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Snoopy’s Sugar Drop

El perro Snoopy es uno de esos personajes que, como ocurre con Hello Kitty, ha protagonizado decenas de videojuegos a lo largo de los años. En los últimos tiempos la sencillez que se busca en sus títulos los ha hecho carne de cañón para el mercado de los teléfonos móviles. Es ahí donde hemos visto cómo Beeline y Capcom han aprovechado la licencia que tienen sobre Snoopy y los Peanuts en general para producir diversos tipos de juego. No suelen ser producciones muy originales, pero al menos en todas ellas se mantiene el nivel de encanto de la obra original de Charles M. Schulz.

Ya vimos anteriormente títulos como Snoopy Coaster o Snoopy’s Candy Town, aprovechando como decíamos, algunas de las modas de los móviles. Suelen tratarse, salvo excepciones, de títulos free to play, en los que se busca hacer caja mediante los micropagos. La nueva propuesta que ha llegado a dispositivos móviles iOS se titula Snoopy’s Sugar Drop y supone el salto de la saga a los juegos match-3 tipo Candy Crush Saga. En lugar de optar por una mecánica de puzles distinta, lo que ha hecho Beeline en este sentido ha sido fusilar la jugabilidad de los “Saga” de King.com, pero con una ambientación muy personalizada. ¿El resultado? El habitual, divertido y con mucha chispa, pero con los mismos errores que los juegos de King.

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¿Dónde está Belle?

Todo comienza cuando Belle, hermana de Snoopy, sale del barrio por disfrutar de unos caramelos muy deliciosos. El protagonista decide salir en su búsqueda, para intentar, de paso, tener la oportunidad de probar esos fantásticos caramelos. Cada uno de los niveles representa una zona del escenario y en cada nivel tenemos 15 fases a las que plantar cara. A medida que avanzamos vamos encontrando pistas sobre el paradero de Belle y también nos cruzamos con los personajes del barrio, desde Woodstock y sus familiares hasta Charlie Brown y sus amigos. Las conversaciones son constantes (en inglés) y están cargadas del particular humor de las tiras cómicas originales, lo cual es digno de aplaudir. La ambientación, en este sentido, cumple sobradamente.

Durante el juego vamos obteniendo regalos, con un máximo de 9 por cada nivel. Estos regalos desbloquearán distintos elementos que decorarán el hub de cada uno de los niveles. Por ejemplo, hay una gran cantidad de pájaros tipo Woodstock (de distintos colores y diseños) que se irán colocando por el escenario. También podemos desbloquear partners, lo que implica que cuando estamos jugando la fase podremos ver en la parte superior de la pantalla al personaje que hayamos elegido. Sus animaciones irán cambiando dependiendo de lo que hagamos y aportando un tono de comedia. Si bien comenzamos con Snoopy, no tardaremos demasiado en desbloquear a Charlie Brown para una mayor variedad y luego se unirá Lucy.

De la ambientación también nos ha gustado el uso de la iconografía de los Peanuts. Las fichas que movemos por el tablero son objetos reconocibles en el mundo de Snoopy. Por ejemplo, la casita del perro, Woodstock, el piano de Schroeder, el guante de béisbol o el balón de rugby, entre otros. Se usan formas de caramelo y también aparecen otros elementos relacionados con los cómics y las series de televisión. Y hablando de la serie, el sonido se convierte también en uno de los mejores aspectos del juego, recuperando muchas de las canciones y efectos que escuchamos en la pequeña pantalla. Para los fans de Charlie Brown, el poder escuchar sus melodías más populares es un incentivo añadido que les acompaña a lo largo de la partida.

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Lo de menos es la jugabilidad

Snoopy’s Sugar Drop nos parece un título de puro fan service para los seguidores del perro, pero no podemos obviar la relevancia de la jugabilidad. Como ya mencionábamos, el sistema de juego parte de la filosofía de los títulos tipo Candy Crush Saga, tanto en lo bueno como en lo malo. En lo bueno, porque produce un gran nivel de adicción y en lo malo porque te empuja demasiado a caer en los micropagos.

La mecánica es la habitual en la cual tenemos que hacer combinaciones de al menos 3 símbolos idénticos, en posición horizontal o vertical, para que estos se eliminen y la pantalla se vaya moviendo con el objetivo de intentar hacer combinaciones. Al realizar combinaciones específicas, como cuatro objetos idénticos, una forma de L o cinco objetos del tirón, se crearán distintos objetos especiales que producirán efectos variados sobre el tablero. Esto ayuda mucho a superar los niveles, aunque nadie nos garantiza que nos vayan a salvar de perder partida en momentos puntuales. Los objetivos a la hora de jugar también son variados, pasando desde el simple “consigue X cantidad de puntos” hasta “baja la fruta al final del tablero” o “elimina x cantidad de estos objetos”. Tampoco se pierden la cita las fases en las que hay bloques que tenemos que quitar realizando combinaciones a su alrededor y aquellos que están bloqueados en el escenario sin que podamos mover el objeto que está en su interior. Son justamente estos los que nos ponen en serios apuros con fases en las que no hay puntos de conexión, creciendo en ellas el nivel de dificultad de forma excesiva.

La solución son los boosters. Algunos los recibimos gratis, de ciento a viento, si tenemos suerte. Los podemos elegir antes de una fase y al entrar en ella se activan de manera automática todos. Otros se consiguen de forma mucho menos frecuente y se pueden usar en el momento exacto de la fase para que lo hagamos con inteligencia. Los primeros son boosters que se representan como los ataques especiales que nosotros mismos podemos crear durante la partida, mientras que los otros son movimientos especiales de personajes, con su propia animación. Lo malo es que estos últimos, como indicamos, salen muy poco a menudo, lo que nos llevará a pasar por caja.

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Otro elemento a modo de gancho que intenta conseguir el aporte económico del jugador es la necesidad de desbloquear los niveles cuando hemos llegado al final del actual. Lo podemos hacer con gemas, ganando estrellas o con el apoyo de nuestros amigos de Facebook. Normalmente, salvo que seamos muy impacientes, no habrá problemas en lograr el acceso al siguiente mundo, pero algunas veces nos costará lo nuestro obtener las estrellas necesarias.

Otro juego de Snoopy

No os vamos a engañar: como no seais muy fans de Snoopy y de los Peanuts en general no vais a encontrar ningún motivo por el cual seguir jugando a Snoopy’s Sugar Drop pasados los primeros minutos. Es otro clon de Candy Crush Saga y, como tal, no ofrece mucho más allá si dejamos de lado su excelente ambientación, tanto sonora como gráfica. Los fans sí que disfrutarán de lo lindo, porque tiene muchos guiños y curiosidades de las que merece la pena disfrutar. Pero no pasará a la historia de los juegos de Snoopy.