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Snoopy’s Candy Town

El padre de Snoopy le ha dejado las llaves de su fábrica de caramelos. Pero claro está, Snoopy no tiene ni idea de cómo administrar una. Woodstock tampoco tiene mucha idea por mucho que demuestre, con su mal humor, que está preparado para ser un capataz de categoría. El caso es que Snoopy y sus amigos tendrán que ponerse al frente de la fábrica para surtir de caramelos a todos los clientes que pasen por las puertas de las instalaciones.

JUGABILIDAD

Lo bueno para Snoopy es que sus amigos no le van a dejar atrás en Snoopy’s Candy Town. Puede contar con la participación de los familiares de Woodstock si lo necesita, aunque habrá que contratarles. Y clientes no nos van a faltar, ni mucho menos. En paralelo a la historia de Snoopy administrando su fábrica se encuentra la propia trayectoria de Charlie Brown, que está intentando convertirse en delegado de su clase. Para ello tiene que realizar aportaciones a su barrio y ayudar en todo lo que sea necesario a quienes lo necesiten. En este caso, Charlie necesitará dinero, y lo ganará vendiendo caramelos, así que tanto él como quienes le ayuden (personajes que iremos desbloqueando con dólares) se convertirán en distribuidores de nuestros productos.

La desarrolladora, Beeline Interactive, ha tomado como base el trabajo que realizó en Snoopy’s Street Fair, otro de los juegos de la saga disponibles en móviles. La jugabilidad, cambia, eso sí. Tenemos un escenario isométrico de un tamaño considerable donde el centro de nuestra jugabilidad es la fábrica. En ella contamos con máquinas (cuya disponibilidad es progresiva a medida que avanzamos) que nos permiten preparar caramelos y otros dulces. Hay distintos tipos de máquina y cada una se encarga de la fabricación de un dulce. Así mismo, estas máquinas van incorporando nuevos productos a medida que avanzamos.

El reto se encuentra en que los clientes no solo nos piden caramelos que producimos de forma directa, sino que en algunos casos hay que fabricar un componente y luego usarlo como ingrediente para preparar el caramelo que nos está solicitando el cliente. Y para la preparación de todos los productos, sean de un nivel o de dos, siempre vamos a necesitar ingredientes. Los ingredientes se consiguen con los repartidores, varios pájaros a los que podemos contratar con dinero del juego (dólares) que pueden ir a recoger varios productos a nuestra voluntad (con una mayor cantidad de espacio si lo desbloqueamos con Snoopy monedas).

Lo que parecía un juego de gestión activo se convierte en un híbrido con juego de simulación, dado que en Snoopy’s Candy Town es prácticamente imposible mantener una partida constante sin tener que esperar salvo que usemos mucho dinero real en el proceso. O nos quedamos sin Snoopy monedas, que son las que se consiguen vendiendo caramelos a los clientes, o tenemos que esperar para subir de nivel, o no tenemos dólares con los que adquirir ciertos elementos. Las cosas se complican cuando se nos llena el almacén y no podemos guardar más materiales, lo que produce que tengamos que vender objetos por un precio ridículo a fin de hacer espacio. En muchas ocasiones nos sentimos muy obligados a usar dólares para no quedarnos atascados de forma irremediable. Además, la contratación de colaboradores, sin los que es muy complicado avanzar en la historia de Charlie Brown, también requiere dólares.

El aspecto positivo es que es posible abrir una serie de cajas sorpresa que se regeneran de forma constante y donde por 3 dólares podemos tener la posibilidad de ganar 5 dólares. Si no nos tocan dólares (que recordamos que es la moneda de pago real) nos pueden tocar piezas que sirven para ampliar el almacén y las instalaciones. La proporción no está mal implementada para ganar dólares, pero no es una solución para arreglar lo mal optimizado que está el juego.

Snoopy’s Candy Town termina siendo un juego tedioso y, como indicamos, mal optimizado, en el cual no avanzamos a un ritmo sólido y donde es frustrante encontrarse en situaciones en las que no podemos avanzar por algo secundario que nos está bloqueando, ya sea dinero, experiencia o límite de almacenamiento. Como suele ocurrir, es muy posible que el juego mejore en el futuro, pero hoy por hoy los fallos son demasiado constantes.

GRÁFICOS

El apartado en el que menos ha trabajado Beeline Interactive ha sido el gráfico, reutilizando de forma desproporcionada todo lo que hizo anteriormente con Snoopy’s Street Fair. Se repiten los sprites, los escenarios, las casas, las animaciones… todo es demasiado excesivo en algunos momentos. La presencia de Snoopy es mínima, no aprovechándose como debería su aparición en el juego, y tampoco se hace un trabajo demasiado sólido en cuanto a la aparición de los personajes conocidos por los fans de Snoopy, que se limitan a pasear sin más. Al menos los menús son fáciles de navegar.

MÚSICA & SONIDO

El reaprovechamiento gráfico también se materializa en cuanto al sonido. Aunque en este caso algunos de los efectos de sonido de Snoopy’s Street Fair se utilizan en Snoopy’s Candy Town con fines distintos, por lo que si hemos jugado a los dos juegos llegaremos a confundirnos de forma habitual. La música es apática y no tiene la gracia que hemos escuchado en otros juegos de la franquicia, lo que sin duda es una pena sabiendo la riqueza sonora que acompaña a los distintos productos de Charlie Brown y compañía.

CONCLUSIÓN

Hoy por hoy Snoopy’s Candy Town es un juego que tiene mucho que mejorar. Los desarrolladores han simplificado muchos de los aspectos relacionados con los gráficos y el sonido, y la jugabilidad no está bien optimizada para resultar divertida. Además, el uso de dinero real, por mucho que ganemos habitualmente dólares dentro del juego, es demasiado habitual y presiona de forma elevada al jugador para que sienta la necesidad de usar esta moneda.

1 Comentario

  1. Hola este juego ya no funciona????
    Es q ya no me da los perrucholares

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