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Donkey Kong Country Tropical Freeze

Nos comentaba una de las representantes de Nintendo España en el evento en el cual nos dejaron probar el juego Donkey Kong Country Tropical Freeze, que este título es el Donkey Kong Country de siempre, pero con unos gráficos inimaginables hasta ahora en la franquicia. No podemos estar más de acuerdo con ello. Desde el primer contacto apreciamos que Retro Studios, quien en 2010 ya realizara el muy divertido Donkey Kong Country Returns, ha firmado un gran trabajo con esta secuela. En el aspecto jugable todo apunta a que se ha realizado un enorme esfuerzo por adaptar la mecánica de siempre, pero con novedades, mientras que en los gráficos se exprime mucho el potencial de Wii U. Para apreciar esto último solo hay que echarle un vistazo al detalle con el que está implementado el pelo del protagonista, algo que dice mucho sobre las posibilidades del nuevo hardware de Nintendo.

CUATRO NIVELES DE PROEZAS

En total lo que hemos tenido la ocasión de probar han sido, nada más y nada menos, que cuatro niveles distintos en los que se resumen algunos de los principales ingredientes jugables de Donkey Kong Country Tropical Freeze. Tenemos una impresión muy rápida, en la primera pantalla, de cómo el juego es el plataformas al que Donkey Kong Country nos tiene acostumbrados desde los tiempos de la recordada Super Nintendo. Saltos, recolección de plátanos y de letras para ganar vidas, toneles con catapulta… enemigos a los que pisar y montones de otros factores que no hará falta describir a los incondicionales del famoso personaje peludo de la corbata.

Durante la partida no tardamos mucho en activar palancas para interactuar con el escenario, rescatamos a Diddy, con el cual podemos flotar unos segundos en el aire gracias a su mochila propulsora e incluso nos metemos en zonas especiales donde reunir la mayor cantidad de plátanos. Todo es tan familiar, tan bonito a la vista gracias a la mejora gráfica y tan jugable, que la diversión no tarda en llegar. No es uno de esos títulos en los que realmente aprecies que han cambiado los tiempos desde los 16 bits. Realmente es obvio apreciar la mejora gráfica, la cual es indiscutiblemente jugosa, pero si nos evadimos un poco del terreno visual da la sensación de estar todavía en los años 90 jugando a Donkey Kong entre página y página de deberes. Esto no es fácil de hacer y es uno de los logros principales sobre los que se asentará el juego.

Volviendo a la jugabilidad en sí misma, entre los cuatro niveles hubo uno que nos puso cara a cara con un jefe. Una vez más se vuelve a las bases: una mecánica reiterativa de ataque que tenemos que intentar memorizar para saber el momento en el cual golpear. Un sistema de enfrentamiento sencillo, pero que se puede convertir en una pesadilla para el usuario menos paciente. O dicho de otra forma, la filosofía que se ha mantenido en el género de las plataformas durante años y que siempre ha tenido la oportunidad de funcionar de forma adecuada.

Por último, no ha faltado una pantalla en carrito de mina, algo que es imprescindible para todo Donkey Kong Country, así como otra en la que el desplazamiento entre toneles ha adoptado un aspecto todavía más complejo. Poner a los dos usuarios, de estar en cooperativo, para activar los toneles, dudar sobre si ir a una u otra dirección para recoger los objetos y, sobre todo, tener precisión para esquivar los obstáculos, son rasgos que vamos a tener que demostrar.

UNA DOSIS DE PARTICULARIDADES

Antes hemos mencionado que a lo largo de la partida activamos palancas. Se trata de un movimiento muy sencillo que se lleva a cabo cuando vemos unas anillas de acero insertadas en el suelo. Si realizamos un fácil movimiento con Donkey este estirará de la anilla y hará que «algo» ocurra en el escenario. Normalmente la respuesta del decorado es que aparezca algún tipo de plataforma que nos permita saltar sobre ella, aunque va a ser un recurso utilizado también en otros aspectos. A esto hay que sumar, respecto a la anterior entrega de la franquicia, que vamos a poder nadar, atravesando algunas zonas en las que podremos hacer uso de un movimiento rápido con el cual atacar a los oponentes. El sistema de nado ya se vio anteriormente en la franquicia y es algo que está en sintonía con los orígenes del género de los plataformas, dado que siempre han sido una parte fundamental en este tipo de juegos.

CONCLUSIÓN

No hemos hablado de la música, pero solo hay que pegar un poco el oído a la televisión para darnos cuenta de que el trabajo realizado por David Wise destila un auténtico aroma de Donkey Kong Country. ¿El principal motivo?: porque David Wise es, en realidad, uno de los músicos que trabajaron en el primer Donkey Kong Country y que después repitió el mismo trabajo en las secuelas y distintas versiones portátiles. Contar de nuevo con su talento, sin desmerecer el trabajo que realizaron los japoneses Kenji Yamamoto, Minako Hamano y Masaru Tajima (entre otros) en Donkey Kong Country Returns, es un aspecto que encantará a quienes recuerdan con cariño los orígenes de esta saga plataformera.

Con todos estos elementos en cuenta podemos decir que, al menos a priori, Retro Studios y Nintendo tienen un juego entre manos que ofrecerá un elevado nivel de entretenimiento. Quien pensaba que la jugabilidad más clásica no tenía sitio en las consolas de nueva generación está obviamente muy equivocado.