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Assassin’s Creed Rogue

Las despedidas nunca son fáciles. La saga Assassin’s Creed está cerca de decirle su último adiós a la pasada generación de consolas, a la cual le debe mucho. Esta exitosa franquicia de Ubisoft nació en la época en la cual Xbox 360 y PlayStation 3 eran las protagonistas del mercado. Acompañó a una nueva generación de jugadores y ya les adelantó en 2013 con Assassin’s Creed IV Black Flag que su intención era continuar su andadura en las consolas que ahora están de actualidad. Pero como señal de buena fe en la despedida, Ubisoft ha decidido lanzar un último juego para estas clásicas consolas. Se titula Assassin’s Creed Rogue y nos cuenta una historia que, aunque englobada en el universo de los assassins y los templarios, no es la misma que nos vamos a encontrar en Assassin’s Creed Unity.

Acaba con todos los barcos

Como ya se ha convertido en una tradición, la demo que nos ha permitido probar Ubisoft ha comenzado montados en nuestro barco, el Morrígan. La compañía francesa le ha cogido el gusto a esto de los combates navales tal y como hemos podido ver en las últimas entregas. Así que ya es hora de que le hayamos cogido el truco a esto de disparar cañones a otros barcos mientras giramos o reducidos la velocidad. En la demo apreciamos que la empresa se mantiene fiel en este aspecto y que ofrece un sistema sólido. Unos disparos de cañón por aquí, unas canciones de marineros por allá y nos vemos con los barcos que había a nuestro alrededor destruidos. Por el camino es posible que hayamos disparado a algunos barriles explosivos que estaban por el mar y que hayamos salvado a náufragos, algo que nunca está de más.

La mar es agradable e invita a que pasemos un buen rato en ella, pero una vez se nos activa el punto verde no dudamos en dirigirnos a él a toda velocidad. Lo hacemos aunque eso signifique atravesar una zona de hielo a través de la cual nuestro navío tiene algunas dificultades para avanzar. Este hielo se rompe y empiezan a salir trocitos disparados por todas partes que nos dan la auténtica sensación que tendríamos en una situación como esta. El momento merece la pena.

Salta de tu navío

Dejamos a nuestra tripulación cerca del borde y saltamos al agua. Nuestro protagonista, Shay Patrick Cormac, no es que tenga una resistencia sobrehumana al agua helada, así que tendremos que intentar llegar a la orilla lo antes posible. Lo que nos espera allí es un panorama digno de postal. Es el Atlántico Norte y todo está congelado, así que supone un gran reto moverse entre las plataformas, dar saltos y esquivar obstáculos que se puedan convertir en un problema para nosotros. En este trozo de la demo nos movemos de forma precisa entre todos los elementos del decorado: postes, maderas, cuevas… recogiendo el botín que encontremos e intentando no caernos al agua. Mientras lo hacemos no vamos a tener enemigos propiamente dichos, pero sí la oportunidad de ver que se ha dotado al escenario de la vida realista que había en el mismo.

Hay un oso polar y también vamos a ver a un grupo de pingüinos lanzándose al agua de una manera tan hipnótica que nos apetecerá hacer lo mismo. A riesgo de no congelarnos no lo haremos y transcurriremos con nuestro camino hacia el punto del final de la demo: una atalaya donde nos colocamos para ver el amplio decorado que tenemos a nuestro alrededor. En este sentido lo que más brilla de todo es la representación de la aurora boreal, un factor que en otro escenario, como podéis imaginar, no habría sido posible.

Gráficamente lo vemos muy capaz, con esos efectos especiales antes mencionados del hielo rompiéndose y un movimiento muy fluido tanto del personaje como de los barcos. El cambio de aires que se ha producido en la estética principal, con un entorno helado que sigue invitando a que trepemos y nos movamos con libertad, ayuda a que el juego gane independencia en una época en la que los usuarios ya se han encontrado con muchas entregas de Assassin’s Creed. En este sentido no parece que Ubisoft haya escatimado en medios, y aunque muchas de las novedades de Assassin’s Creed Unity no van a poder estar aquí por limitaciones de potencia, sí parece que va a ser una digna despedida de la franquicia para la pasada generación de consolas.

En la Guerra de los Siete Años

Si una cosa es importante de todos los episodios de la saga Assassin’s Creed es su historia y la forma en la que se conecta una y otra con la de los juegos disponibles con anterioridad. Aunque Assassin’s Creed Unity va a ser, en cierto modo, un nuevo punto de inicio, en este juego de PlayStation 3 y Xbox 360 se va a mantener la relación más directa con los episodios anteriores. De forma clara, esta producción actúa de secuela de lo que vimos en Assassin’s Creed IV Black Flag. Aún así, los guionistas se han ocupado de integrar un vínculo con Assassin’s Creed III, incluyendo la aparición de personajes reconocibles. Por otro lado, y aunque hablamos de esta independencia que tendrá Unity, parece que el vínculo con este juego también estará presente en Assassin’s Creed Rogue.

A nivel argumental la Guerra de los Siete Años nos enmarca en un periodo clave en la historia de Norte América. El guion nos llevará de 1752 a 1761 con distintos escenarios disponibles, no solo el Atlántico Norte tal y como hemos podido ver. Otras de las localizaciones a las que llegaremos serán Alabama y Nueva York, en claro interés por abrir la jugabilidad todo lo posible y no limitar el desarrollo a un único tipo de decorado.

El peso protagonista recaerá sobre Shay Patrick Cormac, que no parece estar muy contento con lo que supone estar dentro de la Hermandad de assassins. Solo tiene 21 años y su juventud es posible que le haya llevado a ver las cosas de otra manera. También es posible que haya sido culpa de cómo lo han tratado los demás assassins. El caso es que Shay terminará recorriendo un camino peligroso que le llevará a dar caza a quienes en el pasado consideraba sus aliados. De esta manera Ubisoft nos propondrá un punto de vista alternativo y una forma de afectar al mundo de Assassin’s Creed que podría marcar tendencias y que creemos que tendrá más relación con la filosofía de Assassin’s Creed Unity de la cual podríamos habernos imaginado.