Inicio > Análisis > Resident Evil 7 biohazard – El fin de Zoe

Resident Evil 7 biohazard – El fin de Zoe

Resident Evil 7 biohazard solo dejó dos cabos sueltos. El más importante, el destino de uno de los tres villanos, Lucas Baker, es resuelto en el DLC gratuito Not A Hero. El otro tiene que ver con Zoe. Cerca del juego principal debemos tomar una decisión: curar a Mia o curar a Zoe. Difícil decisión que nos obligará a pensar un buen rato, pues Mía es la mujer de Ethan, pero Zoe nos ha ayudado en todo momento. Aunque esto desbloquea dos finales diferentes, hay una decisión correcta, por lo que solo uno de los dos finales es el verdadero. Esta decisión es la de salvar a Mia, dejando a Zoe sola e infectada en la escalofriante casa de los Baker. Pues bien, es hora de saber qué ha pasado con Zoe Baker, conocer el final de Zoe.

A puñetazo limpio

En este DLC, que transcurre después del DLC de Not A Hero, no controlamos a Zoe, a la que ya controlamos en una de las cintas del segundo DLC de principios de año, pues además no está en condiciones de hacer nada debido al virus. El nuevo personaje que encarnamos se trata de Joe Baker, el inesperado hermano de Jack Baker. Joe descubre soldados de New Umbrella junto al cuerpo de su sobrina Zoe, por lo que los ataca, capturándolos sin saber que pretendían ayudar a Zoe, y obligándolos a indicarle dónde encontrar una cura para Zoe. Esa es la misión de Baker mientras se enfrenta a holomorfos con sus propios puños, evita caimanes y es perseguido por su propio Némesis, la Cosa del Pantano.

Sí, como habéis oído, la peculiaridad de Joe Baker y de este DLC es que no usamos armas de fuego en las escasas dos horas que dura, sino sus propios puños, pudiendo encadenar dos tipos de combos que se realizan con los gatillos, uno que encadena velozmente varios puñetazos y otro que termina en un gancho y un fuerte puñetazo con la izquierda. Cogerle el truco a los combates no es difícil, y enfrentarse a un holomorfo, o incluso dos, a la vez no es complicado, pero hacerlo contra tres o cuatro ya es otro cantar. Sepárate de ellos, vete poco a poco, protégete, cógelos por la espalda para cortarles la cabeza matándolos de un golpe o usa las dos únicas armas disponibles, ambas bastante rudimentarias, las jabalinas y las bombas de clavo.

Las jabalinas también son muy útiles contra holomorfos que reptan por el suelo y se tiran a por nosotros velozmente y contra los más fuertes y más grandes, que son los más pesados de matar a puñetazos, aunque también los menos numerosos. Pero las jabalinas son importantes, sobre todo, para matar a los muchos caimanes que encontramos a lo largo de todo el DLC, pues contra estos no podemos luchar cuerpo a cuerpo y nos matan de un sólo golpe. Las jabalinas las encontramos clavadas en el suelo en algunos puntos del escenario y podemos fabricarlas con madera y piezas que encontramos por los escenarios. Para remate, contamos con las efigies, unos muñecos escondidos en los escenarios que nos otorgan más fuerza de combate. Cuantos más acumulemos en el inventario más fuertes serán nuestros golpes.

Una jugabilidad muy diferente

Joe es un tipo rudo, el Chuck Norris de Resident Evil, que ni Albert Wesker, oiga. No sólo cose a los enemigos a puñetazos, tampoco tiene medidores de salud, ni el casco de Redfield ni el relojito de Ethan, Joe se guía por la sangre que recorre su cuerpo, es decir, la sangre que vemos en pantalla, como en algunos compases de la aventura de Ethan.

Para curarnos las heridas, además de con medicinas como en el juego, contamos con insectos que podemos comernos, como gusanos o ciempiés, que podemos comer directamente para curarnos algo de salud, o mezclarlos con fluidos químicos para crear medicamentos más potentes. Medicamentos no muy higiénicos, pero que cumplen su función. Porque Joe es así, un tipo duro, que desayuna caimán y merienda holomorfo. Así, con Joe, nos pasamos el DLC a puñetazo y jabalinazo limpio, comiendo bichos y usando de vez en cuando unas dotes algo rústicas de infiltración para conseguir la cura de Zoe y salvar a la propia Zoe de las garras de la misteriosa Cosa del Pantano mientras recorremos un mayor númer de escenarios que en Not A Hero, aunque todos muy similares, predominando las zonas pantanosas, pero habiendo cabida para nuevas zonas como un campamento de New Umbrella o la apartada casita de Joe Baker.

Resident Evil 7 biohazard – El fin de Zoe ata un cabo suelto del juego, el último. No es muy importante, pero sí es cuestionable que el destino de un personaje del juego se resuelva en un contenido de pago. Y si de Not A Hero alabamos su propuesta, a pesar de su brevedad, en End of Zoe no podemos hacerlo, pues sólo dura media hora más que Not A Hero, siendo End of Zoe de pago, y no lo suficientemente barato para lo exiguo de su duración, pues 14,99€ nos parece excesivo para lo que ofrece.

Al final hay un par de sorpresas, pero no lo suficientemente buenas que compensen un DLC que, aunque cierra la última trama abierta del juego, no ofrece nada importante ni excesivamente interesante, más allá de la curiosa ausencia de armas, un nuevo personaje metido con calzador y pocas horas de juego, dando la sensación de ser relleno algo caro, aunque, eso sí, divertido.

Resumen
Como curiosidad y para atar un cabo suelto no demasiado importante Resident Evil 7 biohazard - El fin de Zoe está bien, pero su corta duración y elevado precio puede que no permitan que lo disfrutéis como se merece.
Lo mejor
  • Cierra la única historia que quedaba abierta en Resident Evil 7 tras el DLC gratuito, el final de Zoe.
  • Matar a holomorfos a puñetazos es muy surrealista y divertido.
  • Mayor variedad de escenarios que en Not A Hero, mecánicas sencillotas de infiltración y alguna sorpresa menor al final.
Lo peor
  • Es corto, unas dos horas, y apenas aporta nada que realmente valga la pena.
  • Se nos antoja caro para lo poco que ofrece.
  • Joe Baker está metido de forma muy poco natural en la historia y bastante incoherentemente.
7.0
Jugabilidad - 9.2
Gráficos - 8.6
Sonido - 9
Duración - 5.1
Historia - 6.2