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Wolfenstein II – Las aventuras de Joe el Pistolero

Tras el prólogo que supuso el Episodio Zero para los DLC de Wolfenstein II llega el primer capítulo, protagonizado por Joseph Stallion. En Episodio Zero, contenido disponible para quien reservarse el juego, controlamos brevemente a los tres personajes que veremos en los tres capítulos adicionales. Estos tres personajes se unirán al movimiento revolucionario que ha nacido en Estados Unidos contra los nazis, cada uno con su trasfondo y sus motivaciones.

Aunque ya conocimos la historia de los tres personajes por encima en aquel prólogo, en cada capítulo profundizamos más en cada una de ellas. De Joseph Stallion sabíamos que era un quarterback que, cansado de las vejaciones de los nazis en cada partido, decide rebelarse, lo que le cuesta la libertad. Tras ser abatido conoce al übercommander Roderick Metze, su archienemigo, un pérfido dentista que conseguirá que apreciemos a nuestro dentista como nunca lo hemos hecho. Todo esto ya lo sabíamos gracias al prólogo, y poco más se profundiza en la historia, más allá de conocer al padre de Stallion, que se introduce sólo para que Stallion odie más a Metze. Este DLC está dividido en tres capítulos de, aproximadamente, 30-40 minutos de duración cada uno, dejando entre hora y media y dos horas de duración total. Algo escaso si, además, tenemos en cuenta que el DLC no aporta nada.

Es la hora del pistolero

En el primer capítulo empezamos encerrados y no tardaremos en llegar a la zona que se nos presentó en el prólogo de Episodio Zero correspondiente a Joe el Pistolero, en la que tenemos que robar uno de esos diabólicos perros robóticos que podemos montar, y que ya montamos en el juego original en un momento determinado de la aventura. El prólogo de Stallion terminaba ahí, mientras que aquí continua cuando salimos de las instalaciones, desatando el caos entre los nazis en las calles de la ciudad.

En los otros dos capítulos seguimos con nuestra huída hacia delante matando a todo nazi que se nos ponga por el camino y viajando al espacio para acabar con la vida de Metz. En ninguno de los tres capítulos se ofrece alguna novedad o se aporta algo interesante a la trama, de hecho hasta se repiten escenarios ya vistos en el juego principal. Lo más novedoso que encontraréis serán algunos enemigos ataviados con las ropas del Ku Klux Klan. Tampoco os esperéis un jefe final como tal, más allá de un enemigo algo más grande, fácil de derrotar con una de las armas pesadas que hay en los alrededores. Esperábamos, al menos, algo especial frente al übercommander Metz, pero todo se resuelve con una escena. Escenas que mantienen el formato cómic estático que vimos en el Episodio Zero y que funcionan muy bien para empezar y terminar cada capítulo.

Así jugamos a este episodio

Stallion, como ya vimos en el prólogo, es capaz de destruir ciertas paredes al embestirlas, uno de los poderes que podíamos elegir cerca del final del juego principal. Esto, junto a la posibilidad de llevar 100 de armadura, permite que completemos las fases de forma mucho más directa que con Blazkowicz, notándose más la diferencia en el DLC que en prólogo protagonizado por él, pues hay zonas en las que no hay comandantes que den la alarma llamando a los refuerzos, incitándonos a no ser sigilosos y pudiendo eliminar de frente sin problemas a los enemigos que vigilan la zona.

Eso no quiere decir que no haya zonas con uno o dos comandantes que conviene eliminar de forma sigilosa antes de avanzar a tiro limpio, rompiendo cuellos por doquier (Joe no usa armas blancas), o usando unas latas vacías que podemos llevar para poder aturdir a nuestros enemigos desde la distancia, aprovechando las dotes como quarterback del bueno de Joe. Pero, incluso aunque den la alarma y llamen a los refuerzos, teniendo un mínimo de cuidado y aprovechando las embestidas y la mayor armadura de Joe, es posible abrirnos paso como bestias imparables mirando a los ojos a nuestros enemigos mientras hacemos puré de nazi.

Más allá de que la forma de jugar cambia mínimamente al estar más enfocado a la acción directa, de que podemos llevar más armadura o tirar latas vacías para derribar con sigilo a nuestros enemigos desde la distancia (que no matarlos o noquearlos, ojo), este DLC no ofrece nada que no hayamos visto: una habilidad especial que ya podíamos tener con Blazkowicz, escenarios repetidos, la posibilidad de montar un panzerhund y nada más. De hecho, no aporta esa combinación de drama y humor vista en el juego original ni una historia que aporte algo o enganche. Para seguir matando nazis está bien, pero no sorprende en ningún momento. Y cuando parece que podía hacerlo, comenzando una fase en un campo de fútbol en el que empiezan a venir enemigos de los que podemos cubrirnos, se termina a los pocos segundos.

Un poco más de contenido

Por suerte, cuenta con desafíos que pueden alargar algo la experiencia. Estos desafíos consisten en conseguir la mayor puntuación posible en las diferentes dificultades matando a todos los enemigos que encontramos a nuestro paso, teniendo que encadenar muertes para conseguir mayor puntuación. Estos desafíos se desarrollan en los escenarios del DLC, como la estación Omega, pero al menos permiten jugar en el campo de fútbol mencionado y quitarnos la miel en los labios que nos dejó la historia. Este es un escenario complicado, pues es reducido y sin coberturas, mientras, de entre las llamas que envuelven las cruces (simbología del Ku Klux Klan mostrada sin tapujos, como las esvásticas nazis) aparecen nuestros enemigos dispuestos a acabar con nosotros.

Si queréis alargarlo todavía más tenéis la posibilidad de conseguir todos los documentos y los lingotes de oro repartidos por los escenarios (lingotes que desbloquean material extra, como bocetos), además de las mejoras de armas que se instalan automáticamente en alguna de las varias armas que podemos llevar (ametralladoras, pistolas, escopetas…). Todo esto no es suficiente para un DLC que se queda algo cojo, carente de material verdaderamente interesante y con una historia demasiado anodina. Si solo buscáis una excusa para seguir matando nazis y no esperáis mucho más, os satisfará. Veremos si la cosa mejora con los siguientes capítulos del Pase de Temporada que llegarán próximamente.

Resumen
Este primer DLC del Pase de Temporada estira el chicle de lo visto en el juego principal sin aportar nada realmente innovador o interesante. Tres personajes sin carisma, una historia sin chicha y casi ninguna novedad jugable.
Lo mejor
  • Se nota el enfoque al combate directo, sin prescindir del todo del sigilo.
  • Sigue siendo placentero y divertido cargarse nazis y miembros del Ku Klux Clan sin piedad alguna.
  • Las escenas de cómic para narrar la historia son la novedad más acertada del DLC.
Lo peor
  • Historia insulsa y personajes carente de interés.
  • Ninguna novedad jugable reseñable.
  • Tiene escenarios que ya hemos visto en el juego principal.
6.0
Jugabilidad - 8
Gráficos - 9
Sonido - 7.8
Duración - 5.5
Historia - 5.2