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DuckTales Remastered

El formato digital está permitiendo que algunos grandes clásicos vuelvan para que podamos pasar un buen rato delante de la consola. Son tiempos difíciles para las producciones de nicho, aquellas que están dirigidas a un pequeño grupo de usuarios, dado que no se garantiza con ellas ni siquiera que se pueda recuperar la inversión. Por esto el formato digital ayuda a que los riesgos sean menores. En el caso de DuckTales Remastered, Capcom ha optado por la distribución descargable, aunque en los Estados Unidos ha tenido un detalle curioso con los norteamericanos, dado que el juego se lanzará en físico (aunque sin disco).

CANTAMOS LA CANCIÓN Y…

Lo primero que hacemos al comenzar a jugar es cantar la canción de la serie: es inevitable. Que Capcom lanzara un primer vídeo del juego con la canción con letra a modo de karaoke para que la pudiéramos cantar es una buena demostración de cómo este tema ha pasado a la historia del sector. En el juego, una vez acaba la canción, elegimos pantalla y comenzamos a disfrutar del trabajo que ha realizado WayForward Technologies para la ocasión.

Uno de los elementos más característicos de DuckTales Remastered, además del increíble remozado gráfico, es la presencia de muchas secuencias con diálogos que le dan a la historia un mayor sentido. En cuanto nos acostumbremos a no pulsar el botón como locos para empezar a jugar rápidamente veremos que DuckTales Remastered tendrá mucho que contarnos. Es agradable que se haya implementado un trabajo a nivel de guión y ambientación para sentirnos un poco más dentro de las aventuras en las que el Tío Gilito se ve envuelto. Estas escenas son una buena ocasión para comprobar, por otro lado, el gran trabajo realizado en el diseño de los personajes. Hay una clara diferenciación entre los sprites simples de NES y los gráficos suavizados y coloridos de esta versión, lo que hace que sea uno de esos remakes que no llegan incluso a parecer un remake, sino un juego totalmente nuevo creado desde cero.

La impresión de novedad, eso sí, se queda de lado cuando avanzamos un poco más y vamos viendo que cada uno de los niveles (hemos podido probar tres) se mantiene fiel a la versión original. El Himalaya es una zona en la que no podemos evitar entrar lo más rápidamente posible, lo mismo que ocurre con las otras dos pantallas probadas: el Amazonas y Transilvania. Cada nivel tiene sus propias características, una ambientación personalizada que aquí gana mucho color y un desarrollo trufado por el encuentro con enemigos y con la búsqueda de objetos. La variedad jugable es muy elevada y se apoya en que el jugador puede elegir el orden en el que quiere entrar en las pantallas. Dicho de otro modo, se sigue una filosofía a lo MegaMan, para que si hay un nivel que no nos pasemos, podamos jugar en otro con el objetivo de personalizar nuestras habilidades y luego volver a intentarlo. Esto era algo que enganchaba mucho en la época y que se ha mantenido para que la esencia del clásico no se pierda en este sentido.

A GOLPE DE SALTADOR

Lo cierto es que no imaginábamos, antes de jugar al DuckTales original, que un saltador pudiera ser tan útil para atravesar todo tipo de zonas peligrosas. El Tío Gilito hace uso en DuckTales Remastered de esta herramienta para impulsarse, llegar a lugares elevados o incluso caer encima de sus enemigos. Como novedad en esta versión, ahora no tendremos que mantener la dirección pulsada hacia abajo cuando estamos en el aire, lo que resulta más cómodo. Por otro lado, podemos seguir golpeando para empujar objetos y así evitar algunos de los peligros que nos esperan. Aunque el juego puede parecer sencillo y tuviéramos el recuerdo de terminar la versión de NES con los ojos cerrados, vamos a tener que tomárnoslo en serio en este remake.

El esfuerzo realizado por WayForward Technologies se concentra en que no solo tengamos muchos enemigos a los que derrotar, sino que además debamos recorrer los escenarios de arriba a abajo para buscar objetos que nos permitan avanzar. Cada golpe que nos den nos quitará un corazón, pero será posible recuperarlos con los distintos objetos que localicemos en los niveles, conseguidos por romper estructuras y eliminar enemigos. Además, como ya ocurría en la versión original, vamos a tener que tener muy en cuenta también la recolección de dinero, dado que no debemos olvidar que, al fin y al cabo, somos el auténtico Tío Gilito.

CONCLUSIÓN

Son muchos los juegos de plataformas clásicos que Capcom lanzó en la generación de los 8 bits. También se recuerda con cariño el juego de Chip y Chop, mientras que la secuela del propio DuckTales consiguió por su parte más de un aplauso. La recuperación del DuckTales original en la forma de DuckTales Remastered es una buena noticia para los incondicionales de una época en la que los juegos infantiles se veían bajo otro punto de vista, muy distinto al actual. Todos los usuarios que recuerden tararear las ya características canciones de este juego y pasarlo bien con él, tendrán en su remake digital una cita asegurada. Para terminar, cabe recordar que el lanzamiento será multiplataforma para los sistemas PlayStation 3 (PlayStation Network), Xbox 360 (Xbox Live Arcade), PC (Steam) y Wii U eShop).