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Call of Duty Advanced Warfare – Primeras Impresiones

Los fans de la acción futurista estamos de enhorabuena. Si con Titanfall y Destiny no nos bastaba, ahora llega Call of Duty a dejar su huella en la luna. La saga estrella de los FPS actuales pega un importante salto temporal para traernos un atisbo de por dónde evolucionarán los conflictos bélicos en unos añitos. Parece que los rayos láser y las mochilas propulsoras no dejan de pasar de moda nunca. Visto todo el revuelo que se está montando con la nueva entrega de la franquicia a la que no pocos tachan de ser excesivamente conservadora, no nos quedó más remedio que acercarnos a la playroom de Activision en Madrid para comprobar de primera mano cómo los chicos de Sledgehammer Games entienden el futuro de los multijugadores competitivos.

Una prueba de fuego

En secreto, casi como en una instalación subterránea del gobierno llena de medidas de seguridad, accedemos al recinto donde tendrá lugar la demostración. Se nota seriedad en el ambiente, un cierto clima de nerviosismo por parte de nuestros anfitriones, pues son conscientes de lo mucho que se juegan con este nuevo giro a su franquicia. Varios factores como el jugador tradicional, algo cansado de la fórmula de siempre, corrientes de opinión y modas en las que se premia meterse con el shooter y parodias hacia ellos en multitud de juegos han hecho que la gallina de los huevos de oro empiece a preocuparse.

Entre los numerosos compañeros de prensa se podían escuchar rumores y viejas cantinelas en forma de suspiros de conformismo casi como quien acude a ver un mago del que ya conoce todos los trucos. La presentación comenzó con una breve charla acerca del mimo que han puesto en este juego. 3 Años de desarrollo parecen suficientes para entregarnos un producto que aproveche las capacidades de las nuevas máquinas. Una técnica de captura facial mejorada, Kevin Spacey encarnando al antagonista y el polifacético Troy Baker doblando al héroe. Altos valores de producción puestos al servicio del espectáculo. Y el espectáculo comenzó. Las luces se apagaron y pudimos ver in situ una demo de uno de los primeros niveles del juego, nuestra primera misión con el exoesqueleto, una armadura biónica capaz de hacer posible lo imposible.

El videojuego que Michael Bay soñó

Durante los 10 minutos que duró la demo fuimos testigos de todo un muestrario de ritmo y narrativa que culminaron por todo lo alto con una de esas escenas de acción hiperbólicas que tanto gustan a los fans y que echamos mucho en falta en el algo decepcionante Call of Duty Ghosts.

La misión comenzó con un rescate de un alto mandatario nigeriano, nuestra escuadra usa sus exos y toda una serie de gadgets tecnológicos para infiltrarse sigilosamente hasta sus captores y rescatar al objetivo con una espectacular irrupción en cámara lenta. Poco después nos informan que uno de los secuestradores ha conseguido escapar, asignándonos a nosotros para darle caza. La acción trascurre en una concurrida autopista, Mitchell, el protagonista, salta de un autocar a otro en pleno movimiento intentando alcanzar el vehículo fugado. Tiroteos desde vehículos, saltos imposibles, helicópteros, explosiones masivas… no falta ni un detalle en esta completa experiencia single player que se nos aseguró será la más larga de la saga.

De vuelta a la acción

No todo iba a ser ver vídeos, al fin nos llegó la hora de probar el multijugador. Red local, doce jugadores y una lata de bebida energética. El equipo perfecto. Pudimos jugar una hora y media a tres mapas y otros tres modos de juego. El clásico Team Deathmatch, Baja confirmada, y el más innovador uplink que es una especie de baloncesto en el que tendremos que puntuar encestando un satélite por un aro y las bajas son totalmente secundarias, un modo de juego algo más desenfadado y caótico.

Antes de cada partida pudimos probar el famoso sistema de perks denominado “choose 13” que nos permite diseñar nuestro personaje al milímetro. Se nos asignan trece puntos (de ahí su nombre) y nosotros deberemos decidir en qué armas, accesorios o habilidades gastarlos, lo que permite dotar de mayor variedad el campo de batalla abriendo el juego a diferentes estrategias. Pero todo esto no serviría de nada sin la respuesta clave de esta preview: ¿Es la misma experiencia de siempre? ¿Es un Call of Duty más?

Aún es pronto para decirlo pero en SOSGamers somos de mojarnos así que, allí vamos. Es continuista con el estilo de juego que vende la franquicia, se siente un Call of Duty más. Es frenético, rápido, unos pocos tiros bastan para morir pero tiene algo nuevo, un algo que puede ser la clave del éxito o el fracaso comercial de esta nueva entrega. No nos referimos a las armas del futuro, las cuales no dejan de ser AKs 47 con un par de cables asomando o balas láser rojas, de hecho son excesivamente conservadores en este aspecto. La clave es el exoesqueleto, lo que se ve traducido a un control todavía más ágil dinámico y rápido del que la saga ya poseía, huyendo definitivamente de cualquier atisbo de simulación abrazando el legado del gran Quake.

Imagina que llevas un titán de Destiny con cohetes en el culo, en caída libre por una montaña rusa. Bien, pues ni siquiera llegas a la velocidad que se puede llegar a alcanzar con los modificadores adecuados. Interesantes adiciones como la barrida de rodillas, el doble salto, el dash lateral o la caída aérea pueden ser combinadas con total fluidez de mil y una formas posibles haciendo que en manos expertas sea realmente difícil acertar al personaje en plena carrera. ¿Es para tanto el control? Rotundamente sí, el mapeado de botones es todo un acierto y solo jugando unas pocas partidas nos damos cuenta de lo grande que puede llegar a ser este exoesqueleto.

Cero juego en equipo, poco virtuosismo gráfico, cero cooperación, cabreos asegurados, pero casi nos tienen que arrancar el mando de las manos con agua hirviendo. No podemos esperar a ver lo que los mejores jugadores del planeta logran con este esquizofrénico sistema de desplazamiento por unos mapas ahora mucho más verticales.

Call of Duty ha vuelto a innovar años y años después, esto puede no gustar a sus seguidores más puristas que permanecen anclados en guerras actuales. Quizás Call of Duty Advanced Warfare sea un rotundo fracaso, cosa que dudamos, de lo que nadie puede acusar este año a Call of Duty es de no ser divertido.