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Resident Evil Revelations 2 – Terceras Impresiones y modo Asalto

Capcom está poniendo toda la carne en el asador para que tengamos ocasión de probar el juego Resident Evil Revelations 2 antes de su lanzamiento y así contaros nuestras impresiones. Tanto que este es ya el tercer artículo de impresiones que publicamos. Los dos primeros se refirieron al tiempo de juego que tuvimos con Claire y Moira, mientras que para este nuevo artículo hemos podido jugar un episodio protagonizado por Barry Burton, así como el modo Asalto. Como ya dijimos anteriormente, los fans de Resident Evil tienen muy buenas noticias, porque Revelations 2 se está perfilando como uno de esos títulos de gran calibre.

Un viejo amigo

Barry Burton, ya en el primer juego de la saga, el que acaba de ser recuperado en Resident Evil HD Remaster (y que es una muy buena oportunidad para revivir viejos tiempos), nos resultaba simpático. Esa barba le hacía uno de esos personajes entrañables por los que rezabas para que no acabara como los demás miembros de S.T.A.R.S, es decir, fiambre. Al final, aunque no ha sido un personaje que haya tenido mucho protagonismo en comparación a los supervivientes más famosos, sí que ha acabado contando con importancia argumental. Y ahora se convierte en uno de los personajes jugables de Resident Evil Revelations 2, lo que nos parece una decisión más que correcta.

Comenzamos el episodio de Barry en una zona rocosa exterior de la isla desierta del juego, subiendo la primera cuesta y teniendo muy claro que en pocos segundos nos vamos a empezar a encontrar con peligros. Hacemos memoria sobre los controles de las anteriores pruebas que hicimos, dado que se mantiene el estándar. Nos cruzamos con insectos mutantes, de esos que nos gusta acuchillar para ver cómo los fluidos aparecen saltando por la pantalla. Y sin darnos cuenta ya estamos acompañados por una misteriosa niña a la que rápidamente Barry echa una mano, porque el hombre es un padrazo. La niña es Natalia, que por supuesto, tiene algo “especial”, porque de otra manera no habría conseguido sobrevivir en ese entorno hostil ella sola.

Barry y la pequeña Natalia

No tardamos en darnos cuenta de que el lugar al que llegamos poco después de comenzar el episodio es la prisión en la que tuvimos la ocasión de jugar anteriormente con Claire y Moira. Muchos de los lugares que recorrimos con ellas también los vamos a ver ahora, aunque desde direcciones distintas y con las modificaciones jugables que podemos esperar de la nueva pareja protagonista. Y la realidad es que debe haber pasado un tiempo, posiblemente no demasiado, desde que las dos chicas pasaron por allí. Nos encontramos, por ejemplo, uno de los puzles que hicimos con Claire, ya resuelto, por lo que no tenemos que repetirlo, y también la ausencia de enemigos en lugares clave que podrían darnos un susto, pero que ya han sido eliminados. Esto no implica que no vamos a tener oponentes con los que combatir, porque la tensión es constante y los afligidos no nos van a permitir ni un segundo de descanso. Eso sí, ahora partimos de una jugabilidad modificada.

Si con Claire y Moira todo era una combinación de sus habilidades, con Claire poniendo la habilidad más destructiva y Moira siendo útil a través de su linterna, ahora es Barry el que pone el músculo y Natalia la que aporta algo distinto. Natalia es muy pequeña y también silenciosa. La ventaja de ponernos a su control es que podemos recorrer partes del escenario sin que los enemigos nos descubran siempre y cuando seamos sigilosos. Esto nos puede llevar a llegar a zonas del escenario evitando enfrentamientos o a recoger objetos que de otra manera no serían alcanzables. Un ruido y los afligidos se pondrán en marcha, especialmente molestos por no haber sido capaces de ver lo que estaba pasando a su alrededor. Por suerte, siempre tenemos a Barry dispuesto a hacer todo lo posible para salvar a Natalia y salir del paso en situaciones complicadas.

Barry cuenta con su propio armamento, como un rifle de asalto, pero la realidad es que en este episodio no hemos necesitado nada más allá de la pistola de 9 milímetros hasta el enfrentamiento final hasta el que Capcom y Koch Media nos han permitido jugar. La munición no escasea siempre y cuando seamos capaces de aprovechar los recursos de Natalia, que tiene un sentido especial para detectar objetos escondidos en el escenario. Para ello, la niña, cuando la manejamos y rastreamos el decorado apuntando con el dedo, nos indica dónde están esos objetos ocultos y estos brillan. A continuación pulsamos el botón correcto y recogemos lo que haya encontrado. Cada personaje tiene su propio inventario, pero se pueden dar objetos con suma facilidad e incluso Natalia, por cuenta propia, será capaz de decidir utilizar una hierba verde con nosotros si lo necesitamos. Además del uso de armas de fuego, Barry puede realizar muertes silenciosas por la espalda, rematar en el suelo a los oponentes caídos y Natalia va recolectando piedras por el camino que también puede usar (le permiten, por ejemplo, golpear y romper cerraduras).

El gancho de controlar a Natalia es un incentivo enorme, dado que el personaje aporta algo distinto respecto a la mecánica de ir pasillo por pasillo apuntando con pistola o cuchillo para acabar con los afligidos. Su gran ventaja es la búsqueda de objetos, lo que puede modificar mucho la experiencia de partida y también es útil para ver pisadas y marcas sensoriales que permiten llegar a la resolución de puzles. Como os contábamos, el enfrentamiento final al que participamos, ya fuera de la prisión, sí que nos obligó a utilizar el rifle de asalto, dado que se trataba de una criatura más poderosa de lo habitual. Por el camino también habíamos podido cruzarnos con criaturas explosivas bastante perjudiciales para quienes no tengan cuidado en destruirlas a distancia.

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