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Hitman – Episodio 2: Sapienza

El agente 47 se hace mayor y ahora, entre encargo y encargo, el pobre hombre necesita unas vacaciones de un mes. Pero tras su visita a París y demostrar sus dotes como modelo, 47 debe seguir dando la vuelta al mundo para hacer lo que mejor sabe hacer. ¿Desfilar en una pasarela? No, matar. Y hacerlo de muchas formas diferentes.

En el análisis de Hitman del pack de introducción, que incluía el prólogo con dos misiones de entrenamiento y la primera misión grande en París, ya os comentamos los elementos principales de este nuevo episodio de la saga. Las oportunidades señaladas para matar de diferentes formas a nuestros objetivos, los retos, la posibilidad de empezar en diferentes puntos del mapa o con diferentes trajes según completemos la misión muchas veces consiguiendo puntos para subir nivel (hasta un máximo de veinte), la variedad de formas que existen, los escenarios llenos de gente…todo, como es lógico, se mantiene en este segundo episodio sin añadirse ninguna novedad en este sentido.

Hitman viajamos a Sapienza

¿Qué nos ofrece, entonces, este segundo episodio ambientado en Sapienza? Pues un escenario completamente nuevo con nuevos objetivos y formas de ejecutarlos. Esta vez olvidaros de fiestorros a lo grande, de la gente vestida de etiqueta y facilidad para acercaros al objetivo sin llamar la atención como pasaba en París, ya que Sapienza es un pueblecito con mucho encanto en el que nuestros objetivos se refugian tras las paredes de una lujosa mansión en la que puede no ser tan fácil entrar. La misión comienza con 47 sentado en un banco del pueblo leyendo un periódico, decidiendo nosotros a partir de aquí cómo entrar en la mansión.

Puede que acceder a los objetivos sea más difícil que en París por tener prohibido el acceso al lugar donde se encuentran ellos, pero el escenario abruma menos, pues aunque podemos caminar con cierta libertad por el pueblecito y entrar en algunas casas y establecimientos, la zona de acción está muy delimitada en la mansión. Aún así, entrar en alguna casa o desviarse un poco del camino principal que lleva a la mansión es necesario para conseguir entrar de alguna de todas las formas posibles.

¿Y qué formas tenemos esta vez? No spoilearemos nada, pero de nuevo encontramos muchos detalles en el escenario de los que aprovecharnos. Si en París teníamos reporteros, camareros, personas del staff, ricos pujantes o incluso modelos de los que aprovecharnos, en Sapienza la cosa no se queda atrás. Para que os hagáis una idea os comentaremos un elemento del que nos aprovechamos para entrar sin deciros cómo: un ciclista atropellado y herido en una carretera cercana a la mansión. Y esto solo lo encontramos al dar unos pasos.

Una vez dentro de la mansión tenemos jardineros, mafiosos, entrenadores, cocineros, sirvientas…de los que aprovecharnos, tanto con su vestimenta como con sus tarjetas de acceso. Si estamos atentos al menú de Oportunidades descubriremos no pocas formas de matar a nuestros dos excéntricos objetivos, unos que nos fastidiarían el negocio y nuestro disfrute jugando a Hitman, pues Silvio Causo, un biólogo, y Francesca de Santis, su mano derecha, están fabricando en un laboratorio de la mansión de Sapienza un virus cuyo objetivo es eliminar a los objetivos que soliciten los clientes sin necesidad de utilizar asesinos. Para evitar la tragedia que supone esto para la vida laboral de 47 no solo debemos matar a estos dos objetivos, también destruir el virus en los laboratorios.

Nos ha gustado, además, no solo la variedad de formas de aniquilar a los objetivos, también que se traten de personajes complejos con una psicología compleja de la que también nos podemos aprovechar para acabar con ellos.

Sapienza está un poco por detrás de París

Aunque hemos disfrutado la misión en Sapienza, no resulta tan original como fue la de París. En París teníamos un entorno nunca visto en la saga, no por ambientarse en Francia o en una fiesta, sino por hacerlo en un pase de modelos. Además, nos regaló un momento único, desfilar por una pasarela con 47. En cambio, Sapienza nos recuerda muy mucho a la primera misión (como asesino) de Hitman 2: Silent Assassin, en la que nos teníamos que infiltrar en una mansión plagada de mafiosos también situada en Italia, aunque en Palermo (Sicilia) y no en Sapienza, que se trata de un lugar ficticio, pero al fin y al cabo se nota ese toque mediterráneo. Tampoco tenemos un momento mítico como el desfile parisino ya comentado, como mucho un traje curioso para disfrazarnos, pero ningún gran momento por el que recordaremos este segundo episodio.

Por su parte, argumentalmente sigue pareciendo bastante flojo, aunque el motivo de asesinar a los objetivos nos ha gustado. Pero tampoco podemos juzgar de forma definitiva este apartado, ya que todavía conocemos poco sobre el trasfondo y no sabemos cómo funcionará al final el hilo argumental y el misterioso villano al que vemos al final de cada episodio en escenas cinemáticas. Si nos tenemos que guiar por lo que hemos visto, todavía no ha conseguido engancharnos como para que queramos ver cómo continúa todo en el tercer episodio. Aunque por el apartado jugable sí queremos ver nuevas misiones para comprobar lo que nos pueden seguir ofreciendo.

En esta ocasión, y nos tememos que es una dinámica que se repetirá en los siguientes episodios, el segundo episodio se nos ha quedado más escueto que el primero, pues al fin y al cabo el primero incluía dos misiones del prólogo. Es verdad que hay muchas formas de realizar la misión, que podemos subir de nivel para conseguir nuevos accesos y también crear contratos con retos nuevos, pero en esta ocasión no ha sido suficiente para paliar nuestra hambre de más episodios.

Un excelente modelo de negocio

Seguimos aplaudiendo el modelo de negocio, es decir, que te cobren por cada episodio cuando lo compras, evitando prácticas como las de Street Fighter V (que te cobran todo de golpe a pesar de venir el juego capado, para luego ir añadiendo todo sin gasto adicional) y, sobre todo, como las de Star Wars Battlefront, con Season Pass casi imprescindible por 50€ a mayores. Es decir, que pagas los episodios que quieres jugar a un precio razonable (10€), gastando solo el precio completo cuando el juego esté también completo. Lo cual no quita, para que prefiramos (y ahora nos damos más cuenta que con el pack inicial) el juego completo desde el principio, pues te quedas con ganas de más con un coitus interruptus que ríete tú del que sufrieron Cersei y Jaime Lannister cuando les encontró Bran haciendo sus cosas de hermanos incestuosos. Además, cuando vuelves al siguiente episodio te has desenganchado un poco, tardando un poco en entrar en calor para quedarte frío enseguida cuando terminas.

No por ello hay que desdeñar el diseño de este nuevo nivel, el ambiente mediterráneo que respiramos, los contrastes artísticos con el nivel en París, el encanto del pueblo, las posibilidades que ofrece, los carismáticos objetivos… a nosotros Sapienza (tanto como escenario y como capítulo) nos ha gustado mucho, pero juzgando el conjunto se queda corto y encima repite ciertos elementos vistos en la saga.

Eso sí, nada más terminarlo nos deja con ganas de viajar a África para visitar Marruecos y adentrarnos en Marrakech, que es el destino del siguiente capítulo, el tercero. No tanto por ver cómo avanza la historia (aunque también hay ganas de que despegue definitivamente), como por ver cómo será este escenario y las nuevas posibilidades que nos ofrecerá.

Resumen
Este segundo capítulo contrasta enormemente con el primero por su ambientación, no añade nada nuevo e incluso tiene elementos vistos en la saga. Pero una vez que empiezas no puedes parar hasta completarlo varias veces.
Lo mejor
  • Su ambientación italiana. El pueblecito de Sapienza tiene mucho encanto
  • La psicología de los objetivos y el motivo por el que debemos matarles
  • De nuevo, tenemos muchas posibilidades para abarcar la misión
Lo peor
  • Se queda muy escaso, a pesar de que así podemos profundizar más en el capítulo
  • No es tan original como el anterior capítulo
  • La historia sigue sin despegar
7.9
Jugabilidad - 8.9
Gráficos - 8.1
Sonido - 8