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Xenoblade Chronicles X

Hay pocos adjetivos que podemos usar para definir un juego de las características de Xenoblade Chronicles X, que llega a la Wii U de Nintendo el día 4 de diciembre. Nos parece enorme, apasionante y difícil de superar en muchos aspectos. No se puede decir que nos sorprenda, dado que llega de la mano de la desarrolladora Monolith Soft, que en el pasado ha conseguido poner patas arriba nuestro mundo con títulos del estilo de Xenoblade Chronicles (Wii). Por otro lado, lo que sí debemos reconocer que nos ha sorprendido es el nivel que se ha alcanzado en cuanto a exprimir las posibilidades y el potencial de la consola de sobremesa de Nintendo. ¿Dónde había estado escondiendo todo este potencial la máquina? La sorpresa es mayúscula.

Y os podemos asegurar, por lo que hemos jugado de momento, que Xenoblade Chronicles X tiene horas de juego para rato. Y no es una exageración. En realidad, este avance debería haber sido publicado el pasado viernes, que fue cuando terminó la fecha de embargo que nos había puesto Nintendo como guía para la publicación del artículo, pero necesitábamos invertir el fin de semana en avanzar más para tener esa sensación que buscábamos. El resultado lo podéis deducir por nuestras palabras, y aunque queremos esperar hasta el análisis para hacer veredictos, nuestra recomendación de amigo sería que fuerais pensando en hacer la reserva, por si acaso luego os quedáis sin unidad el día de lanzamiento (al menos de la edición limitada).

Rolazo del bueno

Suena un poco de andar por casa, pero eso es lo que nos parece Xenoblade Chronicles X: “rolazo del bueno”. Si tuviéramos que quedarnos solo con un adjetivo, sería ese. La historia ya sabéis de qué pie calza, con ambientación de ciencia ficción, un planeta al que llegamos con ánimos de explorar como locos y un conflicto a nuestro alrededor que nos hará partícipes de acontecimientos en los que habrá que esforzarse mucho para sobrevivir. El desarrollo de la historia es muy saga Xeno, algo que los fans ya reconocerán, especialmente aquellos que lleven conectados a ella desde sus orígenes (allá en tiempos del prehistórico cuando tenía un nombre diferente, ya sabéis). Y el mundo que se pone ante nosotros es amplio y orgánico, notando desde la primera caminata que estamos en un entorno vivo que nos va envolviendo con sus criaturas, con su vegetación y con los eventos dinámicos que se van sucediendo a medida que avanzamos, recolectamos objetos y luchamos.

Nos ha gustado mucho el editor de personajes, porque tiene ese toque especial que acompaña a juegos de este tipo. No nos ha alegrado nada el tijeretazo que se le ha dado a algunos de los contenidos. La mojigatería de Nintendo comienza a llegar a unos niveles de exageración y es momento de que los usuarios comiencen a dejarse oír, porque está visto que la prensa esta vez no está consiguiendo demasiado. En esta ocasión hay varios ajustes, pero en el editor sufrimos el más grave al no poder variar el tamaño de los pechos de la protagonista. Pero no es solo que no los podamos hacer más grandes, es que simplemente no se pueden alterar, ni siquiera hacer más pequeños.

La queja por la censura no quita que Xenoblade Chronicles X sea una maravilla como juego, pero cada día nos sorprendemos más de que Bayonetta 2 llegara a Occidente sin cambios. Si desconectamos el chip anti-censores, no tardamos en volver a introducirnos en el juego y en disfrutar de una de esas sensaciones irrepetibles. Duele que tengamos que quejarnos de la censura, porque el juego, y no queríamos decirlo en el avance, es de sobresaliente. Con títulos como este el catálogo de Wii U gana en calidad de una manera desorbitada y reafirma la importancia que tiene en el mercado, lo cual es estupendo para sus muchos usuarios.

“Mira, es el planeta Mira”

Un chiste malo como subtítulo de párrafo debería ser suficiente para ganarme un despido. Pero vamos a dejarlo estar por hoy. Mira es el nombre del planeta en el que nos introducimos en Xenoblade Chronicles X, donde os aseguramos que vais a pasar varios cientos de horas hasta que podáis completar el juego como dios manda. Su propuesta de mundo abierto, con misiones, con exploración y acontecimientos de historia, nos proporciona una gran flexibilidad para que podamos obrar como creamos más conveniente en todo momento. Una dirección u otra, el encontronazo con un enemigo que parece bastante asequible… o con una criatura aterradora, son decisiones que nosotros iremos tomando. Por suerte, y dado que el escenario no es precisamente pequeño, tenemos varios recursos de movimiento.

Si vamos a pie podremos disfrutar del paisaje y los encontronazos serán habituales, pero también tendremos a nuestra disposición los skells, unidades mecha que nos irán muy bien para desplazarnos por los cinco continentes. Si, hemos dicho 5 continentes. Eso nos asegura… kilómetros y kilómetros que recorrer. ¿Habéis visto por qué la exploración ha ganado tanta importancia en esta entrega? Pero eso no quita que otros aspectos vayan a ser cruciales.

Por ejemplo, el sistema de combate. Si vemos un enemigo que nos toca un poco la moral, o se la tocamos nosotros a él, la batalla posiblemente no tarde en dar inicio. Esto ocurre en tiempo real y tenemos que estar preparados. El grueso de los enfrentamientos se mantiene continuista respecto a la entrega de Wii, pero se han realizado ajustes y añadidos que ayudan a que esté perfeccionado. Tenemos de nuevo las artes y es necesario calcular muy bien cuál usar en cada momento para no encontrarnos vendidos o sin ellas en los momentos más oportunos.

Seguimos avanzando hacia el desenlace…

No tenemos muy claro si estaremos listos a tiempo para contaros todo lo que guarda Xenoblade Chronicles X en la fecha en la que tenemos prevista la publicación del análisis. Lo vamos a intentar, palabra. Pero lo que hemos podido vislumbrar en estas horas de juego es que estamos ante uno de los RPGs más profundos y densos de los últimos meses e indudablemente uno de los títulos que más aplausos van a recibir antes de terminar el año. Podéis ir contándole a vuestra Wii U porqué la vais a tener durante semanas sin darle prácticamente descanso: las vacaciones de Navidad van a ser mortales para ella. Pero sarna con gusto no pica.