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Bladestorm Nightmare

En el año 2007 la desarrolladora Omega Force probó suerte cambiando su habitual costumbre de crear juegos tipo Dynasty Warriors para incorporar novedades en un juego titulado Bladestorm: The Hundred Years’ War. La compañía nos introdujo en un título que tenía elementos derivados de la saga clásica de Koei Tecmo, pero modificó su planteamiento al incorporar una mecánica mucho más estratégica. Era, en definitiva, más parecido a Kessen que a Dynasty Warriors, para que los seguidores de la empresa se hagan a la idea. El juego no tuvo un éxito demasiado elevado, y aunque contaba con un buen planteamiento (situado en la Guerra de los 100 Años), acabó en el olvido. A su protagonista, Juana de Arco, la pudimos ver posteriormente en otros juegos de la compañía, como guiño a sus fans. Ahora el juego vuelve, no en una secuela, sino en una reinvención del título original.

Y después de haber probado su versión japonesa para PlayStation 4 os podemos avanzar que Bladestorm va a volver en esta nueva edición, titulada Bladestorm Nightmare, con las pilas cargadas. Se han recuperado muchos de los elementos del juego original, se ha mejorado el resultado técnico, aumentada la fluidez y también se han añadido elementos de fantasía. Nuestro primer contacto no ha sido precisamente profundo, pero sí que hemos podido sacar las impresiones que podéis leer a continuación.

Creando tu personaje

Cómo no, Bladestorm Nightmare comienza como ya es habitual en muchos de los juegos de Omega Force: con la creación de personaje. El editor con el que nos encontramos nos permite la personalización de un mercenario, el cual puede ser tanto hombre como mujer. La creación del héroe a nivel facial dispone de los rasgos avanzados que ya hemos visto en las últimas entregas de Dynasty Warriors, con una amplia variedad de posibilidades. Donde no es tan profundo es en el resto del cuerpo. Si bien podemos alterar la complexión del personaje, no tenemos la oportunidad de modificar sus partes de manera independiente (por ejemplo, a las chicas no les podemos aumentar el busto de forma única sin tener que alterar su complexión). El uso de armadura prácticamente de manera obligatoria a lo largo del juego es muy probable que tenga que ver en relación a esto, dado que siempre limita el diseño.

Pasamos a la batalla

Lo que hemos probado ha sido principalmente el tutorial del juego, en el cual se nos instruye a movernos en el campo de batalla de forma que podamos derrotar a todos nuestros enemigos. Lo primero que nos encontramos en este aspecto es con un gran campo de batalla en el cual las unidades están en constante lucha y en grandes cantidades. Se llegan a producir momentos de combate en los que nos encontramos con muchos más personajes en pantalla que en los últimos Dynasty Warriors, lo cual es de agradecer. Entre los muchos soldados están los líderes de escuadrón, tanto en nuestro bando como en el de los rivales, quienes aportan un aspecto jugable de relevancia tal y como veremos a continuación.

El personaje que controlamos no entra en acción con una clase específica, sino que como mercenario tiene la oportunidad de ir pivotando en todas las divisiones de su ejército. Para cambiar de división lo único que tenemos que hacer es acercarnos a su líder de escuadrón y pulsar el botón X. Esto llevará a que nuestro personaje cambie de armas y movimientos, y a que las unidades que le sigan de forma directa sean las que se encuentran dentro de esa división. De esta manera podemos ir controlando a unas u otras unidades dependiendo del arma que necesitemos o del grupo de soldados que queramos que vengan a nuestro lado.

Los enfrentamientos no siguen la tónica de Dynasty Warriors en cuanto a control. Varía mucho el sistema dependiendo de cada tipo de clase. Contamos con botones ajustados al uso de skills que necesitan un tiempo de recarga y aquí la jugabilidad no recae en el machacabotones habitual. Es mucho más de calcular, esquivar y planificar los movimientos cuando nos encontramos contra las unidades. Sobre todo porque el sistema de enfrentamiento sigue el habitual: “los arqueros son buenos contra una clase, pero débiles contra otra, y los que son buenos contra los arqueros son malos contra otro de los tipos de unidad”. Es el sistema de muchos juegos de acción y estrategia que se ha venido imponiendo a lo largo de los años, lo que llevará a que cambiemos de escuadrón dinámicamente en base a los enemigos con los que nos encontremos.

Como decíamos, los movimientos y la forma de jugar varía de forma importante dependiendo de la clase. Con la espada realizamos golpes rápidos con un rango de ataque respetable. La maza nos permite atacar con gran fuerza, mientras que con el arco podemos pasar a un modo de primera persona y disparar a distancia, ajustando también el disparo de nuestros aliados. También podemos ponernos en la clase de caballería y atropellar a nuestros rivales, o avanzar rápidamente por los grandes escenarios que nos esperan en Bladestorm Nightmare. Mientras combatimos, con todas las clases, podremos activar el modo Bladestorm, en el cual nuestros ataques y eficiencia ganan en intensidad. Además, si nos encontramos con otro mercenario como nosotros (o un personaje histórico de nuestro bando), podemos cambiar el control y ponernos en su papel o incorporarlo a nuestra división para realizar ataques combinados.

Juana de Arco te reclama

La primera impresión ha sido breve, pero intensa, y nos ha complacido. El primer Bladestorm ya nos proporcionó un entretenimiento más que adecuado por mucho que no fuera un juego perfecto. Las novedades y los cambios introducidos en esta nueva versión se reciben con una buena impresión. Nos han gustado, sobre todo, los amplios escenarios, que si no fuera por la caballería tendríamos grandes problemas en atravesar, las grandes concentraciones de unidades luchando ajenas a lo que hagamos nosotros (solo en cierto modo) y que el planteamiento del título sea más flexible que el original (con el modo de fantasía donde habrá criaturas, como dragones). Su lanzamiento se espera para el mes de marzo en PlayStation 4, Xbox One y PlayStation 3.