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Vainglory

Dentro del sistema de personalización también tenemos la oportunidad de comprar skins o de adquirir cartas mediante el dinero virtual del juego para fabricarnos nuestros propios aspectos alternativos. Algunas de estas cartas las conseguiremos, por otro lado, de forma aleatoria después de las partidas. El dinero virtual también nos servirá para comprar de manera permanente a los héroes, aunque el precio es algo elevado en determinados casos. También podremos usar dinero real para comprar una segunda moneda con la cual comprar cartas, skins, personajes o héroes exclusivos disponibles de forma anticipada (habrá que ver cómo se toman esto los jugadores).

Promete, pero le falta algo

Vainglory parte de un buen planteamiento y dispone de características muy jugosas. Pero está lejos de ser el MOBA ideal que esperaríamos disfrutar en móviles. Gráficamente aprovecha bien el potencial de los dispositivos actuales y lo hace sin ser excesivamente exigente. La estabilidad de conexión ha mejorado con el lanzamiento oficial del juego, lo cual es de agradecer. A nivel técnico el apartado sonoro es bastante sencillo, poco impactante y escaso en general. Se echa mucho de menos, para que la experiencia sea más variada en todos los aspectos, que dispongamos de más de un mapa. Los desarrolladores se han justificado indicando que esto es bueno para que los usuarios se acostumbren, pero no deja de ser una carencia.

En general proporciona una buena experiencia, aunque con sus carencias (como la falta de un mejor sistema de comunicación entre jugadores). Notamos falta de compromiso por parte de los jugadores, que ni son demasiado cuantiosos (las partidas tardan mucho en organizarse) ni tienen suficiente sangre fría para intentar darle una vuelta de tuerca a los combates (solicitando la tirada de toalla demasiado pronto cuando las cosas se tuercen). Es divertido y tiene un buen factor de adicción, aunque como indicamos, tiene que seguir mejorando.

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