los que hayas eliminado al final de la partida. No, aquí lo importante es el trabajo en equipo, entender que si el equipo no gana tú tampoco lo habrás hecho. Por eso tanta variedad de personajes y también la posibilidad de cambiarlo durante la partida cuando caes abatido. De hecho, al elegir personaje antes de empezar, el propio juego te aconseja y avisa de la escasez de algún perfil de héroe.

Elige tu héroe

Los personajes son de este modo herramientas y formas de jugar por sí mismos, a las que o bien nos tenemos que adaptar o bien tenemos que seleccionar según nuestra forma de juego. Sin embargo estamos obligados a controlar con cierta soltura varios de ellos. Puede que tu equipo se vea en una situación difícil y será entonces cuando tengáis que revisar vuestra formación y seleccionar héroes con capacidades para desbloquear a tu favor el combate. Por eso es lógico que constantemente en pantalla se comuniquen los cambios de personajes en los equipos, para saber qué tenemos e nuestro lado y a qué nos enfrentamos en cada instante.

De nuevo, vuelve a tener sentido que nuestro objetivo sea tan básico como para conquistar una zona. Con tantas habilidades y héroes a nuestra disposición durante las partidas nos encontramos con todo tipo de situaciones que pueden resolverse de diferentes formas. Un equipo atrincherado en una sala puede ser derribado desde media distancia, utilizando perfiles de ataque puros y sanadores en la retaguardia. O bien combinar diferentes habilidades especiales en el momento justo para destrozar al enemigo. Lo importante es que siempre tiene que ser de forma coordinada y en equipo. Por eso Overwatch se disfruta mucho más en compañía de amigos, con los que nos comuniquemos de forma más rápida y sencilla.

Un equipo para ganar

Esta capa de estrategia no para de desarrollarse durante el juego para dar como resultado partidas frenéticas de unos 10 minutos de duración donde si cada jugador conoce su papel en el equipo o asume el rol que sea necesario para ganar, el juego te gratifica constantemente. Ése es otro de los secretos de Overwatch, la capacidad que tiene para conectar (una vez más) con el jugador premiándole e incentivándole para que siga jugando. Cuenta con el típico nivel que podemos ir subiendo más rápido de lo que imaginamos y con poco esfuerzo. Pero eso tiene poca trascendencia.

Mucho más estimulante es ser el protagonista de la “Jugada destacada” de la partida o ser candidato a los votos de MVP de la misma, votados por los jugadores. Estas ventanas “a la fama” son pequeños premios para quienes han sabido jugar sus cartas a favor del equipo, siendo bienvenidos tanto los que se sacrificaron por defender al resto como los que multiplicaron sus bajas enemigas.

Además, Overwatch cuenta con cajas para desbloquear distintos coleccionables (voces, gestos,…), que sirven de máscara para un sistema de micropagos innecesario que veremos qué depara en el futuro, pero que de momento resulta intrascendente, aunque nunca es buena noticia la presencia de este tipo de sistemas si se convierte en un elemento influyente en el aspecto jugable. Por suerte, no es aún este caso ya que se pueden conseguir a medida que jugamos.

En definitiva, Overwatch es un ejemplo de la nueva generación de shooters que nos espera. Es un título limitado en lo que a modos de juego se refiere pero lleno de profundidad en sus mecánicas jugables, con un montón de horas de juego y miles de situaciones de combate. Su identidad está basada en el tremendo abanico de héroes, cada uno con una forma de juego, pero sobre todo en la asequibilidad, la continua conexión con el jugador y la capacidad e incentivar cada minuto de juego. Un shooter de juego en equipo con una promesa que cumple constantemente: la diversión.

Resumen
Blizzard conquista temporalmente los hero shooters con una propuesta adictiva y profunda que se adapta a la perfección a todo tipo de jugadores.
Lo mejor
  • Conecta con el jugador desde el primer momento
  • Los constantes incentivos a seguir jugando
  • La profundidad y carisma de sus personajes
Lo peor
  • La constante sensación de escasez de modos de juego, que vendrán en el futuro
9
Jugabilidad - 9
Gráficos - 8.5
Sonido - 8.5