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Guilty Gear Xrd -Sign-

Hasta diciembre de este año 2014 no se pondrá a la venta en Japón el juego Guilty Gear Xrd -Sign-, pero gracias a la suscripción japonesa de PlayStation Plus ya hemos podido probarlo en su edición de PlayStation 4. Y os tenemos que contar nuestras impresiones, porque esta nueva entrega de la respetada saga de Arc System Works garantiza a los fans todo lo que podían esperar e incluso una dosis añadida de calidad. Los avances técnicos que se han introducido están a la altura de las últimas tendencias en el género, pero al mismo tiempo se respeta el estilo habitual de Guilty Gear, con combos aéreos de gran ritmo y espectaculares técnicas especiales. Eso sí, la demo solo nos ha permitido disfrutar del modo arcade con Sol Badguy y Ky Kiske, quedándonos ganas de ponernos al control de Bedman. Al menos, y como ahora os contaremos, nos hemos podido enfrentar a Ramlethal Valentine, la nueva jefa del juego que también será jugable.

Este Guilty Gear me suena

El esfuerzo que han invertido los desarrolladores del Red Team de Arc System Works en la elaboración de este título, de un buen puñado de años, se ve reflejado en el resultado que han obtenido. La intención de la compañía era volver a recuperar a los usuarios que sintieron auténtica pasión por Guilty Gear en el pasado, pero que con el paso del tiempo acabaron perdiendo el interés. Para ello se ha retomado un concepto de juego más parecido al de las primeras entregas, con cambios suficientes en la jugabilidad como para que la experiencia, de todos modos, resulte interesante. Se mantienen algunas de las claves de entregas previas, pero la mayor influencia la producen los primeros juegos que aparecieron ya hace más de 10 años.

Esta entrega no busca sorprender con una tonelada de nuevos personajes que encajen a golpe de calzador en el universo de Guilty Gear. Los intereses de los desarrolladores han ido hacia otra dirección, hacia crear un juego lo suficientemente sólido como para que la comunidad vuelva a interesarse por el título. Hay pocos personajes nuevos. Si dejamos de lado la mencionada jefa que hemos indicado antes, la cual no resulta tan aterradora como otros de los enemigos finales que ha tenido la saga Guilty Gear, hay que añadir la presencia de Elphelt, personaje que ha sido creado especialmente para la edición doméstica. También debuta Bedman, cuyo diseño se parece más a los personajes que aparecen en los juegos de lucha de Persona que a los de Guilty Gear, aunque también hay quien lo compara con una influencia de Skullgirls, aunque no creemos que exista tal cosa en este sentido. Así mismo, no olvidemos que en esta entrega se recupera a Sin, a quien vimos en Guilty Gear 2 Overture.

En nuestra prueba del modo arcade no hemos luchado ni contra Bedman, ni contra Sin, ni contra Elphelt. Pero sí os podemos contar que nuestro enfrentamiento con los personajes clásicos de la saga nos ha dejado unas sensaciones muy positivas. Tanto Ky Kiske como Sol Badguy mantienen la paleta de movimientos que les ha caracterizado, aunque como es lógico presentan algunos cambios y novedades. Vuelve el sistema más clásico de técnicas y la configuración de botones sin excentricidades que gusta a los usuarios más veteranos. El juego resulta controlable desde el primer combate y resulta muy natural y familiar para los usuarios que ya tengan experiencia previa con las entregas clásicas de Guilty Gear.

Con rapidez estaremos cargando energía, lanzando al oponente por los aires para realizar combos aéreos y preparando los ataques más potentes. El ritmo de juego es tan rápido como recordábamos y los combos están dotados de esa carga de espectacularidad que solo una saga como Guilty Gear sabe proporcionar a sus enfrentamientos. Es más de lo que le podíamos pedir a esta entrega que sin duda alguna va a ayudar al clásico de Arc System Works a recuperar parte de la cuota de mercado que ha perdido con el paso de los años.

Aprovechando la potencia técnica

Lanzar un juego como Guilty Gear Xrd -Sign- en PlayStation 4 es muy importante para la saga, porque todavía no hemos llegado a ver demasiados títulos del género en la nueva generación. Incluso lanzamientos que están en camino, como Persona 4 Arena Ultimax se lanzan en la pasada generación, lo cual es un reflejo claro de cómo la lucha de estilo 2D se está tomando las cosas con calma. Arc System Works tiene una baza de importancia en lanzar el juego en PlayStation 4 en estos momentos en los que hay sequía. Y lo mejor de todo es que la compañía se ha aprovechado muy bien de la potencia de la máquina.

El cambio entre escenas de anime, que acompañan la presentación antes de los combates, y el juego en sí mismo, es fluida de una forma apasionante. Las animaciones están dotadas de un cuidado trabajo y la rapidez de los combates hace justicia a la agilidad que siempre ha representado a Guilty Gear. No ha sido un trabajo sencillo. Cuentan los desarrolladores que el proceso de creación de este Guilty Gear comenzó en el año 2008, por lo que han sido muchos años de darle vueltas para alcanzar el mejor resultado. La intención con el juego es dejar una impresión muy favorable con la utilización de gráficos 3D que han recibido un baño de cellshading con el objetivo de parecer 2D. La diferencia es inapreciable y para el ojo menos crítico son auténticas dos dimensiones, pero con los beneficios que supone usar un apartado gráfico más profundo.

Daisuke Ishiwatari se ha volcado con el juego y ha servido como punching-ball de las críticas cuando los usuarios se han quejado al saber que en el juego faltarían muchos personajes clásicos debido a la limitación que supone trabajar con unos requisitos técnicos tan altos. Pero el resultado es el que es, con unos personajes que cuentan con un estilo totalmente animado tal y como mencionábamos antes y una fluidez de combate que satisface desde el primer enfrentamiento. Es cierto que el repertorio de luchadores se queda un poco corto (16 contando los nuevos y secretos), pero ya se ha comentado que quizá se lancen más personajes en formato de DLC.

Llegar a cuantos más usuarios sea posible

El ambicioso objetivo que tiene Guilty Gear Xrd -Sign- es conseguir llegar a una mayor cantidad de jugadores. Los desarrolladores no quieren que esta saga siga siendo una marca de nicho para unos pocos usuarios demasiado acérrimos al género de la lucha 2D, sino que desean alcanzar un público más amplio. Se busca ofrecer el mismo resultado en cuanto a potencia de llegada que ha tenido Street Fighter recientemente o que tienen sagas occidentales del estilo de Mortal Kombat. Es una misión, como indicamos, ambiciosa, pero que se puede conseguir a la vista de lo bien planteado que está este nuevo título. Al menos es lo que os podemos contar después de haber terminado varias veces el modo arcade y visto que, como remarcamos, Guilty Gear Xrd -Sign- consigue recuperar el espíritu más fiel de los orígenes de la franquicia.